Linea Directa


GENOCIDIO DIRIGIDO AL GÉNERO FEMENINO
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 24-11-01)

Línea Directa inicia hoy un gran ejercicio de reflexión y análisis sobre lo que debiera ser el tema más importante que hoy por hoy, lastima a la sociedad mexicana en el ámbito de la seguridad y la justicia: específicamente me refiero al genocidio de las más de 260 mujeres jóvenes violadas y asesinadas en Ciudad Juárez Chihuahua desde 1993, y a un número semejante de mujeres desaparecidas en el mismo lapso; todo cubierto por el más espeso velo de la impunidad que México haya conocido en su historia.

Si el número de víctimas es impresionante, aún más lo es que las autoridades locales y federales no hayan podido encontrar los verdaderos culpables de tal cantidad de asesinatos cometidos bajo un patrón o modus operandi perfectamente definido: a) las víctimas son solamente mujeres jóvenes; b) todas han sido violadas, asesinadas y abandonadas en solares o terrenos baldíos; c) en gran número de esos crímenes se han encontrado en el entorno físico rastros de haberse celebrado ritos que hacen a un lado cualquier teoría sobre el asesino solitario en serie; d) las víctimas pertenecen a un solo estereotipo social: jóvenes trabajadoras de empresas maquiladoras quienes, en muchos casos, buscaban complementar sus ingresos con el ejercicio informal de la prostitución o desempleadas que buscaban encontrar una salida a sus problemas económicos.

La otra cara del rarísimo fenómeno de violencia social se encuentra en el ámbito oficial, esto es, en los aparatos encargados de procurar la justicia: a) es imposible que los cuerpos policíacos locales, federales y los asesores criminológicos externos, nacionales e internacionales, no hayan podido establecer el origen y las motivaciones que condujeran a los culpables de los crímenes y someterlos a la acción de la justicia, sin contar con una red muy efectiva de protección oficial de alto nivel; b) asimismo, es imposible que los culpables se hayan mantenido impunes, sin una red que los proteja y que ha demostrado tener una gran influencia estatal y federal, la que cuenta con el suficiente poder político, no solamente para atemperar los reclamos de la sociedad juarense, sino hasta para acallar las demandas de justicia del resto de la República y, además, de las organizaciones no gubernamentales y los grupos solidarios de defensa del género. 

Doscientas sesenta víctimas son demasiadas desde cualquier punto de vista y, para empezar, es imposible dejar de pensar en los funcionarios que han ocupado los puestos clave de la política en esa ciudad fronteriza durante el tiempo que el fenómeno del genocidio ha estado presente en Ciudad Juárez y, en realidad, en los funcionarios de todo el Estado de Chihuahua. Esos políticos y administradores no están aislados, funcionan en una red de complicidades que ha demostrado ser muy efectiva y que no hubiera podido lograr la impunidad si no tuviera conexiones directas con, por lo menos, un grupo muy importante de poder en el centro de la República. De nos ser así, no habría sido posible desaparecer, en repetidas ocasiones, los expedientes policiacos y judiciales en los cuales se consignaban el tipo y los avances de las investigaciones llevadas a cabo por diversas organizaciones, invitadas a esclarecer los hechos, que van desde el FBI, hasta algunos asesores de Scotland Yard. El asunto, como puede observarse, huele a una operación llevada a cabo por alguna organización de la peligrosa ultraderecha pero, en aras de encontrar la verdad y el castigo de los culpables, continuaremos investigando y reflexionando con nuestros lectores.


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