Linea Directa


UN SECRETARIO DE GOBERNACIÓN QUE INVITA A LA TERNURA
Por Gerardo Reyes Gómez (LD 02-07-01)

¿Quién respeta a Santiago Creel? Probablemente los miembros de su familia, los buenos amigos que le reconocen virtudes, capacidades y potencial y, vamos aceptarlo, también buena parte de sus empleados le guardan algunas bien ganadas deferencias. Pero ¿acaso es suficiente eso para un secretario de Gobernación que debería ejercer gran parte del poder político para coadyuvar a la marcha del Estado?

¿Cómo puede un hombre que no cuenta con el respeto de las fuerzas políticas entablar negociaciones con los diferentes sectores y aun con la misma oposición, si su situación de debilidad lo hacen parecer poco confiable? ¿Cómo puede operar el secretario de Gobernación los acuerdos con las comisiones y los líderes de las bancadas del Congreso si existe tanta confusión en las líneas de autoridad y mando?

Si atendemos la realidad cotidiana, debemos reconocer que contamos con un presidente viajero quien, durante sus frecuentes ausencias, deja la autoridad política en el aire. Si bien es cierto que formalmente, las riendas del gobierno quedan en manos del secretario de Gobernación, nadie lo respeta lo suficiente como para acatar sus instrucciones. Todo entra en periodo de espera hasta que no regresa el señor de Los Pinos.

Quizá todo se debe a esa enorme confusión en las líneas de autoridad y, también, a que el Gabinete Presidencial no trabaja como un equipo integrado y jerarquizado. Para la nueva administración la organización política del Gabinete no cuenta. El Gabinete viene a ser algo así como un consejo de administración de la empresa que se denomina México, S. A. Entonces el Gabinete es un agregado de directores de diferentes áreas que se reportan al señor gerente, pero no existe diferencia sustancial entre ellos. Por lo mismo para el gerente tiene la misma importancia el informe del secretario de la Semarnap, que el de Gobernación. Agregando quizá que las prioridades de los asuntos pueden darle momentánea relevancia a algún aspecto en particular, pero el peso específico de cada una de las áreas, para el señor gerente, es el mismo. Con esa mentalidad ¿cómo carajos puede actuar eficientemente un secretario de Gobernación?

Como diría un famoso cómico: sin querer queriendo el señor Fox ha diluido las líneas de autoridad formal, pero lo más grave ha sido que ha cruzado varias de ellas. En la práctica tiene más cercanía con el presidente ese llamado grupo de Los Pinos que los hombres responsables de la buena marcha del Estado. Eso lo ve todo el mundo y deteriora la imagen del de Gobernación. Recordemos, por poner un ejemplo, que a Córdoba Montoya tampoco se le respetaba mucho, pero a él se le temía. A Creel, ni lo uno ni lo otro.

Cuando recientemente el diputado Felipe Calderón, mejor conocido como el "niño azul" y quien es jefe de la bancada panista en la cámara baja, declaró que no existe coordinación en el Gabinete del señor Fox, allá en las alturas del Molino del Rey, más de uno sintió como una patada en las partes nobles; Calderón había dado en el clavo y nadie se atrevió a tratar de desmentirlo. Ni el señor gerente y mucho menos su súper equipito de Los Pinos. ,


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