Linea Directa


UNA FISURA EN LA UNIDAD EUROPEA
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 25-06-01)

Todavía no aterrizaba el avión Fuerza Aérea No. 1 en la Base Andrews, el pasado sábado 16 cuando ya los analistas y asesores de seguridad de George W. Bush Jr. terminaban con los primeros borradores de los resultados prácticos de la visita del presidente estadounidense a varios países europeos. Al menos fueron claros los avances para conseguir uno de los principales objetivos: tratar de fracturar, en la medida de lo posible, la unidad europea.

Bajo la pragmática como popular premisa que dicta: "para que la cuña apriete debe ser del mismo palo", el gobierno de derecha de George Bush buscó afinidades con quienes, de entre los líderes Europa, piensan en términos semejantes. Los primeros dos casos que encontró fueron los dirigentes políticos de José María Aznar de España y Berlusconi de Italia. Estos lideres de derecha, como el mismo Bush, mostraban, previamente a la partida del presidente Bush una clara afinidad ideológica que los hacía presas fáciles para el abordaje. El jefe del gobierno español, un mes antes del viaje del mandatario americano a su país, había enviado un pequeño número de miembros de la Marina al Pentágono para estudiar las formas en que España podría participar en el proyecto de Bush sobre el escudo antimisiles, con la inclusión de las fragatas F100, y eso sin avisar a sus aliados europeos.

Sobre Tony Blair no había duda de que se plegaría a las pretensiones geopolíticas de los hombres de las barras y las estrellas, aunque cubierto por una simulada actitud de desinterés o distanciamiento.

Sin embargo, todo estaba fríamente calculado, para Bush la puerta a Europa no podía ser otra que España, como es natural estas cosas no pueden dejarse al azar. Y para sorpresa del mismo Colin Powel, José María Aznar le facilitó las cosas a su distinguido huésped estadounidense hasta hacer parecer a la diplomacia como un juego de niños. En su muy legítimo sueño de acabar con el terrorismo etarra, el jefe del Gobierno español pidió y obtuvo que los servicios de inteligencia estadounidenses cooperaran con su Gobierno, para lo cual será necesario utilizar el sistema de espionaje "Echelon", el cual es capaz de interceptar, vía satélite, todas las comunicaciones electrónicas en el planeta. Hasta aquí las cosas parecían ir muy bien, pero en lo que no pensó el señor Aznar, o al menos no suficientemente, fue que los EE. UU. utilizan el "Echelon" con o sin su permiso. De hecho, no hace mucho fue emitido un dictamen por un grupo de asesores del Parlamento Europeo, el mismo que determinó que el controvercial sistema de espionaje está siendo utilizado para espiar las operaciones comerciales e industriales privadas en el Viejo Continente.

Ahora, gracias a Aznar, el gobierno de EE.UU. cuenta con la petición oficial de uno de los Estados miembros de la UE para utilizar el Echelon, al menos en el sur de Europa. Al mismo tiempo caen por tierra las pretensiones de los miembros de una comisión formada por el parlamento europeo, encargada de investigar detalles más finos del sistema de espionaje, comisión que, durante su último viaje a Washington, no fue recibida por George Tenet, el director de la CIA, así como por ningún otro director de la comunidad de inteligencia.

La única esperanza que por el momento posee la UE para contrarrestar el poder del Echelon, sería la de poder diseñar otro sistema, lo suficientemente sofisticado como para superarlo, lo cual no es empresa fácil, ya que los EE.UU. lleva una gran ventaja en investigación tecnológica sobre comunicaciones electrónicas satelitales. El reto entonces, es enorme, especialmente si, como hasta ahora, continúan teniendo éxito las estrategias geopolíticas estadounidenses para romper la unidad entre los Estados miembros de la UE.


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com