Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

FARSAS DE GRUPO MÉXICO

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 25-02-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

Al cumplirse 14 años del accidente que cobró la vida de 65 mineros en la mina de Pasta de Conchos y a pesar de que cuatro gobiernos al hilo (Fox, Calderón, Peña Nieto y López Obrador) prometieron a sus familiares iniciar de inmediato los trabajos de rescate y ofrecieron la certeza de que nadie quedará impune, lo que realmente ha sucedido es que 63 mineros permanecen bajo toneladas de roca y los responsables del homicidio industrial no sólo han permanecido impunes, sino que tres de esos gobiernos (Fox, Calderón y Peña Nieto) reformaron la ley reglamentaria del artículo 27 constitucional y la ley minera para otorgarle más y más concesiones a Germán Larrea uno de los máximos multimillonarios del País, entregándole la explotación del gas metano asociado a los yacimientos de carbón (mejor conocido como gas grisú, cuya acumulación en Pasta de Conchos provocó el estallido) y le abrieron de par en par, las puertas de otros jugosos negocios, como el petrolero. 

En respuesta a una solicitud del presidente Andrés Manuel López Obrador, el 19 de febrero pasado, el Grupo México anunció un regalo tramposo, convenenciero y lleno de farsas. La poderosa empresa, propiedad de Larrea, informó a la Bolsa Mexicana de Valores que devuelve al gobierno federal, el título de concesión del proyecto minero en el que se encuentra ubicada la mencionada mina. Supuestamente benévolo y lleno de gratitud, Grupo México menciona que esa devolución busca ayudar al gobierno que encabeza el Mesías Tabasqueño para que reanude y tenga éxito en la recuperación de los restos de los trabajadores mineros que yacen en ese macabro sepulcro. 

En realidad, lo que Larrea devuelve es solamente una de las cuatro concesiones en que se dividió el terreno original, luego del trágico suceso que enlutó a muchas familias mineras. Tal segmentación se había intentado desde la administración del nefasto Felipe Calderón (se trató de cambiar el nombre a Unificación Laureles), para permitir que Larrea y su empresa pudiesen continuar con sus tareas de producción carbonífera en la mayor parte de los predios entrampados por el litigio jurídico, político y social relacionado con Pasta de Conchos. Ya con el copetudo Enrique Peña Nieto en el gobierno federal se logró esa división en cuatro partes, una de las cuales ahora cede Grupo México, con la expectativa de liberarse así de problemas, heredárselos al gobierno federal y dedicarse plenamente a explotar sus otras tres concesiones en el área. Incluso, Grupo México señaló que la devolución de ese título de concesión se trata de una decisión voluntaria de la empresa, sin que cause precedente. 

Fuentes oficiales de la Familia Pasta de Conchos, que mantienen vivas las demandas de parte de los deudos de aquellos trabajadores mineros afirman que la entrega de la concesión por parte de Grupo México, empresa ampliamente repudiada en aquella región minera, es una farsa. Se quedan con lo principal, a cambio de simular un gesto de apoyo a López Obrador y, reconfortar a los deudos. Larrea y su grupo aprovechan la ocasión para repetir su falsa versión de que hicieron todos los esfuerzos posibles para rescatar los cuerpos de los trabajadores que quedaron sepultados. En realidad, Grupo México prefirió no realizar los gastos que 14 años después sí planea realizar el gobierno federal para intentar una vez más la recuperación de esos restos, en un acto de mínima justicia.

En realidad, Grupo México y Germán Larrea han causado suficientes precedentes para que la tibieza gubernamental demostrada hasta ahora, se pudiera convertir en una firme acción en su contra. No olvidemos que el 6 de agosto de 2014, unos 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre acidulado fueron derramados en un arroyo que a su vez desembocó en los ríos Bacanuchi y Sonora, provocando daños a decenas de miles de pobladores de siete municipios y al medio ambiente regional. El vertido tóxico provino de la mina Buenavista del Cobre, propiedad del Grupo México, que desde entonces ha mantenido una campaña mediática de simulación remediadora y una batalla judicial para incumplir las obligaciones derivadas de ese caso. Tampoco debemos olvidar que en 2007 los mineros de Cananea estallaron la huelga por la sistemática violación al contrato colectivo y las precarias condiciones laborales y de seguridad imperantes, lo que Grupo México se negó a corregir. En 2010 Calderón ordenó a la Policía Federal sacar a los trabajadores a punta de fusil para proteger los intereses del barón. Por cierto, el secretario de Gobernación era Fernando Gómez Mont, abogado corporativo de Germán Larrea. A ese grado llegaron.

El presidente López Obrador anunció (primero de mayo de 2019) que “en un acto de justicia y humanidad, el gobierno federal inicia los trabajos de búsqueda de los cuerpos de los trabajadores que quedaron atrapados en la mina Pasta de Conchos… no se escatimarán recursos”. Como se puede ver, desde el 19 de febrero de 2006 y hasta ahora las farsas siguen en su apogeo, como siempre ocurre en estos casos todo se ha quedado en el discurso, los 63 mineros permanecen bajo toneladas de rocas, los ríos Sonora y Bacanuchi siguen enfermos y Larrea y su Grupo México, siguen asquerosamente impunes.

 


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