Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

GRACIAS PAISANOS

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 18-02-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

Todos sabemos que en este mundo matraca, no es lo mismo la gimnasia que la magnesia, tampoco es la primera vez que el presidente López Obrador hace el comparativo entre inversión y remesas, pero es un tema en el que es necesario insistir. En su mascarada mañanera el mandatario destacó “lo que más me importa es que la gente tenga para satisfacer sus necesidades básicas”. A los tecnócratas neoliberales, les obsesionan las cifras, los datos de crecimiento económico y a mí no me dice mucho eso, porque puede ser que una empresa o dos o tres, o cinco o 10 o un grupo de empresas o de bancos tengan muchas ganancias, pero ese dinero no beneficia a la gente y tal vez, ni siquiera se quede en México. Lo que miden, es el crecimiento en el dinero que se va acumulando. Sin embargo, por otra parte, están creciendo los volúmenes de remesas, lo que están enviando nuestros paisanos, como nunca este año.  

Dice López obrador que la inversión y las remesas tienen un efecto distinto, “y no es lo mismo decir vamos a aumentar la inversión en 30 mil millones, que 35 mil millones de remesas. Lo de las remesas es dinero todo para la gente de manera directa. Eso ha ayudado mucho y esto se complementa con toda la inversión que va destinada a los programas sociales, al bienestar. Entonces, si el Banco de México, los expertos o las calificadoras –porque tienen otros parámetros– dicen que va mal la economía, pues los tengo que respetar, sencillamente son visiones diferentes. “Yo tengo otros datos”.

El informe más reciente del Banco de México revela que las remesas de los paisanos que laboran en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, alcanzaron 36 mil 48 millones de dólares en 2019, que en castellano simple equivalen a cerca de 685 mil millones de pesos, algo así como 12 por ciento del Presupuesto de Egresos de la Federación para ese mismo año. Con ese monto, el envío de dólares por mexicanos en el exterior impone un nuevo máximo histórico y supera en 61 por ciento lo captado por exportaciones de petróleo, que el año pasado sumaron 22 mil 403 millones de billetes verdes.

Las entidades con mayor dependencia de las remesas son Michoacán, Oaxaca, Zacatecas, Guerrero y Nayarit. De acuerdo con el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados, en diciembre pasado el envío promedio de remesas fue de 326 dólares, mayor en 2.2 por ciento a los 319 dólares de igual mes de 2018, y dos dólares menos que en noviembre de ese año cuando promediaron 328 billetes verdes.

Gracias paisanos porque en las pasadas tres décadas el monto enviado por ustedes aumentó más de 2 mil por ciento, al pasar de mil 680 millones de dólares en 1989 (sexenio de Salinas) a los citados 36 mil 48 millones en 2019 (en el primer año de gobierno de López Obrador), de tal suerte que lo que antes mandaban en un año ahora lo hacen en apenas 17 días. En esas tres décadas, la suma de las remesas aportadas por los paisanos se aproxima a 476 mil millones de billetes verdes, monto similar al 40 por ciento del producto interno bruto mexicano, a precios actuales. Lo paradójico de todo esto es que el envío de ese dinero lo hace un creciente grupo de mexicanos que, en su mayoría, se vio obligado a buscar en otra parte el nivel de bienestar que sistemáticamente le ha negado su propio país.

En el recuento, hay que mencionar que en el sexenio salinista los paisanos enviaron cerca de 16 mil millones de dólares y con Zedillo en Los Pinos la captación por ese concepto sumó 30 mil 500 millones. Cuando el panismo se instaló en la residencia oficial, la emigración de mexicanos aumentó velozmente. Con Fox (una suerte de presidente pollero), tales envíos acumularon 92 mil millones, y en el sexenio de Felipe Calderón, en medio de una crisis de proporciones históricas, los paisanos enviaron remesas por cerca de 140 mil millones de dólares, con todo y que los gringos no dejaron de agredir vilmente a los migrantes mexicanos. Con Peña Nieto en la residencia oficial, dicho monto se elevó a 160 mil millones de billetes verdes, aproximadamente, y en el primer año de López Obrador el monto rebasó los 36 mil millones.

En efecto, no es lo mismo que lo mesmo, a lo largo del presente año el envío de remesas no ha dejado de crecer (con todo y el salvaje que fue perdonado de abuso de poder y sigue ocupando la Casa Blanca), mientras las cifras oficiales revelan permanente caída en los niveles de inversión privada. Es decir, el crecimiento del primero de los conceptos referidos es real; las promesas de inversión privada no trascienden el discurso ni el pomposo encuentro de ocasión con el mandatario en turno. El Banco de México certifica que, mes tras mes, crece el envío de remesas de los paisanos, y éste llega a las familias destinatarias. En cambio, los inversionistas privados todo el día exigen condiciones propicias para la inversión: certidumbre jurídica, estabilidad macroeconómica y fin a la corrupción. Si hay inversión, hay empleos, bienestar, paz y tranquilidad social.

Para nosotros, el discurso o postura presidencial, no deja de ser un círculo virtuoso y bíblico que aglutina honor, honestidad, valor, prudencia, tolerancia, sabiduría y justicia. Entonces, en ausencia de ellos, hasta ahora solo las remesas de nuestros paisanos fluyen y la prometida inversión privada no ha pasado del discurso. ¡Gracias Paisanos!

 


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