Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

EL MAL HUMOR NO EXISTE

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 17-12-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

En la ironía presidencial, el mal humor social no existe en el territorio mexicano. A pesar de los cinco momentos más difíciles señalados recientemente en sus conferencias mañaneras y que según él, le han pegado en lo íntimo, el mandatario asegura qué al cumplirse un año de su gobierno, entre los ciudadanos no hay decepción, sino entusiasmo, felicidad y esperanza. Pucheros sí, enojos también, gruñones algunos, pero la gente, en general, está contenta. Según él, la alegría esta desparramada porque hay una mejor distribución del ingreso, hay bienestar y poco a poco se van a hacer realidad los proyectos para ir incrementando la economía. Hipócritamente, pero encobijado por el poder, el tabasqueño dice que lo que no se ha hecho, tiene relación con el tema de la seguridad, pero, subrayó que su gobierno es responsable de atender el problema, pero no el culpable de la situación desatada por haber declarado la guerra al narcotráfico. 

Quizá López Obrador, indignado por la corrupción e impunidad heredadas, sabe más que nadie de los daños que ha provocado el neoliberalismo, y por ello, tal vez, su pasividad y prudencia mostradas parece la actitud correcta en este momento histórico de golpes de Estado, de asilos políticos y de arrogancia del inefable Donald Trump, presidente de Estados Unidos para quien, en el tránsito del nacionalismo a nuevas formas imperialistas no parece haber mucho trecho. Así lo resienten los europeos y asiáticos, pero sobre todo nosotros que siempre nos alineamos bajo un activismo chovinista (razonamiento falso que sirve para persuadir a la población) que no ofrece nada bueno.

Frente a esa amenaza constante representada por Trump, respetar y entender la diversidad política e ideológica como palanca de evolución cívica y vector de defensa unificada, supone mucho trabajo persuasivo y pedagógico, así como compromisos claros entre mandatarios, con el debido respeto del uno al otro. Pronto conoceremos las angustias que propicia navegar sin carta de navegación y con motores sin caballaje, sometidos a las inclemencias de los tiempos que son ya, con toda evidencia, los que soplan Trump y su banda. Estos pillos norteños que juegan con la democracia norteamericana, asestan de nuevo nuestra soberanía con la peor de las doctrinas gringas, la de su seguridad nacional, misma que ahora se extiende a nuestro modo de concebir y realizar la política económica, la de migración y así, inevitablemente, pasar al conjunto de la estrategia del Estado para afianzar el rumbo nacional.

Hoy, Trump y los suyos, junto con el abanico de extrema derecha que acecha sin cuartel en el mundo, reducen los espacios soberanos para hacer política, en la democracia y en la economía, pero también en nuestras relaciones con el resto del mundo para encarar el cambio climático, así como para volver realidad progresiva los objetivos y metas del desarrollo sostenible, o el deber humanitario con los que migran del sur y de otras latitudes del orbe para sobrevivir. Hoy, notoriamente la extrema derecha cerril se abre paso en silencio, pero sin pausa.

Don Pablo González Casanova en su clásico La Democracia en México, señalaba que lidiar con el factor de dominio americano, sólo será posible a partir de renovadas formas y configuraciones de unidad nacional que además respondan a la restricción democrática alcanzada. Señores congresistas, más seriedad, llegó la hora de asumir la necesidad de un frente que defienda y reivindique el valor con que esa diferencia y esa diversidad enriquecen a la sociedad mexicana y dan fuerza a la nación. Urge ya que su alta investidura deje la majadera mascarada de clasificar a los míos contra los tuyos y todos los demás.

Ya es hora de que tomen conciencia de los peligros que se ciernen sobre nuestros débiles y precarios tejidos de entendimiento y compromiso político, el calificativo ruin y la caricatura como instrumentos para hacer política del poder son condiciones sin las cuales no habrá Cuarta Transformación que a un año de distancia se nos presenta agrietada sin misericordia por una desigualdad y una falta de crecimiento económico soslayado por ustedes que gangrenan el intercambio personal y comunitario.

En esta época navideña y como carta a los reyes magos, ya no queremos juguetes, lo que queremos es ver en la cárcel a todos esos ex funcionarios impunes que traicionaron la confianza del pueblo y se hicieron inmensamente ricos, Genaro García Luna es un ejemplo, pero hay muchos sueltos, Lozoya, Deschamps, Ruiz Esparza, Peña Nieto y tantos más. En Santa Claus no creemos por lo que a los Santos Reyes, les pedimos que se abroguen los vergonzosos pagos que se hacen cada año a los defraudadores del Fobaproa, que termine el freno a la inversión pública, base de las fuerzas oscuras neoliberales que mantienen su poder económico y político y que pugnan por una falsa eficiencia y honestidad de todos los capitalistas. Les pedimos que nos ayuden a olvidar que el egoísmo de la clase media es fácilmente manipulable por esas fuerzas, y que olvidemos que Washington sigue y seguirá siendo el policía que vigila el orden mundial. Feliz Navidad y si nos lo permite nos leeremos el próximo año. 

 


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