Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

DERECHOS HUMANOS ¡SE ROBARON LOS VOTOS!

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 13-11-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

 

La mayoría morenista y aliados consiguieron oficialmente la votación calificada que faculta a Rosario Piedra Ibarra, (hija de doña Rosario) para presidir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos CNDH por el periodo 2019-2024. Hasta ahí, todo parecía apuntar a que se cumpliría el propósito tan esperado por Palacio Nacional y tan dudosamente conseguido por el operador ejecutivo en el Senado, Ricardo Monreal Ávila, quien ya ha entregado al presidente de la República positivos resultados impensables en las circunstancias de división y confusión que privan en la política nacional.

 

Según lo mostrado en un video, el Partido Acción Nacional (PAN) denunció irregularidades graves en el proceso de votación. La caída de una boleta en la urna senatorial sugeriría o confirmaría que el senador Monreal disfrazado de ilusionista, habría depositado dos boletas. Además, en el video se ve colocar la papeleta en la urna a 114 senadores, pero los blanquiazules aseguraron que el número de sufragios había sido 116. ¿Ilusión óptica? Nadie lo sabrá. La priísta Verónica Martínez depositó su sufragio y el de su compañero de bancada Carlos Aceves del Olmo, quien está en silla de ruedas. La senadora Gabriela Benavides, del PVEM, introdujo también dos papeletas a la urna, la suya y la de su compañera Leonor Noyola, quien tiene problemas de movimiento. La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, Kenia López Rabadán, resaltó que es un fraude que Morena y sus aliados llevaron a cabo “para lograr imponer a una candidata a modo en la CNDH”. Pero se quedó en el verbo, no tiene evidencias.

 

Esas maniobras habrían servido para conseguir a duras penas, la votación calificada (76 aprobaciones) correspondiente a una totalidad de votantes (114, según esas cifras oficiales). Un doble voto de Monreal y de algún otro senador no identificado hasta la hora de teclear estas líneas, más la reducción del universo votante, habrían permitido el acceso a la cifra mágica que el propio Monreal había considerado días atrás muy difícil de alcanzar.

 

Ello significa que Piedra Ibarra, quien logró 76 sufragios, no obtuvo la mayoría calificada, que con base en los 116 senadores que emitieron su voto es de 78, es decir, le faltaron dos para cumplir con el requisito constitucional. Monreal, quien estaba en Palacio Nacional, regresó a las nueve de la noche al Senado para sostener que se trata de una estrategia perversa del PAN, y dio a conocer fragmentos de un chat entre senadores de ese partido, en el que su dirigente, Marko Cortés, les ordena armar un desmadre y chingar a Monreal.

 

El enconado diferendo coloca en una situación de suspenso político, no necesariamente legislativo o judicial, la llegada a la citada CNDH de Piedra Ibarra, sicóloga de profesión, activista en Eureka, la organización dirigida por Rosario Ibarra de Piedra que ha luchado por saber el destino de desaparecidos políticos y por el justo castigo a los responsables. La nueva presidenta de la CNDH ha tenido cercanía con el presidente López Obrador y ha sido directiva y candidata a nombre del partido hoy en el poder, Morena, que justamente es el que la ha llevado a la posición ahora en disputa política.

 

Lo cierto es que la llegada de Piedra Ibarra ha generado una viva reacción de los opositores al obradorismo. Con ella, suponemos que finalizaría una larga historia, iniciada en la administración de Carlos Salinas, de simulación justiciera, despilfarro presupuestal y predominio faccioso. También, su designación generó dudas y escepticismo entre organizaciones civiles, las cuales señalaron que su llegada pareció obedecer más a pago de deuda política del presidente que a sus méritos personales. Sería una manera de devolver, en términos de responsabilidad ejecutiva, la misma presea que Ibarra de Piedra dejó en custodia en manos de López Obrador.

 

Grace Fernández, integrante de la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México, subrayó que al margen de su opinión personal sobre Piedra Ibarra, lo que preocupa es el proceso, porque volvemos a ver que los indicadores y las preguntas sobre la idoneidad de los candidatos realmente no sirvieron para tomar la decisión final sobre el tema.

 

La lucha de la familia Piedra Ibarra es indiscutible, pero el titular de la CNDH debe tener una visión más amplia de todo lo que sucede en el país, y no sólo de temas como la desaparición forzada. El reto para Rosario es demostrar de qué lado está: si de las víctimas o de las instituciones. Uno esperaría que llegue con el mazo en contra de las fuerzas armadas, los regímenes anteriores y las instituciones que siguen sin procurar justicia. Ojala que tome ese olor a acuerdo político como un reto para demostrar que está ahí por sus méritos.

 

En fin, en nuestro país, todo se puede aprender, pero volvemos a las viejas prácticas de simulación democrática en un país donde hay más de 47 mil personas desaparecidas, más de 200 mil asesinados en los últimos diez años y un sinnúmero de víctimas de desplazamiento forzado. Mientras tanto, el presidente se entretiene e informa que su audiencia en redes sociales subió 20 por ciento a causa de polémicas recientes. Me canso ganso.

 

 


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