Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

GAYTÁN OCHOA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 13-11-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

Estando de ocioso, me puse a buscar lo dicho por el General Divisionario Carlos Demetrio Gaytán Ochoa, en días pasados, y al parecer entramos a un terreno sumamente grave. En todo caso no habitual en el lenguaje político en México; en el periódico La Jornada se describe el hecho con las siguientes palabras: “El 22 de octubre, en presencia del general secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval y ante medio millar de generales de división, de brigada, brigadieres y de otros militares en funciones y en situación de retiro, reunidos en un desayuno en el salón República del Estadio de la Unidad Habitacional Militar de Lomas de Sotelo, en la Ciudad de México, el divisionario Gaytán Ochoa sin mencionar ningún hecho concreto y asumiendo que todos los presentes compartían sus preocupaciones, dijo: “Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados”.

Añadió, “en la actualidad vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento”. Gaytán Ochoa cuestionó las “decisiones estratégicas” del comandante supremo de las fuerzas armadas, el presidente de la República y atribuyó a la jerarquía castrense “la muy alta responsabilidad de mantener cohesionado al país, coadyuvar a su pacificación a la brevedad posible y de hacerlo todo con el menor costo social y la mayor eficacia”.

Sin mencionar en ningún momento por su nombre al presidente López Obrador, ni tampoco su condición de mando supremo de las fuerzas armadas, adujo que pese a la legalidad y legitimidad de su investidura como titular del Ejecutivo, “los frágiles mecanismos de contrapeso existentes” le han permitido (a AMLO) un “fortalecimiento” que viene propiciando “decisiones estratégicas” que “no han convencido a todos, para decirlo con suavidad”. Esas decisiones del jefe del Ejecutivo “nos inquietan”, “nos ofenden”, pero sobre todo “nos preocupan”, toda vez que (los militares) “fuimos formados con valores axiológicos sólidos, que chocan con las formas con que hoy se conduce al país”.

Si bien dijo a sus compañeros de armas que había tratado de “cuidar” sus palabras y mantenerse dentro de la “disciplina” a la que como militar está obligado, abogó por soluciones “drásticas” ante un entorno histórico que “lo que requiere a gritos es pacificar, educar y mantener sano a México”. Dado que Gaytán Ochoa forma parte de una institución castrense donde la formación modela para jerarquizar, homogeneizar y uniformizar; para exterminar al enemigo; para separar a sus miembros de la sociedad civil y convertirlos en engranajes de una maquinaria corporativa regida por una cadena de mando donde el objetivo primero es la obediencia sin cuestionamiento al superior; donde el superior siempre tiene la razón, nunca se equivoca, y si se equivoca vuelve a mandar (es una obediencia a la autoridad, no a la ley de la res publica), queda claro qué entiende el mílite por “pacificar”, “educar” y mantener “sano” (sic) a México.

Palabras extraordinarias e inesperadas de un alto jefe del ejército mexicano que invoca la necesidad de un golpe de Estado para corregir las ¨fallas” del gobierno de López Obrador, con el que no estaría de acuerdo un número indeterminado de miembros del ejército en sus mandos superiores. En cualquier lugar del mundo esta grave indisciplina sería merecedora del más alto castigo posible para la jerarquía castrense. Pero en México ¿Qué ocurrirá? Absolutamente nada, rechazaremos indignados las amenazas surgidas de las altas esferas del ejército mexicano; repudiaremos las palabras del general; afirmaremos que está totalmente fuera de foco invocar en México un golpe de estado y recordaremos que el ejército mexicano ha sido siempre leal y atento a los valores del Estado de Derecho.

Por su lado, Andrés Manuel López Obrador dijo en sus redes sociales que “La transformación que encabezo cuenta con el respaldo de una mayoría libre y consciente, justa y amante de la legalidad y de la paz, que no permitiría otro golpe de Estado en nuestro país”. Aquí, “no hay la más mínima oportunidad para los Huertas, los Francos, los Hitler o los Pinochet. El México de hoy no es tierra fértil para el genocidio ni para canallas que lo imploren”. Creo que de Gaytán Ochoa ya no sabremos de él por un buen tiempo.

 


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com