Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

AFORES

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 15-10-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

No podemos tapar la luz del sol con un dedo. El modelo de empresas privadas encargadas de administrar los fondos para el retiro data del sexenio de Ernesto Zedillo, fue impuesto en 1997, en pleno auge del dogma neoliberal. Los críticos tenían razón, a 22 años de distancia es inevitable reconocer que este sistema de pensiones no ha servido ni servirá para la mayor parte de los asalariados a los que supuestamente habría de beneficiar; pero sí en cambio, ha generado astronómicos dividendos y elevadísimas percepciones para los accionistas y directivos del sistema, quienes además de contar con una enorme base de clientes cautivos, cobraron durante los primeros años de su funcionamiento y hasta 2008, comisiones múltiples e incluso leoninas: el afiliado debía pagarle a la entidad financiera un porcentaje del saldo de la cuenta, otro de los depósitos y uno más del rendimiento obtenido, en lo que constituía un verdadero despojo legalizado.

Actualmente, las Administradoras de Fondos para el Retiro constituyen un mecanismo de pensiones del todo ineficaz que en el futuro próximo generará una crisis en personas de la tercera edad carentes de ingresos más allá de las pensiones universales establecidas por el gobierno federal, consistentes en mil 275 pesos mensuales para mayores de 68 años, y de 65 en el caso de las comunidades indígenas.

Para colmo, la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore), y su presidente, Bernardo González, advirtieron qué dentro de dos años, solamente el 30 por ciento de quienes se jubilen bajo el régimen de cuentas individuales habrá acumulado las mil 250 semanas de cotización que ese sistema requiere para tener derecho a una pensión. Esto significa que de los 40 mil afiliados a ese sistema que cumplirán 65 años en 2021, por lo menos 28 mil no podrán disponer de sus fondos de retiro, salvo por lo que se refiere a la subcuenta de vivienda, cuyos fondos acumulados podrán ser retirados en una sola exhibición. Peor aún: los 12 mil restantes recibirán una pensión equivalente al 30 por ciento de su último salario. 

Cierto es que el diseño de sistemas de pensiones plantea un enorme desafío en todos los países en el contexto del envejecimiento de la población y de los consiguientes cambios experimentados por la pirámide demográfica, conforme se incrementa la proporción de adultos mayores en la composición poblacional y aumenta la esperanza media de vida, aumenta el porcentaje del ahorro (personal y nacional) que debe destinarse a pensiones. Ello ha llevado a una búsqueda de fórmulas muy complejas y diversas en distintas naciones.

En la nuestra, y pese a las advertencias de múltiples voces que señalaron, además de los riesgos que conllevaba el esquema, el abuso y la arbitrariedad que significaba obligar a los asalariados a entregar sus ahorros para el retiro a una de las Afore autorizadas. En suma, el desafío de concebir un esquema de pensiones viable y benéfico para sus afiliados sigue vigente, sin duda, y su dificultad inherente es la imposibilidad de prever con certeza el comportamiento de los fondos jubilatorios a décadas de distancia. Pero es también claro que el modelo de las Afore debe ser reconfigurado de manera radical para que realmente garantice jubilaciones suficientes y no únicamente el negocio, o bien ser sustituido por otro con sentido social y no privado. Las Afore mexicanas cobran más del doble que en otros países, de acuerdo con la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR).

La nueva legislación sobre Austeridad Republicana prohíbe que un funcionario público salte a un puesto de una empresa privada del mismo sector o actividad hasta que transcurran 10 años, a fin de que no vendan sus conocimientos e influencias a su nuevo patrón. Pero ¿qué sucede cuando un alto ejecutivo del sector privado se incorpora al sector público prácticamente de inmediato? ¿Acaso, no puede ocurrir que use su cargo en el gobierno para favorecer a su antiguo patrón? Es el caso de Carlos Noriega Curtis quien presidió la Amafore (Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro) y desde allí, defendió a sus patrones de todos los intentos que hizo la Consar para que bajaran las comisiones.  

Días después de que dejó el cargo, Noriega Curtis fue designado por el ex secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, como titular de la Unidad de Seguros y Pensiones de la Secretaría de Hacienda. En esa trinchera, tendrá que revisar la edad de retiro de los trabajadores, aportaciones de gobierno, empresas y los mismos trabajadores, y un asunto central, las comisiones. ¿Cuál será su posición ahora? Noriega simpatiza con la idea de extender la edad de retiro, de 65 a 68 años, idea rechazada públicamente por el presidente López Obrador, en congruencia con lo que expresó el 2 de octubre, cuando además, garantizó actuar con una política laboral distinta a la que se aplicó en el periodo neoliberal y que los fondos de pensiones no serán utilizados para financiar proyectos de su gobierno. “No queremos saber nada del periodo neoliberal, fue un fracaso rotundo y ya no queremos seguir con lo mismo”. Yo sólo afirmo: No podemos tapar la luz del sol con un dedo.

 


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