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EDÉN POLÍTICO

 

2025: INCIERTO FUTURO PARA MÉXICO

Por Pedro Lara Hernández (LD 26-09-19) 

plh2853@gmail.com   

 

Muchos analistas coinciden que cuando el poder político se concentra en un solo hombre es dañino para la sociedad, en México, casi todos los políticos han utilizado el poder en beneficio personal o de grupo.

 

El asunto es cuando el poder se concentra en un político cuyo trabajo beneficia al pueblo. Infortunadamente, en México ésta es la excepción y no la regla. Y ahí está el principal mérito de un presidente como Andrés Manuel López Obrador.

 

En la historia política de México recordamos a muy pocos políticos que hayan trabajado en beneficio del pueblo. Quizás Benito Juárez García y Lázaro Cárdenas del Río sean los más recordados por sus buenas acciones y obras.

 

Desde este momento, por estar haciendo historia, muchos analistas nos preguntamos ¿Qué pasará cuando López Obrador deje la titularidad de la presidencia de la república?

 

Todos sabemos que quien lo sustituya en el cargo no trabajara al mismo ritmo, no tendrá su calidad de ciudadano patriota al servicio de los demás, es difícil que tenga un sentido republicano del actuar político, no se levantará a las 5 de la mañana para atender una mesa de seguridad, no tendrá una conferencia de prensa todas las mañanas para informar al país lo que está haciendo el gobierno para resolver los graves problemas nacionales, no realizará giras de trabajo por todos los municipios del país para tener contacto directo con el pueblo e informar de los problemas que tienen y de los programas de gobierno para solucionarlos, no viajará en aviones comerciales para ahorrar recursos al gobierno, en fin, es muy difícil encontrar políticos que mantengan fijos sus dos pies sobre la tierra, es decir que mantenga sus oídos tapados y no escuche el canto de las sirenas.

 

Por eso una de las grandes incógnitas a resolver del actual presidente López Obrador será, cómo controlará las fuerzas políticas en la próxima sucesión presidencial para mantener el poder.

 

Siempre he pensado que el sonorense Plutarco Elías Calles fue un genio de la política al crear al Partido Nacional Revolucionario. No solo ideó, sino construyó una fuerte estructura política, que la cubrió con el manto sagrado de una sólida ideología apoyada en la consolidación de una revolución institucionalizada.

 

Esta institución política ha funcionado en México durante 90 años, y toda maltrecha, golpeada, vilipendiada, gastada, mal usada, viciada, por sus propios miembros, sigue de pie, luchando políticamente. Ha estado encabezando el poder presidencial por 77 años, solo lo ha dejado 13 años. Para el correcto análisis político no se deben olvidar estos datos.

 

Si se hace un análisis serio de lo que es un partido político estructuralmente fuerte, el único que existe en México es el Partido Revolucionario Institucional. A eso se debe su estadía en el poder. Los abuelos que lo crearon dieron estabilidad a nuestro país por muchos años. Pero como todo en la vida, todo por servir se acaba y acaba por no servir. Los nietos de esta clase política le dieron tan fuerte a la piñata, hasta que lograron romperla. Sin embargo los pedazos todavía no son tirados del todo, a la basura.  

 

La ambición de los herederos de esa clase política fue desbordante e insultante, llegando a extremos de quebrar económicamente al país entregando las principales riquezas nacionales a manos de unos cuantos nacionales y extranjeros.

 

Esta etapa llegó a su cumbre en el gobierno de Enrique Peña. Y fue cuando más de 30 millones de mexicanos se decidieron a decir con su voto ¡Basta!, Y eligieron una nueva opción política con el presidente Andrés Manuel López Obrador, a la cabeza.

 

Pero no se confundan los que llegaron, los enemigos del pueblo de México están vivitos y coleando y con muchísimos recursos económicos. Solo les doy un ejemplo. En 90 años la hegemonía priista tuvo 13 presidentes de la República; aproximadamente 450 gobernadores, aproximadamente 65 mil presidentes municipales; aproximadamente 400 senadores; aproximadamente 9 mil diputados federales; aproximadamente 19 mil diputados locales. En total tenemos un aproximado de 100 mil políticos mexicanos que durante 90 años se enriquecieron bajo la bandera del PRI y le sobraran dedos de las dos manos para contar a aquellos que han entrado a la cárcel por ladrones. Los escasos que han pisado una cárcel han sido por razones políticas.

 

Por eso existe la creencia entre los mexicanos, que el ser político es un buen negocio. Por esa triste y vergonzosa tradición de corrupción e impunidad. Ahora dígame usted, estimado lector: con estos miles de millonarios en el país, ¿Usted cree que el PRI está aniquilado? A lo mejor sí, pero no los priistas. No nos confundamos.

 

En esto pasa como en la economía real, cuando vemos que las empresas quiebran, pero los empresarios siguen siendo felices millonarios.

 

Es cierto, políticamente están en receso, pero con esas sumas millonarias en sus bolsillos, no hablaría yo de aniquilamiento. Su poder económico está incólume, es decir, su fortaleza económica nadie la ha tocado, ni creo que la toquen.

 

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que va a poner las bases para que -golpeando madera-, no regresen los que se fueron, pero que si regresan no les sea tan fácil llegar a destruir nuevamente lo construido a favor del pueblo de México.

 

Creo en lo personal que falta el pendiente político mayor: educar lo más que se pueda al pueblo para que se defienda a sí mismo. Ojala no se tarden en hacerlo, porque los adversarios del actual régimen, como buenos oficiantes políticos y conocedores del tiempo, seguramente dicen como los viejos sabios de mi pueblo: para aquel que madruga, otro que no duerme.

 

 


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