Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

LO ABSURDO DE LA DIPLOMACIA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 09-09-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

En los vítores y fanfarrias de la diplomacia, Christopher Landau, el nuevo embajador de Estados Unidos, presentó en Palacio Nacional, sus cartas credenciales al presidente Andrés Manuel López Obrador y le informó que el presidente Trump ha abogado por la aprobación del nuevo acuerdo comercial de América del Norte, que ahora depende del Congreso. Absurdamente le expresó además, el respeto que Trump y él mismo le tienen y la buena disposición para mejorar las relaciones bilaterales. Sin desentonar el encanto absurdo de la hermosa sirena diplomática, la dupla López Obrador y el canciller Ebrard, consideraron que el embajador, es un buen aliado, entusiasmado por ayudar y le expresaron el deseo de mejorar las relaciones entre ambos países, particularmente en el seguimiento de los acuerdos migratorio y comercial y en el interés de ambas partes por dar continuidad a la promoción de inversiones estadounidenses en el sureste del país.

El mandatario mexicano expresó su interés por dar seguimiento legal a la masacre ocurrida en El Paso, Texas, y que el gobierno estadounidense asuma una postura que impida la repetición de esta atrocidad y se haga justicia, ya sea por las autoridades estadounidenses o por las mexicanas. Exhortó al país vecino a adoptar medidas a fin de garantizar la no repetición de estos actos xenofóbicos, lo cual parece película de misión imposible. Ebrard recordó que México trabaja varios recursos legales y que en su caso la Fiscalía General de la República podría solicitar la extradición de Patrick Crusius, el responsable del ataque, si la Fiscalía del distrito en Texas no formaliza cargos por terrorismo. Landau dijo entender la preocupación mexicana sobre el suceso y refirió que el gobierno estadounidense ya ha censurado el ataque, como quien dice cerró el archivo.

En materia migratoria, al cumplirse el plazo de 90 días convenido en el acuerdo migratorio entre ambos países, el canciller Ebrard estará el martes próximo en la Casa Blanca para evaluar el plan bilateral de contención firmado con Estados Unidos en junio pasado. Con la base de que el flujo migratorio se redujo 56 por ciento de junio a la fecha a partir de una estrategia funcional y exitosa, advertirá que no se debe amagar de nuevo en el terreno comercial y, se debe conjurar el peligro de que se impongan aranceles a los productos exportados por México al país vecino del norte, cuyos efectos resultarían entre dolorosos y devastadores en el corto plazo. Seguramente, esta visión absurda, pasa por alto los principales rasgos que han caracterizado a Washington desde que el magnate de los bienes raíces llegó al poder: extrema volubilidad y perenne disposición a deshonrar la palabra empeñada.

Ebrard sostuvo que volverá a rechazar la intención de convertir a México en tercer país seguro por considerarla una medida injusta e inequitativa. No obstante, según la información oficial emitida por el funcionario, desde el 29 de enero Estados Unidos ha enviado a 23 mil 607 solicitantes de asilo para que esperen en territorio nacional la respuesta a sus procesos. Por lo pronto, en la mesa en Washington pedirá a su contraparte avanzar en la inversión en Centroamérica en lugar de optar por la deportación masiva, porque de 5 mil 800 millones de dólares comprometidos, apenas han autorizado 350. En la lista de peticiones, se incluye la exigencia de formular una estrategia específica contra el terrorismo, con blanco en la comunidad mexicana y el control de armas en la frontera común, de nuevo, posición absurda.

Una reducción de la magnitud referida, alcanzada en un lapso tan breve, supone un gran logro en términos logísticos y evidencia un espectacular incremento en las capacidades del Estado para ejercer una supervisión efectiva tanto en su frontera sur como en los principales corredores de transporte terrestre. Otro dato que revela el nivel de efectividad es el que se refiere a las deportaciones efectuadas por las autoridades mexicanas: según lo dicho en conferencia de prensa, de enero a septiembre se repatrió a 134 mil de las 138 mil 491 personas presentadas ante el Instituto Nacional de Migración.

Sin embargo, la eficacia abstracta de la que dan cuenta las cifras oculta el drama humano y, en consecuencia, obliga a preguntarse a quién beneficia semejante esfuerzo por impedir el libre tránsito de quienes aspiran a internarse hacia la tierra del falso e ilusorio american dream. Queda claro que la detención de migrantes difícilmente redunda en su beneficio, pues permanecer retenidos les impide reunirse con sus familiares que ya se encuentran más allá del río Bravo, o enviar los urgentes recursos económicos que requieren quienes se quedaron atrás en sus regiones de origen.

Ana Leroy, asociada del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, indicó que a partir de este acuerdo, el control migratorio se prevé más estricto, como hizo ver el presidente Andrés Manuel López Obrador, en su discurso con motivo del primer Informe de gobierno. “Superamos en junio la amenaza de imponer aranceles y una posible crisis económica y política, mediante un acuerdo migratorio que nos obliga a ser más estrictos en la aplicación de la ley de la materia, sin violar derechos humanos”.

Consultado por separado, el presidente del Instituto Mexa, Jorge Santibáñez, calificó de tramposa la aseveración de aplicar la ley sin violar las garantías fundamentales, cuando a los migrantes se les está obligando a que sus derechos humanos sean violados. Opinó que la política migratoria desplegada tras el acuerdo, además de no ser sustentable ni benéfica para nuestro país, está alejando a los connacionales que radican en el país vecino del norte: no les gusta que México sea la virtual policía de Trump y menos que las negociaciones diplomáticas dependan de su absurdo temperamento.

 

 


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com