Linea Directa


CASO POSADAS; QUE HABLEN LOS MUERTOS
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 18-06-01)

Un príncipe de la Iglesia, uno de los poquísimos con que cuenta México, tiene una espina clavada en el centro del corazón. Es el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, el sucesor de Juan Jesús Posadas Ocampo, el también cardenal que fuera ejecutado en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara el 24 de mayo de 1993, no quita el dedo del renglón "fue un crimen de Estado" y con ello nuevamente destapó la cloaca del sistema.

De las obscuras y pestilentes profundidades de aquella atarjea surgió, como una Ave Fenix, la relamida figura del ex procurador Jorge Carpizo McGregor para intentar, de nueva cuenta defender su tesis de un crimen por confusión. Una parte del sistema político mexicano y una buena parte del gobierno foxista, todavía defiende lo indefendible y le dan foro y audiencia para que el ex procurador ventile su versión. Pero demos paso a los testimonios y opiniones de los muertos, en relación con el caso Posadas.

"Esa investigación estuvo plagada de mentiras y de errores, como el haber dejado que los Arellano Félix despegaran, después del homicidio del cardenal, en un avión comercial de Guadalajara con destino a Tijuana sin que nadie los molestara y que pudieran aterrizar y bajar cómodamente para huir sin ningún problema del aeropuerto. ¿Por qué permitiste que despegara el avión y no detuviste para revisión a todos los pasajeros?

¿Qué fue lo que sucedió con el virtuoso procurador Jorge Carpizo en esa ocasión? Lo mismo ocurrió cuando dejaste escapar a los propios hermanos Arellano Félix de la nunciatura apostólica, una vez que el nuncio Girolamo Prigione te informó que estaban con él."

Los párrafos anteriores están citados en el contexto del crimen de Estado, en una carta dirigida a Jorge Carpizo y publicada en el libro "Entrega Inmediata" de la Editorial Grijalbo y cuyo autor es nada más, y nada menos que Mario Ruiz Massieu, el que fuera subprocurador general de la República y amigo íntimo de Carpizo.

Ruiz Massieu, para cualquier efecto legal está muerto, según las versiones de las autoridades de justicia de estadounidenses, quienes lo declararon "suicidado" en muy extrañas condiciones. Personalmente creo que él vive con otra identidad, como testigo protegido del Departamento de Justicia de EE. UU.

No obstante, aparte del cardenal Posadas, su ex amigo Mario es otro de los fantasmas que persiguen a Carpizo, y mientras el ex procurador no se anime a solicitarle a otro de sus amigos, el narconuncio que sirvió de carnada para ejecutar a Posadas, que lo exorcice, los sueños del ex procurador estarán plagados de culpas no purgadas y crímenes no resueltos.


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