Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

AUTODEFENSAS Y DESACUERDOS

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 29-08-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

Olga Sánchez Cordero, la secretaria de Gobernación y ministra en retiro, dio a conocer que la dependencia a su cargo, durante reuniones masivas, estableció contacto con presuntos grupos de autodefensa de Guerrero, Michoacán y Tamaulipas, pero, según denuncia de los gobernadores de esas dos últimas entidades enunciadas (el perredista Silvano Aureoles, y el panista Francisco García Cabeza de Vaca, respectivamente), esas reuniones habrían incluido a grupos y personajes del crimen organizado que han infiltrado en las filas de los supuestos organismos no gubernamentales de bien pertrechada protección ciudadana.  

Los encuentros fueron sostenidos por Ricardo Peralta Saucedo, subsecretario de Gobierno, y tuvieron como interlocutores a integrantes de estas agrupaciones que buscan desmovilizarse, dejar las armas, y, con la ayuda del Gobierno federal, desarrollar proyectos productivos que les permitan reintegrarse de manera plena al ámbito civil. De acuerdo con la funcionaria, la idea del acercamiento era buena, lo malo de todo este asunto fue que la señora nunca precisó si tales encuentros incluían a autodefensas, guerrillas o grupos del crimen organizado. Inaceptable en quien teóricamente ocupa el segundo cargo en importancia del gabinete y debería contar con la mejor y más oportuna información política y policiaca y con un sentido declarativo regido por la prudencia y la puntualidad. 

Las declaraciones de la señora Sánchez Cordero fueron descalificadas de mala manera por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien sostuvo que es el Estado mexicano el que debe garantizar la seguridad de los ciudadanos y, por tanto, el Gobierno federal no debe mantener ningún dialogo con grupos del crimen organizado y menos reunirse con grupos ilegales que operan al margen de la Constitución, haciendo funciones de seguridad pública, aunque su propósito sea brindar protección a sus comunidades. Estos desacuerdos en la política de seguridad pública, parecieron saldarse cuando Sánchez Cordero informó que, por instrucciones presidenciales, detendrá los diálogos con los grupos de autodefensa.

Más allá de la evidente falta de coordinación entre el mandatario y su gabinete, debemos señalar que la proliferación de estos grupos no puede explicarse al margen de la inseguridad en que nos vemos obligados a vivir la mayor parte de los mexicanos (70% se sienten inseguros en la ciudad donde viven). De la misma manera, la inseguridad no se puede explicar al margen de la impunidad con que el crimen organizado ha operado durante años en varias entidades, con claros indicios de complicidad de la autoridad con los delincuentes. Esto nos conlleva a reiterar que si no se garantiza antes el desmantelamiento de la delincuencia organizada, la estrategia de desarmar a los ciudadanos que constituyeron autodefensas como única herramienta de supervivencia a su alcance, puede significar incluso una condena a muerte.

Es pertinente también, hacer un claro deslinde entre las autodefensas que surgieron durante el sexenio anterior en amplias regiones del país, y las policías comunitarias que operan en zonas indígenas del estado de Guerrero, y cuentan con una referencia legal dentro de la Constitución guerrerense, son nombradas en asambleas públicas y están sujetas a la autoridad de sus comunidades en virtud de sus formas tradicionales de gobierno. Entre los grupos de civiles armados, debemos distinguir de manera notoria a aquellos que a partir de 2013, surgieron en Michoacán, en un contexto de deterioro crítico de la paz social y en respuesta a los niveles de violencia del cártel de Los Caballeros Templarios. En varios municipios de la entidad, a fin de restablecer las condiciones para llevar a cabo sus actividades, militares, empresarios, campesinos y policías se organizaron para frenar a los sicarios que se habían apoderado de la región, mientras, al mismo tiempo, desesperados civiles se armaron y montaron guardias para proteger a sus familias, también algunas células del crimen organizado usaron la fachada de las autodefensas para mantener su control delictivo sobre comunidades y caminos. Algunos de estos grupos, fueron confundidos por la estrategia de desarmarlos y judicializarlos de manera indiscriminada, pero otros, recibieron el apoyo informal de las autoridades desbordadas por la violencia. En suma, el fenómeno de los civiles armados es tan complejo que no admite generalidades, la recuperación de la paz, resolver la corrupción y erradicar el problema de impunidad en la nación, requieren una estrategia seria e integral que hasta ahora no se ha implementado.

Literalmente, las palabras NO ESTOY DE ACUERDO, estructuraron el seco deslinde de López Obrador hacia su secretaria de gobernación y el virtual coscorrón político al subsecretario Peralta (señalado como uno de los impulsores de la treta legaloide que busca extender el periodo de gobierno del morenista Jaime Bonilla en Baja California). En el palenque o farándula que nos ocupa, aunque Olga Sánchez Cordero diga lo contrario, las cuatro palabras son inequívocas señales de que no está cumpliendo a satisfacción de Palacio Nacional con el encargo encomendado y más pronto que tarde, habrá muchos gallos de pelea, entre ellos legisladores y gobernadores, que desempleados quieran ocupar el puesto.

 

 


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