Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

LA VIDA NACIONAL

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 15-07-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

Traigo a colación el acto donde Andrés Manuel López Obrador, al ser investido con el cargo de presidente constitucional, expresó ante el Congreso de la Unión: No tengo derecho a fallar. Acepto el reto. Haré cuanto pueda para obstaculizar la regresión. Se dijo desde entonces qué la derecha tradicional dependería fundamentalmente de sus lazos con el gran capital financiero internacional, de su inmenso poder financiero y económico y del control de los medios de comunicación que, aun cuando no fueron capaces de convencer a los electores, siniestramente pudieran envenenar a la opinión pública, sobre todo como arma político-cultural de AMLO, del cual son asesores. Se decía que un sector de la gran burguesía e incluso de las finanzas pronto se daría cuenta del carácter insostenible para el régimen capitalista de la corrupción, la represión, la alianza con la delincuencia y, la sumisión a Donald Trump. Esta capa malvada, aceptó al gobierno de AMLO porque temía un estallido popular y porque estaría dispuesta a ceder terreno político para seguir haciendo buenos negocios y monopolizar el mercado interno mexicano.

Se decía también que un gran volcán con magma en continua evolución e inconforme, compuesta por diferentes estratos económicos, étnicos, regionales y culturales, oscila entre las clases y sectores populares que apoyaron a López Obrador y, la oligarquía aliada de las trasnacionales y el capital financiero. Esa vasta burguesía pequeña, Pymes, pequeños comerciantes, talleristas y otros propietarios, se suma a las clases medias –urbanas y rurales– compuestas por una polvareda social dividida en capas y estamentos, figuran también los jefes y oficiales castrenses a quienes les repugna el papel de policía, guardia pretoriana o incluso policía fronteriza del presidente Trump, y los abogados y financieros de esa tercera parte del capital económico que vive del narcotráfico, la trata de personas y la venta de armas, pero que no pueden vivir sin el apoyo gubernamental.

En ese gran milhojas social, qué teme proletarizarse y que ha adoptado los valores de la oligarquía y del capital financiero internacional. Los sectores populares votaron por transformar socialmente a México. Espontáneamente tienden a la autonomía, a la autogestión, a la descentralización para responder a las necesidades territoriales y regionales.  Las clases medias, en cambio, no discuten el marco burgués ni el verticalismo estatal y piden medidas democratizadoras y modernizadoras. La oligarquía no quiere ceder nada y el sector de la burguesía, busca sólo modificaciones cosméticas y es centralista y verticalista, como la oligarquía. Pero comparten los valores burgueses que pesan también sobre los trabajadores y chocan con su vida cotidiana.

En ese preámbulo, es importante la denuncia por la compra venta de la planta Agro Nitrogenados que se realizó entre Altos Hornos de México y Pemex cuando la encabezaba Emilio Lozoya Austin; la Fiscalía General de la Republica, (FGR) solicitó varias órdenes de aprehensión, entre ellos, al mismo Emilio, a su hermana Susana y a Alonso Ancira, a quienes les fueron congeladas sus cuentas por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda a cargo de Santiago Nieto Castillo.

Lozoya, señalado por causar daño patrimonial a Petróleos Mexicanos (PEMEX) la empresa productiva del Estado, nunca ha comparecido y menos se ha puesto a disposición del juez que libró la orden de aprehensión en su contra. Aun cuando su abogado Coello lo promociona en medios televisivos, es buscado en más de 190 países por la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) pues cuenta con una ficha roja para su localización y detención.

La Fiscalía General de la República (FGR) no tiene rastro del ex funcionario y no ha tenido éxito en cumplimentar la orden de aprehensión librada en su contra. El fiscal Alejandro Gertz Manero, mencionó que los alcances de la suspensión definitiva obligan a Lozoya Austin a presentarse personal y periódicamente los días lunes al juzgado para firmar en el sistema de control biométrico y comparecer ante la autoridad que emitió la orden de aprehensión, tantas y cuantas veces sea citado o requerido. También lo obliga a otorgar una garantía por 500 mil pesos, para el cumplimiento de las obligaciones que se le han establecido. El prófugo reclama la comparecencia de dos pillos Peña Nieto y Videgaray.

Respecto a su hermana Gilda Susana Lozoya, de quien tampoco se sabe nada, la suspensión definitiva que obtuvo del juez decimocuarto distrito de amparo en materia penal de la Ciudad de México y que fijó fecha del 20 de junio para la audiencia. La obliga también a registrar su asistencia en el sistema de control biométrico del juzgado de amparo los días lunes de cada semana, o al día siguiente hábil si aquél no lo fuere; y, al igual que su hermano, tiene que comparecer ante el jurista que emitió la orden de aprehensión.

Desde el 5 de marzo la Fiscalía recibió una denuncia por parte de Pemex y la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República en contra de Alonso Ancira, socio mayoritario de Altos Hornos de México quien fuera ubicado y detenido en España, pero con una buena lana goza de su libertad bajo fianza y no puede salir de ese país.

Quienes han buscado el amparo de la ley para no ser detenidos en caso que exista la orden judicial son Gilda Margarita Austin y Jesús Javier Lozoya, madre y hermano del ex director de Pemex; así como Rodrigo Arteaga Santo, secretario particular de Emilio Lozoya. Señor presidente, si en este caso particular no hay justicia, Usted falló, no cumplió con el reto y mucho menos hizo lo necesario para obstaculizar la regresión. La vida nacional seguirá su curso.

 


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