Linea Directa


EDÉN POLÍTICO

 

LA NECESARIA UNIDAD POLÍTICA DE MÉXICO

Por Pedro Lara Hernández (LD 10-06-19) 

plh2853@gmail.com  

 

“Soy un pacifista convencido,

inspirado en los ejemplos de Mahatma Gandhi,

de Martin Luther King y de Nelson Mandela

Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México.

 

Los mexicanos nunca debemos de perder de vista que somos vecinos del país más poderoso del mundo, y por lo mismo siempre debemos estar alertas a los problemas comunes que aquejan nuestra región, como sucede en estos momentos con el agravamiento del fenómeno de la migración de miles de personas de Centroamérica y de regiones pobres de México, hacia el país del norte.

 

Sobre todo, es importante analizar los liderazgos de los presidentes de México y los Estados Unidos de Norteamérica, cuyos orígenes, propósitos y funciones de gobierno tienen muy distintas características.

 

Los presidentes de los dos países tienen intereses políticos distintos. Donald Trump es el clásico empresario norteamericano metido a la política y Andrés Manuel López Obrador es un político de vocación y con una enorme emoción y sentido social, que son dos entes políticos muy distintos. Además, sus contextos y tiempos políticos son diferentes, por ello es entendible que cada uno de ellos haga el juego político del momento que vive.

 

La migración es un fenómeno social que tiene mucho que ver con la presencia de inseguridad pública y de enormes desigualdades económicas y sociales que se presentan en distintas regiones del mundo. Nadie deja su terruño por gusto, todos lo hacen por necesidad para ofrecer a su familia mejores condiciones y calidad de vida. En el caso de los países centroamericanos y México, muchas personas emigran hacia el país vecino del Norte por la enorme expectativa de lograr el sueño americano, por ello, se atreven hasta arriesgar la vida.

 

Por ello la enorme necesidad de que los gobiernos de los Estados Unidos de Norteamérica, México y los países Centroamericanos entiendan la importancia de crear polos de desarrollo económico que fomenten las condiciones propicias para arraigar a los naturales de esos países a disfrutar plenamente sus vidas en sus lugares de origen.

 

Independientemente de los motivos políticos que también fomentan la migración masiva hacia los Estados Unidos de Norteamérica, todos los dirigentes políticos de la región deben de estar convencidos que llegó el momento de voltear la mirada hacia el sur-sureste del país y a la región centroamericana, porque es momento propicio de atacar las raíces de los problemas que provocan la migración de personas.

 

Con toda razón el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó en el acto en Defensa de la Dignidad Nacional y a favor de la amistad con Estados Unidos de Norteamérica en la ciudad fronteriza de Tijuana, Baja California, que: “México es un país con mucha riqueza, es un pueblo noble y trabajador, tenemos la herencia de grandes civilizaciones y de culturas practicantes de una ética social extraordinaria, que nos han dejado el hábito del trabajo, por ello los mejores trabajadores en los Estados Unidos de Norteamérica, son los mexicanos. Y la enseñanza mayor de poner por adelante el amor al prójimo, la ayuda mutua. De los pueblos originarios, de las comunidades indígenas, del México profundo. Hacer el bien sin mirar a quien, eso entraña toda la grandeza de nuestra gran nación”…“Si a pesar de nuestras diferencias, como lo demostramos en estos días, actuamos juntos, sin odios, con honestidad, humanismo y sentido de la justicia, seremos cada vez más fuertes en el concierto de las naciones y capaces de remontar cualquier adversidad para consumar el gran objetivo de construir una patria nueva, próspera, pacífica y fraterna en la que reine por siempre el ideal del bienestar y la felicidad.

 

México requiere, ahora más que nunca, de su gran unidad política nacional. Ya no se trata de colores, de religiones, de partidos, de clases sociales, de estar cuidando cada quien sus intereses, porque la amenaza ya se sintió, está presente cada momento y cada día, como la espada de Damocles, sobre nuestra cabeza. Lo único que puede equilibrar la balanza con el gigante del norte, es la unidad de todos los mexicanos y la inteligencia y el amor a México de nuestros gobernantes en la toma de las grandes decisiones nacionales.

 

Ojala y todos los entendamos. Un pueblo unido a su gobierno pocas veces es vencido. La historia no enseña que cuando los mexicanos hemos estado divididos los intereses extranjeros se han aprovechado y han obtenido enormes ganancias que han sido irrecuperables para nuestro país.

 

Unámonos todos y estemos atentos, en bien de las actuales y de las próximas generaciones. Hagámoslo por nuestros hijos y por nuestros nietos.    

 

 


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