Linea Directa


UN MEDIADOR PARA EL SEÑOR FOX
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 18-06-01)

Se complican los escenarios de conflicto del grupo gobernante en México porque, aceptémoslo, nuestro país no solamente vive de la economía formal y de los giros blancos. Actualmente están en plena recomposición las estructuras de la narcopolítica, esto ha provocado hasta ahora numerosas bajas por ejecución en las filas de diversos cárteles y la aprehensión de algunos lugartenientes de los mismos.

Sin embargo, de mantenerse la guerra con su actual tendencia, podría desbordar a algunos aparatos de seguridad del Estado, como ya se observa en la PFP y, por momentos, en la PGR. Las negociaciones para la readecuación, obligada por el cambio de manos en el Gobierno Federal, no han prosperado lo suficiente para permitir que las aguas vuelvan su cauce, también hay cambio de mandos en los grandes operadores de los cárteles. Aún existe desconfianza de parte de los jefes reales de la narcopolítica, aunque ya se sentaron las bases de la solución, especialmente en las narcofinanzas nacionales y en los grandes negocios de la comunicación, los que controlan cadenas televisivas y TV por cable, así como las empresas conectadas con ellas, mismas que a los narco-empresarios les sirven para desarrollar varias estrategias, desde tender cortinas de humo y distraer de esta manera la atención de la opinión pública, hasta legitimar las acciones bélicas de los contendientes.

De alguna manera las macro finanzas de nuestra economía ya están dando la pauta para poder observar hacia dónde se dirigen las metas del macronegocio de las drogas. Con la compra de Banamex, por parte del Citigrup, en realidad se está formando una alianza estratégica en la que confluyen los intereses netamente financieros, con aquellos derivados del narcolavado transnacional. El problema no es menor, ni estriba en la mayor o menor laxitud de los controles bancarios para permitir el libre flujo de los enromes recursos que genera ese rubro, sino en la actitud expansionista para fijar los objetivos postglobalistas del narcopoder mundial y aglutinar los poderes económico, político y de la información en un megapoder de dimensiones planetarias.

Retornando al escenario local, la administración federal tiene serios problemas de lenguaje (codificación y decodificación de mensajes provenientes de los narcos) y al parecer necesitan un traductor-mediador capaz de interpretar correctamente las comunicaciones. Por desgracia para el grupo en el poder, no hay mucha gente con las características adecuadas, el señor Roberto Hernández Ramírez, todavía director dueño de Banamex, se sale del perfil, a pesar de ser uno de los grandes "amigos de Fox", pero él ya está pasando a formar parte de las grandes ligas del narcotráfico mundial.

Sin embargo, y si no fuera por la actual posición de antagónica confrontación, debido a falsos orgullos, el señor Vicente Fox podría considerar la conveniencia de solicitar la cooperación de uno de dos precandidatos: Diego Fernández de Cevallos o, mejor aún, la de aquel que ofreció toda su experiencia y relaciones con los medios en charola de plata, Emilio Gamboa Patrón, porque ¿acaso existe alguien tan ingenuo como para creer que la última concesión del nuevo canal de televisión les cayó del cielo a los hermanitos Vargas?

Es probable que exista algún mejor candidato a mediador, pero por el momento se me escapa el nombre.


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