Linea Directa


EDÉN POLÍTICO

 

LUCHAR POR EL MÉXICO QUE SOÑAMOS

Por Pedro Lara Hernández (LD 06-05-19) 

plh2853@gmail.com  

 

“Tengo un sueño”

Martin Luther King. Luchador social.

 

Con los años, los seres humanos, aprendemos que tenemos la obligación de realizar una misión que justifique nuestra presencia en esta vida. Nuestra aportación desde nuestra trinchera tiene que ver con la pretensión de que vivamos en una sociedad cada vez más civilizada, que heredaremos a las nuevas generaciones.

 

Desde hace muchos años vemos en el escenario político nacional una permanente y cruenta lucha política de grupos políticos, de quienes detentan el poder y quienes desean alcanzarlo. Con objetivos que poco tienen que ver con alcanzar el México que soñamos para nosotros y para nuestro hijos y nietos. Pareciera que nuestros ignorantes padres fueron más sabios que los gobernantes que administraron y administran los vastos recursos de nuestro país.

 

Por la acción y las declaraciones políticas de los gobernantes observamos una lucha por entregar beneficios inmediatos a la población, por tener en la administración pública mecanismos que permitan tener mejores herramientas y procedimientos para aplicar correctamente los recursos evitando que se sigan robando el dinero público. Este trabajo se complica porque el entramado de la burocracia mexicana construido y pervertido por muchas décadas sigue teniendo una visión sectorizada, personalizada y parcial, metidos todos en una camisa de fuerza de la que les cuesta mucho desprenderse.

 

Desde Guadalupe Victoria hasta nuestros días, los presidentes de México han tenido una visión e intereses muy cortos que ha impedido poner las bases sólidas de un desarrollo pleno para todos los habitantes de este país. Son muy pocos los que han hecho un trabajo meritorio, los que han invertido el dinero del pueblo con inteligencia en los sectores que rinden los mejores frutos a la sociedad, los que han creado instituciones públicas que han servido al verdadero desarrollo de México.

 

La gran mayoría de los grandes líderes nacionales han dejado mucho que desear. Más que servir, se han servido de su privilegiada posición. Lucharon, engañaron, traicionaron asesinaron, para conseguir el poder, y finalmente estando en el poder, traicionaron al pueblo que les brindo su confianza. Hay quienes vendieron parte importante del territorio nacional, hay quienes han vendido la mayoría de nuestros recursos naturales, hay quienes han hipotecado irracionalmente nuestros recursos financieros, la mayoría ha robado parte importante del erario, impunemente, es decir, casi todos han actuado irresponsablemente, y lo más grave, a nadie se le ha juzgado por las traiciones cometidas a la nación. 

 

La impunidad presidencial es una constante que vemos a través de la historia política del país, ejemplo que se repite en los estados y en los municipios. Todos los enriquecidos expresidentes, exgobernadores y exmunícipes, han logrado taparse con la misma sucia sabana, logrando con su mal actuar el endeudamiento y el empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos.

 

Solo el pueblo puede salvar al pueblo. Pero para que esto suceda, el pueblo debe estar educado, preparado, informado, tener conocimiento veraz de su realidad, ser verdaderos ciudadanos, comprometidos con mejorar nuestro entorno social, económico, político y cultural, para presionar a que los gobernantes realicen los verdaderos cambios estructurales que beneficien a la población.

 

La actual generación de mexicanos no vamos a lograr ver la gran transformación social que tanto necesitamos para vivir civilizadamente. Todavía observamos mayor preocupación por curar las ramas y los frutos, en vez de curar el árbol enfermo.

 

Cuando los gobernantes comprendan que lo que cura verdaderamente a una sociedad enferma es el conocimiento que tienen los cerebros de sus habitantes, la calidad de vida de sus gobernados será muy alta.

 

Esto que está fehacientemente demostrado por los países más avanzados del mundo, todavía cuesta trabajo aprenderlo y aplicarlo por nuestros gobernantes y por eso tardaremos un rato en salir del enorme bache donde estamos estacionados.

 

Estudia -me aconsejaban con humildad y con sabiduría mis ignorantes padres-, porque el estudio te va permitir tener una vida mejor que la tuvimos nosotros.

 

Dale estudio a la población, aconsejo ahora a los gobernantes, para que las nuevas generaciones tengan mejores oportunidades para vivir con mayor calidad y ser realmente felices. 

 


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