Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

PERDÓNEME PERO NO ERAN SICARIOS

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 10-04-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

Un caso más que no debe olvidarse. El 19 de marzo de 2010 fueron asesinados por soldados Javier Francisco Arredondo Verdugo y Jorge Antonio Mercado Alonso. Ambos fueron excelentes estudiantes del Tecnológico de Monterrey. El crimen lo cometieron so pretexto de pertenecer a un grupo criminal. La documentación que existe sobre el caso muestra que luego de herirlos y darse cuenta de que no eran delincuentes, les dieron el tiro de gracia, además, de sembrarles evidencias falsas. Aún no se entiende porque trataron de ocultar la verdad y se intentó esconder el asesinato. El entonces presidente Felipe Calderón y sus colaboradores guardaron silencio cómplice. 

Han pasado 9 años y el sufrimiento de las familias de ambos estudiantes es enorme y no acaba. Altos funcionarios del actual gobierno ofrecieron tal vez fuera de tiempo, una disculpa pública por el daño a la imagen, el honor y la buena fama de Jorge Antonio y Javier Francisco, derivadas de las falsas imputaciones hechas por autoridades del Estado mexicano y, por la alteración de la escena de los hechos. “Perdóneme pero no eran sicarios” dijo Sánchez Cordero, la secretaria de Gobernación. Entonces, cabe preguntar si los autores del crimen y los que intentaron hacer aparecer a los dos estudiantes como sicarios, recibieron el castigo merecido o los cobija el lado oscuro de la impunidad.

Casi al mismo tiempo de la mediática disculpa, un juez federal exoneró de delincuencia organizada a 21 personas implicadas en la desaparición forzada y asesinato de cinco jóvenes en Tierra Blanca, Veracruz, en enero de 2016. Una semana antes de la resolución del juez, tanto el gobierno estatal cómo el federal ofrecieron disculpas a los familiares de los jóvenes, por los agravios que sufrieron por agentes del Estado. Y así como dicen en mi pueblo, “Muerto el perro se acabó la rabia”.

Si de pedir disculpas y reconocer los crímenes cometidos por el Ejército, la Marina, la Policía Federal y otras fuerzas del orden se tratara, al presidente Andrés Manuel López Obrador y  a los funcionarios que le acompañan en su gobierno, les faltaría tiempo para acudir a Tamaulipas, Veracruz, Guerrero, Michoacán, Colima o Jalisco, entre otras entidades. Allí han perdido la vida cientos de personas, por equivocaciones de los integrantes de diversas corporaciones oficiales, mismas que no encuentran a los responsables materiales e intelectuales de más de 50 dirigentes agrarios asesinados por proteger los bosques de la destrucción que realizan desde hace tiempo, los talamontes y el crimen organizado en complicidad con las autoridades correspondientes. O por luchar contra la depredación que ocasionan las empresas mineras. O por las mujeres víctimas de la violencia que exigen justicia ya que, cada año más de la mitad de los feminicidios quedan impunes y aumenta su número en nuestro país. Aun cuando López Obrador reitera que “Esto se acabó, me canso ganso”.

Para colmo y con acierto, hace 10 años la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado mexicano por su incapacidad de garantizar el derecho a la vida de las mujeres de todas las edades. La única entidad que no ha tipificado el feminicidio en su Código Penal es Chihuahua, donde se ubica Ciudad Juárez, ciudad fronteriza que se caracteriza por la violencia contra las mujeres. La entidad con mayor número de mujeres víctimas de homicidio es el estado de México, donde en los últimos 10 años han matado a 2 mil 410 personas, entre ellas a muchos y muchas inocentes.

Esos crímenes se cometieron cuando gobernaba la entidad Eruviel Ávila, hoy impune senador nominado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien recientemente presentó una iniciativa contra el aborto uniéndose al castigo que sobre el tema piensa la senadora sonorense Lilly Téllez, del partido Morena y los integrantes de las diversas iglesias a las que el presidente López Obrador les ofrece hasta la camisa para disponer de canales de televisión para su evangelio antiaborto y homofóbico, mientras que en el mundo crece la exigencia de que se legalice y se despenalice el aborto con el fin de evitar que miles de mujeres mueran por abortar en condiciones indeseables, además de reafirmar el derecho que tienen de elegir libremente sobre el destino de su cuerpo. “Perdóneme pero no son sicarias”

 


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com