Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

PROYECTOS DESARROLLISTAS

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 19-03-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

Al acercarse el 21 de marzo, fecha en la que se había proyectado realizar la consulta sobre un eventual juicio a los ex presidentes de la República, el vocero de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, sostuvo que para que este ejercicio tenga un carácter vinculante aún es necesaria la reforma al artículo 35 constitucional, pero su procesamiento corresponde al Congreso.

Mientras tanto, el arquitecto Rogelio Jiménez Pons próspero empresario que cobró fama como artífice del complejo Tabasco 2000, emblema de la modernidad de la ciudad de Villahermosa y que no se libra de los efectos que ocasionan las graves inundaciones que sufre esa ciudad, dirige el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR), y es, responsable de uno de los proyectos más relevantes y cuestionados del actual sexenio: el Tren Maya para carga y pasajeros. De ese tren no se conoce el proyecto definitivo, pero sí la opinión de quien debe llevarlo a buen término.

Según la publicidad oficial, detonará el desarrollo social y económico del sureste. Con mil 525 kilómetros de extensión y 15 estaciones, comunicará a sitios estratégicos de Campeche, Tabasco, Yucatán, Chiapas y Quintana Roo. Jiménez Pons sostuvo que “es muy fácil decir de repente que no haya desarrollo”. “No podemos ser a ultranza conservacionistas cuando tenemos tanta miseria; tenemos que crear desarrollo y el desarrollo va a tener afectaciones al medio ambiente, obvio”.

Luego de aclararnos lo que es el desarrollo sostenible agregó: “No ganamos nada como país con tener jaguares gordos y niños famélicos; tiene que haber un equilibrio. Sí, tiene que haber jaguares bien comidos, pero con niños robustos y educados y capacitados. Ese es el tema: muchas veces va a implicar afectar el medio ambiente, pues remediemos las afectaciones”. Y para los que no entendieron su proclama, remachó con que eso voltea la tortilla en términos ambientales y también sociales, porque son incluyentes. No se vale hacer ningún desarrollo si no tiene su zona de la gente más modesta ubicada dignamente en las cercanías de las áreas de producción. Para que, para que puedan ir a trabajar a pie. Hasta pedir limosna si hace falta, pero a pie.

En su columna de la Jornada, el maestro Iván Restrepo, celebra la precisión del arquitecto al definir el proyecto que llevará bienestar y progreso al sureste pero, con toda razón, censura la forma paternalista de hacerlo y le indigna que califique al pintor y mecenas Francisco Toledo de santón de la ecología, por cuestionar el tren del progreso. A ese santón se suman miles que edificaron mucho mejor que el arquitecto su Tabasco 2000: Calakmul, Chichén Itzá, Tulum, Cobá, Uxmal, Palenque...

Todos esos santones deben ser los primeros en conocer y discutir, como ordena la legislación vigente, los estudios de factibilidad técnica, económica, social, ambiental y financiera del proyecto. Por razones muy simples: 1) el trazo del tren incluye áreas naturales de enorme valor; 2) requiere aportes financieros millonarios del gobierno y poderosos empresarios; 3) porque se deben evaluar los estudios de mercado y demanda del proyecto; 4) por afectar zonas arqueológicas que exigen cuidado extremo, y 5) algo fundamental: medir los efectos sociales y los potenciales beneficios que ocasionará a la población.

Santa Lucía es otro ejemplo: Las recomendaciones de organizaciones, como la Asociación Internacional del Aerotransporte (IATA por sus siglas en inglés), sobre la inviabilidad de que militares operen un aeropuerto civil y la imposibilidad de que coexistan dos terminales aéreas en la ciudad se contemplarán, pero ya se tomó la decisión y lo importante es que se superará la saturación del actual aeropuerto, sostuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien dudó del profesionalismo de esas sugerencias. No actúan con la seriedad suficiente pero son muy afamados.

Están como los tecnócratas, que todavía no pierden su respetabilidad y se les considera importantes técnicos y miren cómo dejaron al país. En vísperas de la consulta sobre el nuevo aeropuerto en Texcoco, una de estas organizaciones consideró la imposibilidad de que operaran dos aeropuertos en la región, recordó López Obrador. Durante su habitual conferencia justificó la determinación de cancelar el proyecto del grupo Salinas de la mina de oro en Baja California Sur, el presidente dijo que la decisión obedeció a la protección ambiental, pues se ubicaba en una zona de recarga de acuíferos. Lo más importante de todo es el medio ambiente, el agua. Ahí sí, el agua vale más que el oro, porque la vida vale más que el dinero. La refinería en Dos Bocas, el tren inconcluso Ciudad de México-Toluca, el tren Guadalajara y otros tantos proyectos desarrollistas están en duda.

 


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