Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

LO BUENO Y LO  MALO

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 11-02-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

Lo bueno. Explotó la tormenta noticiosa, La Cuarta Transformación ha venido librando en distintos terrenos dos batallas simultáneas y distintas pero interconectadas: el combate al robo de combustibles y la reforma constitucional que permita la conformación de la Guardia Nacional. Lo malo. El robo a los ductos de combustible existe por lo menos hace 25 años. Lo supo la Secretaría de Energía, como presidencia del consejo de administración. Los directivos de la empresa lo supieron y simplemente lo asumieron como asunto lamentable pero propio de la naturaleza de la empresa.  

Son varias las autoridades que en el pasado no se han querido enterar de este hecho relevante: Pemex, la empresa despojada; la PGR, investigadora del delito; Sener como cabeza de sector, la SHCP, controladora de los flujos financieros, víctima del quebranto presupuestal y del delito fiscal y los gobiernos locales que por perpetrarse los ilícitos en su territorio, son corresponsables por más que aleguen que los delitos son federales.

Hoy el cierre de válvulas y el despliegue militar controlando centros de producción y almacenamiento ha abatido los hurtos de manera notable. Sin embargo, la medida, como todo lo emergente, ha producido coletazos como el desabasto. La decisión no es sostenible a plazo medio y menos largo por falta de una estructura de sostenimiento.

Así pasa y así pasará si se mantuvieran controladas las válvulas y con el despliegue militar en reforzamiento o sustitución de autoridades en zonas críticas. Como en el caso del comercio de drogas o de bienes de contrabando, no es persiguiendo al último escalón del crimen como se terminará con él. Una medida que puede resultar en mayor eficacia que ha sido desatendida en el pasado se derivaría de conocer y atacar los flujos de capital en sus altos beneficiarios, no a campesinos y lugareños, sino someter a funcionarios de la empresa y a grandes empresarios que desde hace décadas lucran fabulosamente.

Como a todo acto delictivo, a éste debe perseguírsele con base en información. Si se le buscara, ésta está disponible dentro de Pemex, no sólo en oficinas centrales sino en autoridades a cargo de refinerías y estaciones de almacenamiento. La PGR tiene integradas miles de carpetas de investigación que duermen el más complaciente de los sueños, ninguna ha conducido a responsabilizar a grandes delincuentes. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) respecto a evasiones fiscales de gasolineros cómplices y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ambas de la SHCP, creada hace 14 años para detectar movimientos clandestinos de dinero de nada se enteran en este caso.

Si se revisa el decreto de su creación, promovida por el Banco Mundial, se verá que su mandato transige ante obligaciones internacionales y poco o nada se ocupa del ámbito nacional. De las autoridades locales no hay nada que agregar al conocimiento general: ni quieren, ni saben, ni pueden actuar, véase el ya añoso caso del estado de Puebla, se informa qué durante 2018, era el que más actividad de huachicoleo registraba. Pero ahora no se reporta escasez de gasolina en dicho estado. ¿Por qué? Moreno Valle había sido señalado como protector del huachicoleo en Puebla. Si la caída del helicóptero donde él y su esposa fallecieron no hubiese sido accidental sino provocada, ¿podría ser por una disputa entre grupos para controlar el huachicoleo?.

La Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil tiene la función de prevenir el delito y auxiliar en su persecución. Lo que no se le puede ordenar es asumir las tareas de sustitución de instituciones responsables en primera instancia de impedir y castigar el robo y trasiego de combustibles y su transformación en dinero que luego se convertirá en fortunas particulares y en envíos al extranjero.

Si todo esto fuera atendible, llevaría pensar que el cierre de válvulas y el control de instalaciones, vía su ocupación por tropas, son meritorios actos de voluntad pero sólo pueden ser efectivos en el muy corto plazo. No es sostenible, no es la solución. Lo bueno. Hay que actuar de arriba para abajo como ha sentenciado el López Obrador. Lo malo, mucho discurso, pero se percibe que no se actúa. 

 


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