Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

HUACHICOLEO

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 14-01-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

 

En Wikipedia encontré que: “El huachicol o guachicol es una bebida alcohólica adulterada. Esta palabra del español mexicano también se usa para nombrar al combustible (gasolina o diésel) adulterado o robado. Las personas que se dedican a la actividad ilícita de robar y adulterar combustible y bebidas alcohólicas en México se conocen como huachicoleros”.

El tema es obligado. La tormenta noticiosa de fin de año sobre la magnitud de los robos a los ductos de combustible, provocó un escándalo mayúsculo al confirmarse que detrás de esta actividad ilícita que daña la economía nacional y el bolsillo de los mexicanos, está una realidad que nos sorprende aún más: lo que se roba, desde el interior de la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos (refinerías, terminales de almacenamiento y distribución), confirma las sospechas de que esa actividad delictiva se realiza y ha venido realizando con innumerables complicidades en el aparato gubernamental disfrazadas de muchas formas: líderes sindicales, directivos de la empresa y sus filiales, políticos investidos de presidentes municipales, legisladores, gobernadores. Y, a decir del presidente Andrés Manuel López Obrador, con conocimiento de los ex presidentes Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, quienes durante sus administraciones “tuvieron la información diaria del robo de hidrocarburos, pero no actuaron por omisión”. ¿Por qué sería, y porque no se actúa en consecuencia?

La dimensión del saqueo era difícil de imaginar, de pronto todos supimos que en las refinerías y centros de distribución, cientos de pipas se llenan diariamente y salen sin ningún control en un entorno de grandes dimensiones y complicidades múltiples, que los barcos petroleros son ordeñados en alta mar, y que algunas gasolineras se dedican al pillaje. En ese entorno, Pemex, suspendió temporalmente la operación de ductos de combustibles y la sustituyó por envíos con vehículos contenedores, lo cual necesariamente retrasó el abastecimiento de muchas estaciones de servicio, particularmente en el Bajío. Asimismo, la empresa productiva del Estado canceló contratos a más de un centenar de gasolineras que presumiblemente adquirían insumo robado.

Por su parte, López Obrador, ha enviado al Ejército a tomar el control de las principales instalaciones petroleras y asegura que en pocos días se ha reducido el robo a la nación y se han ahorrado poco más de 2 mil 500 millones en los 20 días recientes del operativo. De 787 pipas que se roban al día, en promedio, bajó a 177. El mandatario reconoció que la medida que adoptó su administración para transportar la gasolina en pipas en lugar de usar los ductos es más costosa, pero es muchísimo más caro que se la roben: es sentido común.

Consciente de que la zona metropolitana de la capital del país y diversas entidades se han visto afectadas por una verdadera escasez de gasolina, el presidente tabasqueño no ceja en su empeño de declarar la guerra al huachicol, con un fervor de sanación institucional pero sin un ápice de cordura de su gobierno que sin consulta popular y sin un plan estratégico planeado no ha logrado comunicar de manera efectiva los alcances y consecuencias de las medidas adoptadas para atajar el saqueo masivo de combustibles –que, por lo demás, resultan tan meritorias como impostergables– ni hacer llegar al conjunto de la población un panorama completo de la circunstancia.

En cambio, dejo crecer un alarmismo mediático que azuzó el temor de los consumidores y los impulsó a acudir en masa a las gasolineras, en donde muchos efectuaron compras de combustible que exceden, con mucho, sus necesidades habituales, hasta el punto de que agotaron las existencias en varios puestos de venta. La irresponsabilidad de medios y comunicadores se expandió, a su vez, en las redes sociales, y de esta forma las exageraciones y los rumores sobre la falta de gasolina se convirtieron en una profecía auto cumplida. Ese vacío de información ha sido aprovechado por opositores a ultranza para generar, alarma y enojo en segmentos sociales quizá con el único fin de encontrar en este tema otra oportunidad de confeccionar y enarbolar alguna bandera opositora con tendencias a una falsa noción de catástrofe del nuevo gobierno federal.

Los adversarios del morenismo hecho poder, convencidos de que el agravamiento del conflicto fue una maniobra taimada, se recrearon en la denuncia de la impericia y la incapacidad de los recién llegados a Palacio Nacional y sus extensiones operativas, sin temor ni olvido señalan que el manejo del tema huachicolero es una más de las pifias ocurrentes del tabasqueño Presidente quien sin preámbulos señala: “Si los ciudadanos nos siguen apoyando, vamos a combatir, sin precedente, al robo de combustible y acabar con la corrupción”. Solo le pedimos que se olvide del “Me canso Ganso”, que se ponga tras la rejas a algún miembro involucrado de la mafia en el poder y que se haga justicia por el bien de todos.

 


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