Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

PERDÓN PRESIDENCIAL

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 07-01-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

Como político opositor y ya con el poder en sus manos, que necesariamente ajustará o modificará las posturas propias de la recolecta electoral, Andrés Manuel López Obrador, en la parte crucial de su largo recorrido, ofrece muy de madrugada y cada vez que puede, la mayor y mejor exposición pública de su visión y razonamientos para consolidar el cambio mediante la cuarta transformación. 

Triunfante en la contienda electoral de julio pasado merced a una profusión de votos deseosos, sobre todo, de poner fin a la terrible etapa de saqueo de la riqueza pública que encabezó Enrique Peña Nieto, pero que ha sido práctica común, en diversa medida, de casi todos los anteriores ocupantes de Los Pinos, López Obrador ha mantenido en su primer mes de mandato presidencial, su postura original de perdonar a los causantes de la crisis nacional y ver hacia adelante, en un lance sintetizado del fraseo popular de “borrón y cuenta nueva”, “me canso ganso” y “no quiero sombrerazos”.

Lo más interesante del asunto han sido las observaciones y condicionamientos que expresó el titular del Ejecutivo: “si se abrieran expedientes contra los corruptos sería necesario alcanzar a los de arriba, y ello podría implicar el conspirar contra la estabilidad política del país”. Terrible realidad de un país sería, bajo esa línea de argumentación, que el entramado de un país, su estabilidad, dependiera de la intocabilidad de los grandes corruptos. No se preocupen, ex presidentes, a pesar de que hubiera consultas, sería la adaptación a los tiempos de la cuarta transformación de la famosa frase de Enrique Peña Nieto a la secretaria Rosario Robles. “No te preocupes Rosario”.

López Obrador advirtió: La estabilidad política del sistema no acepta conspiraciones justicieras. “Desatamos… (¿a los demonios, habría sido la frase que el presidente no completó?), nos empantanamos, se suelta la confrontación entre los mexicanos, porque tendríamos que enjuiciar a Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, y habría demasiado escándalo, y no podría hacer lo que quiero hacer para acabar con la corrupción (...) Le haríamos más daño al país que beneficios si desatamos una cacería de corruptos.

Una primera reacción a estas palabras puede ir del desconsuelo a la ira. Todo el poder derivado de las urnas como son: Presidencia de la República, mayoría dominante en el congreso federal, gubernaturas y congresos locales, resulta impotente ante los mercados que dieron muestra de su fuerza ante el intento de corregir el sistema de comisiones bancarias y la necesaria estabilidad política.

En ese contexto de crudo pragmatismo es explicable la injustificada insistencia de AMLO en proclamar respeto al gobierno de Peña Nieto y a él en lo personal, convencido de que éste propició o permitió las condiciones electorales adversas a un nuevo fraude electoral. Por ello, el expresidente puede disfrutar tranquilamente su retiro, al igual que la mayoría de sus compinches. Le recordamos señor presidente que en la política todo se puede mover y remover, menos lo sustancial del sistema. Que se cumpla con el mandato presidencial antes que se derrame el vaso con agua.

  

 


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com