Linea Directa


LA PALABRA INVITADA

 

 

MÉXICO: EL RESCATE DE LA IDENTIDAD POR LA EDUCACIÓN.

3a Parte

Por Víctor Manuel Barceló R. (LD 20-10-18)  

 

Veíamos como distinguidos filósofos, pedagogos y otros investigadores, influenciaron con su pensamiento y corrientes, para constituir la denominada escuela nueva o activa, que buscaba un “proceso activo, basado en la experiencia y el hacer” a fin de avanzar hacia la construcción de un hombre preparado integralmente para afrontar las situaciones de la vida en comunidad.

 

Por su lado, Granville Stanley Hall (1846-1924), psicólogo y pedagogo estadounidense, creó la tendencia progresista, de allí que se le califique como padre del movimiento en pro del estudio del niño y con tal fin proponga diversas reformas al proceso educativo. Su teoría de la recapitulación sobresale por su persistencia en señalar que “…todo ser humano atraviesa por distintas fases de desarrollo en el aspecto somático lo mismo que en el psíquico, fases que repiten las de sus ancestros raciales en la escala evolutiva de la vida”. Ver: http://psicopsi.com/Biografia-Hall-Granville-Stanley-1844-1924.asp

 

La predominancia de la escuela nueva o activa, en donde la educación gira alrededor de los intereses de los niños (interés motor, intereses prácticos, teóricos o exteriores e interiores), se vio apuntalada por otros pensadores. Kerschensteiner (pedagogo alemán, pionero de la educación popular), quien maneja cuatro fases del desarrollo de los intereses, conjugadas con el proceso vital de la persona: la primera infancia (uno a dos años); segunda infancia o edad del juego (seis a siete años); egocentrismo o yo, por encima de todo (ocho a catorce años) y finalmente: la etapa de los intereses objetivos del trabajo, como reacción de madurez.

 

Sus logros se apoyan en tres finalidades interdependientes: la enseñanza profesional y responsabilidad cívica (elementos fundamentales de la educación general); de allí deriva un concepto de educación que recalca vínculos entre la educación y la vida, con intención de inscribir su sistema educativo en un contexto de mayores alcances: una filosofía de la cultura. Ver: https://es.slideshare.net/nuria2512/georg-kerschensteiner-2

 

Desde distintos orígenes, Kerschensteiner, Natorp (alemán) y Spranger (alemán) avanzan hacia una  pedagogía que apuntala la educación moral. Sus propuestas pedagógicas, aún diferentes, patrocinan una educación que busca la consolidación de la incipiente democracia planetaria de principios del siglo XX. Un panorama político así, requería  educar moralmente al ciudadano. Por ello, la escuela del trabajo (Kerschensteiner), como la pedagogía social (Natorp) o la pedagogía culturalista de (Spranger) comparten un proyecto similar, moral: educar para lograr una ciudadanía activa, misma que “se fomentará a través de la educación moral basada en la igualdad política y social”. Ver: http://www.redalyc.org/pdf/1794/179421429003.pdf

 

Diferentes criterios y doctrinas educativas de las expresadas, dieron fuerza para considerar como clásica la Política educativa revolucionaria mexicana, expresada en sus fundamentos dentro de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, firmada y emitida por el Constituyente revolucionario reunido en Querétaro, a instancias del Primer jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza -si bien sus ideas fueron desechadas como veremos-. Dicha política educativa basaba sus logros en tres objetivos interdependientes: la enseñanza profesional junto a la responsabilidad cívica, elementos primordiales de la educación general; emanado de allí, un concepto de educación que subraya vínculos entre educación y vida, y el afán de asentar este sistema de educación en el contexto más amplio de una filosofía de la cultura.

 

El Congreso Constituyente (inicio el 1°-diciembre-1916) deliberó con toda la fuerza necesaria, asumiendo choques entre posiciones encontradas, para arribar a conceptualizaciones forjadas al calor de la lucha armada, en que diversos personeros de la cultura y el magisterio, aportaron y defendieron sus ideas, muchas de ellas confrontadas con la propuesta original de Venustiano Carranza.

 

Para ello, el pleno del Congreso conformó una comisión, encabezada por al Gral. Francisco J. Mújica -impulsor y defensor del laicismo- con el encargo de que se revisaran atentamente los temas enviados por Carranza. El total rechazo fue la conclusión, al ser ideas rebasadas por las concepciones manejadas por varios diputados, que estaban abiertos a lo más avanzado del momento.

 

El debate posterior se concentró en el concepto de laicismo. Se discutió desde un laicismo neutral: el maestro no debía alterar las ideas que el alumno aprendiese en casa, por muy inexactas o equivocadas que fuesen, frente a las ideas inculcadas por la iglesia. Bajo el liderazgo de Mújica, se desarrolla una fuerte oposición a un laicismo que escondía ideas perversas. Tras un intenso debate se aprueba un laicismo “científico”, fundamentado en un principio de concordia de todos los seres humanos, fundado en lo que los une. Se basa en los logros de la época juarista, en que jurídicamente se decidió la separación del Estado y la iglesia católica, hoy ampliado el concepto frente a “las diferentes instituciones religiosas, agnósticas o ateas y la neutralidad del Estado con respecto a las diferentes opciones de conciencia particulares”. Ver: https://laicismo.org/que-es-el-laicismo-definicion-de-laicismo-y-laicidad/

        

La comisión presenta su proyecto, que es aceptado en el pleno, originando el artículo 3° de la Constitución. Las conclusiones sustantivas incorporadas fueron: La enseñanza religiosa es contrapuesta al desarrollo psicológico del niño, la que puede derivar en violento fanatismo. El clero es enemigo de las libertades. Por ello la prohibición al clero para participar en la enseñanza. Laicidad lleva a una enseñanza separada pero respetuosa de toda creencia religiosa, siempre bajo la visión de la ciencia. El requerimiento de desterrar todo dogma religioso de la enseñanza pública, impidiendo la influencia del clero en la enseñanza; establecer una educación libre, laica, gratuita y obligatoria en los establecimientos escolares oficiales, lleva a la conformación de escuelas federales y escuelas “Artículo 123”.

 

Para aplicar los preceptos constitucionales en educación se conforma previamente la Secretaria de Educación Pública (1921), en manos de José Vasconcelos (Oaxaca, 28 de febrero de 1882-Ciudad de México, 30 de junio de 1959) quien como abogado, político, escritor, educador, lo primero que llevó a cabo fue la adecuada organización de dicha institución en tres áreas o departamentos: Escuelas. Que incrementó las escuelas elementales, dio vigoroso impulso a las escuelas rurales y técnicas; creó escuelas preparatorias en las capitales de los estados, impulsando la educación infantil y de adultos, siempre conformando talleres para impulsar la pequeña industria en las regiones en que funcionaban estas.

 

Su 2ª gran preocupación fueron las Bibliotecas. Consideró el requerimiento de  bibliotecas ambulantes, juveniles y públicas en poblaciones mayores de 3,000 habitantes, para acercar la lectura y por ese medio la cultura al pueblo. Hubo también un gran impulso a la labor editorial, con la producción de series de libros que se movieron profusamente por todo el territorio nacional.

 

Las Bellas Artes fue otro factor educativo. Así se llevó la cultura a los grandes conglomerados sociales, difundiendo el arte popular: pintura, teatro, lecturas, poesía, artesanías. Se actuó en contra del intelectualismo y el “teoricismo” sin sentido práctico, dando gran importancia al artista creador.

 

Vasconcelos estuvo al frente de la secretaría de 1921 a 1924. Durante este tiempo  convoca una gran campaña de Alfabetización –el país estaba sumido en un analfabetismo criminal que afectaba casi al 80% de la población- asunto que se considera “enraizado en los mecanismos de reproducción de las estructuras de nuestra sociedad”. El hecho que se consideró primordial para ese empeño nacional se inscribe en los conceptos de que: “se habla para que se escuche, se escribe para que se lea. En la palabra está el secreto de nuestra especie; se trata de un auténtico código de la cultura”. Para atender el tema, los estudiantes de la universidad salieron a los pueblos a brindar sus conocimientos a los ciudadanos, niños, jóvenes, ancianos, con resultados muy importantes. Ver: http://www.inegi.org.mx/RDE/RDE_07/Doctos/RDE_07_Art1.pdf

 

Cumpliría, además, con la federalización de la enseñanza, yendo con su empeño educador a todo el país. Todos los establecimientos de educación, de todos los niveles, serán supervisados por la SEP. Ésta vigilará, organizará y señalará las disposiciones técnicas y políticas de enseñanza. Dentro de estos asuntos, el pensador y escritor, pero también funcionario, adjudicó mucha importancia al mestizaje en la conformación de una cultura nacional. No habría “indios”, sino, mexicanos conformando un solo país. Con el mestizaje quería integrar una personalidad nacional a la cual se debía incorporar poco a poco a los indígenas. Él creía que el mestizo, con el apoyo de la cultura, lograría superar las condiciones que favorecían su manipulación por parte de tiranos y hacendados. Errores posteriores redujeron su esfuerzo en bien de la educación nacional. Quedan como legados de Vasconcelos a México, sus libros: “Ulises Criollo” y “La Raza Cósmica”, dignos de análisis y propagación, entendidos y admirados en la Región. Ver:

https://www.youtube.com/watch?v=4bfpXt0xpj4

 

El siguiente paso importante en el proceso de la Revolución Mexicana fue la consolidación del movimiento obrero organizado, que venía de un México vinculado al mercado mundial como proveedor de materias primas que, al estar en manos extranjeras su explotación, lleva también a la exportación de capitales. Esto se desarrolla subordinado a bancos cuyas filiales se establecen en el territorio nacional para controlar -mediante crédito- a la industria, el comercio y enviar sus ganancias al capital financiero-industrial trasnacional. Estos eran los avances que para esos momentos presentaba la dependencia económica nacional. Cualquier préstamo para desplegar proyectos productivos, industriales o agropecuarios, o para la adquisición de materias primas o maquinaria del exterior, pasaba por el visto bueno de dicho capital financiero internacional. A desearlo o no, los terratenientes o pequeños empresarios se asocian como dependientes del imperialismo. Por ello, el país se industrializa en función de necesidades del mercado planetario, apoyado en la oligarquía terrateniente local, única capaz de articularse con tal explotación.

 

Durante la etapa llamada constructiva de la Revolución Mexicana los movimientos obreros disfrutaron de gran influencia en educación. Respaldaron la reforma del artículo 3°, por su contenido a favor de las clases populares. La C.R.O.M y C.G.T gestionaron implantar la educación racionalista, misma que avanzó en los Estados de Yucatán y Sonora. La reforma propone propagar la enseñanza utilitaria y colectivista, para alistar a los estudiantes para la productividad, misma que inspire el amor al trabajo como un deber social e impulsor de una economía al servicio de los más necesitados.

 

Las bases en que se desarrolla la revolución mexicana de 1910-1940, cubre la participación social intensa y su organización posterior. En ese período comienza la intervención de “las masas, en un primer momento campesinas y después de los trabajadores que luchan instintivamente por transformar sus condiciones de vida”. En una 1ª etapa (1910-1920) son algunos terratenientes y empresarios de mediano y pequeño tamaño, quienes alcanzan niveles de dirección, aún no están listos los liderazgos del vigoroso movimiento revolucionario campesino. Es en una 2ª etapa (Maximato y cardenismo) cuando el movimiento de los trabajadores es contenido por caudillos que construyen una variación de estado, a quien la izquierda connotó como bonapartista, porque se balancea entre clases para generar condiciones de desarrollo capitalista.

 

Cuando Lázaro Cárdenas llega al poder, se ve comprometido a confrontarse con el imperialismo norteamericano e inglés –favorecidos por el porfiriato- ejecutando la nacionalización del petróleo mexicano, como palanca para el desarrollo de una empresa nacional fuerte, tanto en el campo como en la industria, buscando una manifiesta independencia del capital extranjero, mediante el manejo planificado de los recursos que proveería el hidrocarburo. Ver: (Continuará)

 

 

Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com 

    


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