Linea Directa


LA DAMITA CÓMODA
Por Gerardo Reyes Gómez. (04-06-01)

¿Cómo que aplicarle la extremaunción? ¿No te parece, Chente, que te estas extralimitando? Preguntó con su modosa vocesita aquella vocera de bolsillo, sin poder ocultar un dejo de alarma en la voz. Está bien que "el Chueco" es una sabandija que no merece sino desprecio, pero de ahí a acelerarle el camino hacia infierno, pues hay una largo trecho.

Su interlocutor levantó la cabeza a pesar de la incómoda posición en que se encontraba (no sea usted mal pensado, estaba calzándose una de las famosos botas) y replicó, con voz grave y con el tonito golpeado de un vaquero que está liando las patas de un becerro para ponerle su marca de fuego: "yo no dije extremaunción, dije claro ex-tra-di-ción".

¡Ah vaya! pues así ya cambian las cosas Chente, qué susto me diste. Yo pensé que habías decidido a cortar por lo sano, y como últimamente te veo muy acertado pues pensé: a éste ya se le subió a la cabeza. Entonces me basta comunicarme con Jorge y decirle que vaya preparando los papeles; a él le va dar un gusto loco, ya vez que cuando se trata de darle todo a los gringos, siempre esta en la mejor posición y moviéndose mucho, porque le encanta.

Si vas a hablar con Jorge -respondió el de la voz grave-pregúntale como va la extradición de Cavallo, porque tengo entendido que altos directivos de la CIA han obstaculizado el proceso y no quiero que después alguien me reproche que a nuestros amigos les concedemos los que nos pidan y a los españoles nada o casi nada.

La damita cómoda le dio unos toques a su atuendo frente al espejo y salió rápida de la habitación despidiéndose con un "chao", para dirigirse al despacho principal de Los Cedros, mientras el hombre terminaba de hacer lo propio.

Él pensó otra vez, sobre aquel asunto que le molestaba: cuánto tiempo podría mantener aquella relación que de alguna manera lo hacía tan vulnerable, especialmente para aquellos aprovechados criticones que lo atosigaban con sus indirectas. Ya hasta habían comenzado a insinuar que él no quería arreglar las cosas. Que era muy cómodo no contar con la obligaciones, ni los deberes de índole oficial. Pero esos malditos no saben que, al mismo tiempo, su damita se había convertido en un pesado escollo que causaba roces, resquemores y malas leches entre su equipo de trabajo y que algunas de esas cosas ya lo tenían hasta la mismísima M... ¡Qué fácil es destilar veneno para esos crápulas, supuestos expertos en el bien pensar, pero también en el mal decir!


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com