Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

QUIÉN ROBA A QUIÉN...

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 24-09-18)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

Ante la tragedia humana que dejó el sismo del 19 de septiembre de 2017, siniestro impredecible e incontrolable pero de destrucción masiva, la irritación social y el desconsuelo quedan como cicatriz imborrable cuando se sabe la verdad sobre la negligencia gubernamental y las corruptelas que rodearon las condiciones de vulnerabilidad inmobiliaria y se desbordan cuando esa negligencia se mezcla con la rapacidad, la corrupción y la indolencia gubernativa que se organiza para esfumar recursos y convertir la tragedia en una pesadilla de muerte y una forma más de obtener dinero y esconderlo o usarlo para otros fines.

Los grupos parlamentarios del Senado nunca aportaron 50 millones de pesos para crear el Fondo de Reconstrucción de Viviendas; Peña Nieto y sus falsas promesas ya se van y Miguel Ángel Mancera ya es Senador Constitucional, pero su legado respecto a la reconstrucción, ha dejado el fétido olor de la simulación, el engaño y un amasijo de improvisaciones, errores de buena o mala fe, acciones desordenadas, cálculos ingenuos, opacidad, censos erróneos, reparaciones o remedios superficiales. Hasta ahora, esta simulación burla a los más perjudicados y se puede tornar como fuente de nuevas y peligrosas exposiciones a un futuro similar. En el orden de los gobiernos locales afectados (Morelos, Chiapas, Guerrero y Oaxaca), principalmente, la información sobre lo que se ha recaudado y su destino y aplicación todavía es más asimétrica. Mientras tanto, miles de damnificados ni siquiera han sido vistos o tomados en cuenta, miles de familias están sin techo, cientos de negocios familiares están quebrados y no pasa nada, pero eso sí, López Obrador ya está haciendo un Plan Nacional de Reconstrucción, que seguramente será un simulacro más de los tantos que hemos vivido. ¿Quién roba a Quien?

Desde luego, por tratarse de otro tema, no se incluyen en este Plan, las dos empresas productivas del Estado, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), quienes están sometidas a una sangría constante de recursos por el robo de hidrocarburos y energía eléctrica, respectivamente, que en conjunto asciende a 60 mil 325 millones de pesos anuales. Ese quebranto es equivalente al gasto programable destinado a desarrollo social para el periodo enero-julio de 2018, lapso en el que se ejercieron 60 mil 75 millones de pesos, según informes oficiales.

En el caso de Pemex, su director general, Carlos Treviño Medina, ha estimado que el robo de hidrocarburos de poliductos, entre gasolinas, gas LP, diésel y petróleo, asciende a unos 30 mil millones de pesos anuales, con el consecuente deterioro financiero de la empresa. Las entidades con más ductos perforados en el primer semestre del año son: Puebla (mil 175), Hidalgo (909), Guanajuato (865), Veracruz (844) y Jalisco (758).

De acuerdo con el más reciente reporte de Pemex, en junio de 2018 se registró un aumento de 49.5 por ciento del número de tomas clandestinas, al documentarse 7 mil 590, contra 5 mil 75 detectadas en el mismo periodo de 2017.

Entre 2013 (primer año de gobierno de la administración de Peña Nieto) y el cierre de 2017, el número de tomas clandestinas aumentó 294 por ciento, al pasar de 2 mil 627 a 10 mil 363 en ese lapso. De seguir esa tendencia se perfila que a finales de año serían 15 mil zonas de extracción ilícita, con el consecuente quebranto a las finanzas de Pemex, cuyos cálculos conservadores estiman que el robo de combustibles ocasiona un quebranto de 30 mil millones anuales. Pero Peña Nieto insiste en que “lo bueno siga contando”

Por su parte, informes de la Secretaría de Energía señalan que en 2017 las pérdidas no técnicas ocasionadas por el hurto de energía a la CFE fueron de 18 mil 268 giga vatios-hora, lo que equivale a 7.6 por ciento del total de la energía recibida. Así, el valor económico de esas pérdidas no técnicas asciende a 30 mil 325 millones de pesos, estimación basada en el costo de la energía dejada de vender: 1.66 pesos por kilovatio-hora.

Entre las principales acciones para abatir y controlar pérdidas no técnicas, la CFE está implementando nuevas tecnologías (que heredará Manuel Bartlett) para reforzar los programas de verificación de los medidores en suministros de media tensión y sustituir los medidores electromecánicos por electrónicos. Además, busca detectar anomalías en el proceso de medición y facturación de los servicios en media tensión en el mismo mes de facturación y reordenar el proceso de comercialización de la energía eléctrica, incluyendo los sistemas informáticos de gestión y los procesos operativos y verificación, así como el control de servicios.

Adicionalmente, se ejecutan programas especiales de revisión y detección de anomalías en la facturación y cobranza encaminados a la recuperación del costo de energía, pérdida mediante ajustes a la facturación y regularizando los servicios de energía eléctrica en áreas de conflicto social con la intervención de autoridades competentes y acercamiento a la comunidad con el apoyo del área de vinculación social. Y como dicen en mi pueblo: Entonces ¿Quién roba a Quien?

 


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