Linea Directa


DOS GOBERNADORES
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 04-06-01)

Hoy nuestra historia recobra testimonios públicos del presente. Los hechos están ahí, a la vista de todo aquel que quiera interpretarlos, darles sentido e imprimirles su propia actualidad. La vida ha conducido a dos gobernadores a enfrentar su realidad para darnos una lección de pragmatismo y a iluminar el camino hacia futuro de los incrédulos mexicanos.

Uno de ellos (de esos dos gobernadores) cometió los más graves delitos en el ámbito del giro más negro de los negocios ilícitos. El otro participó como creador del fraude más grande de todo un sexenio en México, un lícito pero inmoral fraude de cuello blanco.

El primero de los gobernadores a que me refiero, está considerado por la presente administración política como una alimaña a la que hay que aplastar, hasta ver por televisión un video oficial donde estallen sus vísceras; es un gobernador que no merece estar vivo, porque con el aire que expele al respirar envenena el limpio ambiente lleno de optimismo que baja, como una mágica nube, del bosque de Los Pinos.

Ese gobernador de triste memoria al que encumbró un partido de tres colores, contrasta con el otro, el que fue comprado por un partido diferente con nombre de alimento y emblema bicolor. A uno de los gobernadores le ha ido mal, pero al otro le ha ido de maravilla. A uno le dicen "el Chueco, pero el otro no tiene de derecho ni la raya del pantalón. Al gobernador que no le fue bien, ya no lo quieren los primos del norte, pero al otro se le abren las puertas del imperio para rendir las cuentas que periódicamente presenta un mayordomo.

Al que le fue mal se rebeló a su jefe, cuando quisieron imponerle sucesor. El segundo se doblegó y, con rodilla en tierra en acto de profunda sumisión, temeroso y sudoroso aceptó la línea hasta de los amigos del señor.

Los dos gobernadores de nuestra historia ocupan espacios en sendos edificios federales, uno en habitaciones de primera clase, con muebles forrados de piel, alfombras, flores y clima artificial. El otro cuenta, entre sus nuevas riquezas, sólo con un foco que nunca se apaga, y mantas de sayal.

Ahora don Chente tiene un problema de equidad (aclarando que lo de don, es por puro respeto). Si el ex gobernador Mario Villanueva Madrid, alias "el Chueco" ya comenzó a purgar su merecido castigó, y está en proceso de destrucción ¿por qué, a Guillermo Ortiz Martínez, gobernador del Banco de México, que como creador e impulsor del Fobaproa causó, también durante el sexenio de Zedillo, el quebranto más grande a los bolsillos de los mexicanos no es extraditable y continúa impune y tan campante? ¿Pues no que don Chente estaba ganando ya la lucha contra la impunidad? ¿Dónde quedó la ética que se perdió en Los Pinos?

Finalmente, espero que ésta comedida y respetuosa opinión, expuesta en nuestro marco de la libertad, no sea interpretada como un malsano acto de libertinaje.


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