Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

DOS EMPRESAS INÚTILES

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 13-08-18)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

 

En materia económica, la administración federal saliente dejará al próximo gobierno de la República –y a la ciudadanía– un renglón interminable de tan malas cuentas al cual deben sumarse las descomunales pérdidas registradas por las mayores empresas del Estado, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). En ambos casos, reclama nuestra atención, el marcado contraste entre los resultados de los primeros seis meses de 2018 y los de 2017: mientras que en el segundo trimestre del año pasado Pemex alcanzó utilidades de 32 mil 780 millones de pesos, en el mismo periodo del presente año, sufrió una pérdida neta de 163 mil 172 millones 505 mil; por su parte, la CFE pasó de perder 9 mil 923 millones de pesos en 2017 a 39 mil 864 millones, es decir, en sólo la mitad de este año perdió cuatro veces más recursos que en todo el ciclo anterior. 

Pemex explicó que la caída es resultado de la depreciación del tipo de cambio del peso mexicano ante el dólar, que pasó de 18.34 pesos por dólar el 31 de marzo, a 19.86 pesos por dólar al último día de junio, un incremento de un peso con 52 centavos en tres meses. La petrolera también señala que la producción de crudo que se exporta y se cobra en dólares, cayó 7.3 por ciento en comparación con la registrada en el segundo trimestre del año pasado. Entre abril y junio Pemex produjo un promedio de un millón 866 mil barriles diarios, 147 mil menos que el año pasado. La caída se concentró mayormente en la producción de crudo ligero, que disminuyó 20 por ciento, principalmente por el avance en el contacto agua-aceite del campo Xanab a partir de febrero y también por la declinación natural de los campos Chuc, Kuil, Chuhuk e Ixtal del activo Abkatún-Pol-Chuc.

La producción de crudo pesado creció para promediar un millón 78 mil barriles diarios gracias al sostenimiento de la plataforma de producción del activo Ku-Maloob-Zaap, la cual promedió 884 mil barriles diarios. Con todo, los ingresos por ventas y servicios de Pemex aumentaron 35.7 por ciento comparados con el segundo trimestre de 2017, debido a que los precios internacionales del crudo subieron de 42 a 62 dólares por barril, 20 dólares en un año. Lo anterior redundó en que las ventas de exportación de Pemex subieran 67 por ciento.

Los ingresos que Pemex obtuvo por sus ventas en México, principalmente de gasolinas y diésel, subieron 20 por ciento debido al alza de precios que han venido enfrentando los automovilistas, ante lo cual el volumen de ventas de gasolina en el país bajó 1.8 por ciento y el de diésel 9.5 por ciento. Sin embargo, el costo de ventas en el país se incrementó 34.8 por ciento en comparación con el segundo trimestre de 2017, debido principalmente a que el precio que Pemex paga por la gasolina y el diésel que luego revende en México se incrementó 50 por ciento. El efecto precio del incremento en las compras de petrolíferos fue de 70 por ciento, mientras que el efecto volumen representó 30 por ciento, señala el director corporativo de finanzas de Pemex, David Ruelas, quien además aseguró que el resultado podría revertirse si la apreciación del peso frente al dólar observada durante julio se mantiene en los siguientes meses.

En el caso de la entidad encargada de suministrar energía eléctrica a hogares, comercios e industrias, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el elefante blanco que será administrado por Manuel Bartlett Díaz, (fraude, represión y hasta el homicidio de Manuel Buendía gravitan en su perfil político), este tuvo una pérdida neta de 28 mil 458 millones de pesos durante el segundo trimestre, una caída superior a la registrada en el mismo periodo de 2017, que fue de 380 millones 764 pesos. De acuerdo con datos de la empresa, en lo que va del año acumula pérdidas netas por 39 mil 864 millones de pesos, lo cual se compara desfavorablemente con la utilidad de 35 mil 951 millones que tuvo en el primer semestre del año pasado.

Pero ¡oh sorpresa¡ las malas finanzas de la empresa dicen que este decremento se debió principalmente a la menor captación de ingresos por venta de energía en el mismo lapso, señalan que su deuda aumentó en 21 mil 551 millones de pesos entre el segundo trimestre del año pasado y el mismo periodo de este, es decir, ahora debemos más que antes. Se ha explicado que la mayor parte de la caída se debe al aumento en el costo de los combustibles usados en la generación de electricidad, un hecho que debió haber impulsado la bonanza de Pemex, la otra compañía citada.

Este puntual incremento en los precios del petróleo –que prácticamente se han triplicado desde inicios de 2016– hace tanto más chocante la merma financiera reportada por la empresa a cargo de la extracción y distribución de hidrocarburos. Para colmo, además de los fraudes de Odebrecht, Pemex encara un endeudamiento del orden de 2 billones 6 mil millones de pesos, producto de un incremento de 141 por ciento en la contratación de créditos a lo largo del brutal sexenio de Peña Nieto que afortunadamente termina el próximo diciembre.

Las cifras expuestas evidencian la necesidad y urgencia de que las autoridades que se van brinden una explicación satisfactoria a la crisis que enfrentan las empresas productivas del Estado, incluyendo las razones por las cuales, en un escenario de precios favorables a la exportación, los débitos contratados no se han traducido en incrementos de la base productiva ni en el saneamiento de las finanzas de Pemex, otrora pilar de la economía nacional.

En este contexto, la declaración del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, acerca de que su gobierno canalizará inversiones por 175 mil millones de pesos a fin de recuperar la producción petrolera y rehabilitar las refinerías, lo cual, dijo, sacará al sureste mexicano de la crisis en que se encuentra queda totalmente sin sustento. De producirse, cabe esperar que, dichas inversiones sean operadas con criterios de transparencia y sentido de oportunidad, a fin de evitar un derroche inútil de recursos como el que, a falta de mejor explicación, debe achacarse al gobierno de Peña Nieto.

Mucho cuidado Andrés Manuel, en este sentido, será muy difícil e insuficiente explicar la baja en los ingresos petroleros y en la energía eléctrica por la caída en la producción, pues ésta no es una causa sino un contrasentido que requiere una aclaración propia y no la herencia de dos empresas inútiles que “por el bien de todos” no quisiéramos recibir.

 


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