Linea Directa


LOS HILOS DE LA CIA MUEVEN AL PRI, PERO TAMBIÉN AL PAN
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 28-05-01)

No fue debido a un ataque agudo de inspiración política que a Vicente Fox se le iluminó el cerebro y decidió conseguir el apoyo del ex presidente priísta Luis Echeverría Álvarez para poder aspirar a la Presidencia de la República. En aquellos entonces don Vicente ni siquiera contaba con la luz verde de su partido para autonombrarse candidato presidencial del PAN.

Sin embargo, obedeciendo a un proyecto transnacional, a Vicente Fox Quezada, le pusieron en los oídos el nombre de don Luis para que se aproximara a él y obtuviera el consenso de tan influyente personaje. Ello le garantizaría a Fox que una importante corriente del priísmo no se sintiera demasiado agredida y le obstaculizara el camino hacia Los Pinos.

Lo anterior se hizo evidente cuando Fox, Luis Echeverría (su invitado) y otros de sus amigos participaron en un evento celebrado en Guanajuato, mientras Fox todavía era gobernador, mismo que fue organizado bajo los auspicios de la secta Moon, la poderosa representante de los intereses norteamericanos de ultraderecha. A partir de entonces Fox se perfiló como el candidato del grupo de poder que impulsaba a George W. Bush para ocupar la Casa Blanca en Washington; esto es, el hijo del ex director de la CIA y quien luego fuera presidente del imperio, estaba predestinado por ese núcleo de poder para dirigir al país más poderoso del planeta.

Recordemos que durante el último año de su administración el ex presidente Echevarría entró en conflicto frontal con el Gobierno del generalísimo Francisco Franco y la respuesta no se hizo esperar: el embajador de España en la Organización de las Naciones Unidas denunció que Luis Echeverría era un agente al servicio de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, a quien se conocía con el nombre clave de "Tempo". Los servicios de inteligencia españoles sí estaban bien informados del asunto e hicieron la denuncia con todo conocimiento de causa.

Ahora, como para morirse de risa, don Luis Echeverría declara que él no estuvo detrás de su sobrino para que éste obtuviera el puesto de secretario general del PRI, cuando don Luis está para eso: servir de puente entre el viejo priísmo y la administración foxista. Y si el ex presidente dice no tener ascendiente sobre su sobrino, entonces cómo se explica que la última vez que Rodolfo Echeverría intentó dar un golpe de Estado al PRI, el día que le temblaron las corvas a Elba Esther Gordillo, se presentó don Luis, a las seis y media de la mañana en la casa de su sobrino en San Angel y lo convenció a entrar en razón en bien de él mismo y de su partido. Ese mismo día Rodolfo Echeverría se salió de la jugada política y dejó el camino libre para que Zedillo continuara con su juego.

Para terminar es necesario apuntar, en este mismo marco, que el nombramiento del sobrino de don Luis en la secretaría general del PRI fue un movimiento estratégico que le vino como anillo al dedo a don Vicente Fox. Con ello se prepararon las condiciones para una negociación cupular con el viejo partido tricolor. Y, además, ni Francisco Labastida, ni Gamboa Patrón, ni Madrazo Pintado quedarán fuera de la jugada. La habilidad de don Luis y, sobre todo, su posición en las estructuras de inteligencia del imperio garantizarán que, a mediano plazo, Fox logre sacar adelante el proyecto que le fue encomendado.


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