Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

HIPOTÉTICO DEBATE

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 23-04-18)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

 

El debate es un acto propio de la comunicación humana que consiste en la discusión acerca de un tema polémico llamado premisa o moción entre dos o más grupos de personas. Los temas discutidos abundaron en el diagnóstico: el primero, seguridad pública y violencia, fue enmarcado en medio de linchamientos, venganzas, amenazas y masacres del crimen organizado; el segundo, combate a la corrupción e impunidad, persisten muchos casos, demasiados ejemplos y cabos sueltos, aun cuando se elimine el fuero; el tercero democracia, pluralismo y grupos en situación de vulnerabilidad, sigue en decadencia, el sistema de partidos no le da razón al pueblo, hay más pobreza, desempleo, discapacidad, migrantes, enfermos y tercera edad en situación vulnerable. Tal parece que somos muchos y seremos más. 

Este domingo, en el primero de los tres debates programados por el Instituto Nacional Electoral (INE), se reunieron en vivo y a todo color, dos candidatos presidenciales de partidos aliados, (Ricardo Anaya y José Antonio Meade) para quienes el reloj político corre en su contra, y dos independientes (Margarita Zavala y Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”) que el INE dice, obtuvieron candidaturas enlodadas por trampas practicadas en la recolección de firmas de apoyo a sus postulaciones presidenciales. Parece que ambos sorprendieron y crecieron en el debate pero sin probabilidades de triunfo, aportaron dosis de enredo y desaseo para complicar y propiciar tropiezos en el camino del adelantado e indeseado Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuya ventaja en la intención de voto no les permite por el momento, medias tintas a sus adversarios. Los candidatos tuvieron un objetivo común: Golpear el proyecto de “Juntos Haremos Historia” para detener el crecimiento que refleja su candidato en todos los sondeos en el primer tercio de campaña y quien hasta ahora, parece tener teflón ante la crítica y ha cuidado de engancharse en la confrontación para evitar errores como en el pasado.

Más que un debate, la hipocresía, la demagogia y el circo del monopolio televisivo (Azteca-Televisa), con moderadores como Denise Maerker Salmón, Azucena Uresti Mireles y Sergio Sarmiento Fernández, pudieron definir la insana esperanza de crear las condiciones para armar una campaña mediática y política de feroz desacreditación del aspirante tabasqueño quien como pez y no lagarto moviéndose en el agua, cumplió su palabra, no respondió ante las acusaciones y ataques que le hicieron. No se peleó, no se calentó, y no se enganchó, los trató con mucho respeto, amor y paz; como lo aconsejaron sus asesores de los pueblos.

En el curso del debate mediático, los candidatos opositores al indeseado adversario que les causa pesadillas, desvelos, preocupación y miedo, no encontraron el ríspido punto de despegue para una campaña unificada de ataque contra él. Los intentos de debilitar al “peje” que crece en las tendencias del voto, se han topado con un alto blindaje social y han derivado en francos pitorreos en memes, redes sociales y comentarios populares. Carlos Slim y su aparición declarativa con respecto al “buen negocio” del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, ha sido hasta ahora el intento más serio de dar cohesión a la corriente que desea frenar a como dé lugar a López Obrador. La conferencia de prensa del magnate y sus comentarios, produjeron el deslinde del Consejo Coordinador Empresarial, que canceló una mesa de análisis convenida voluntariamente con el aspirante presidencial de Morena.

Esa definición en las alturas empresariales pretende otorgar bandera a los antipejistas y hacer acopio de recursos para una cruzada contra el indeseado. Si eso ocurre, nos espera un episodio muy dramático: una competencia política como no la ha vivido el país en toda su historia. La oportunidad de dejar atrás un sistema político desgastado y una economía fallida. También hay peligros: la polarización social se puede volver incontrolable y el segmento más reaccionario puede inclinarse a un desenlace violento. 

Para José Antonio Meade, tímido y acartonado, no parece haber mucho tiempo político disponible más allá del citado debate. Seguirá tal vez, anclado en un tercer lugar,  muy dañado y lastrado por el PRI y por Enrique Peña Nieto, de cuyas pésimas calificaciones sociales no ha podido deshacerse el tecnócrata, sino todo lo contrario. A Ricardo Anaya, le fue relativamente bien, su postura de “cambio inteligente y con visión de futuro” fue aceptada y su cierre “cuando la esperanza se vuelve invencible, la victoria final está asegurada” lo confirmó.

Significativamente, lo ha dejado en paz el gobierno que le detonó el escándalo de la nave industrial queretana y los indicios de lavado de dinero, ambos los respondió con causa. Su distanciamiento de Los Pinos se manifestó en el curso de la elección del estado de México (luego que fueron dados a conocer expedientes contra la entonces candidata, Josefina Vázquez Mota, contra sus familiares, en un caso y, en otro, relacionados con dinero federal otorgado a la panista para atención a migrantes) y se agravó con la develación en Chihuahua de la triangulación delictiva de recursos federales para campañas priístas, denuncia a cargo del gobernador Javier Corral, antes opositor y ahora aliado de Anaya, a quien los priístas reprochan el haber apoyado las posturas de Corral.

La cita del domingo, nos dejó el mal sabor que puede dar lugar a situaciones y decisiones inéditas en el escenario electoral del país por el reagrupamiento de fuerzas entre los candidatos si ninguno convence de poder derrotar a AMLO en las urnas. No obstante, esa estrategia rema en contra de la fragmentación política y las pugnas al interior de los grupos de poder que han conservado la Presidencia desde hace dos décadas. La tentación por el fraude se volverá muy fuerte y el posicionamiento de AMLO y su ventaja de 15 puntos o más provocará un ataque combinado de todas las demás agrupaciones políticas y de un amplio sector de la población que se resiste a los cambios.

Parte del ataque se centrará en las calumnias y en los viejos temas: el plantón de Reforma, las alianzas con Venezuela, Rusia y con otros poderes maléficos. Pero habrá una nueva versión, más inteligente, que estimula con hábiles argumentos el temor por el cambio de régimen político y económico.

Finalmente, el primer debate, no lo ganó quien tiene la razón, sino quien supo meter la cabeza en un balde de agua fría y sostener mejor sus ideas. ¿Para usted quien cree que fue? 

 


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