Linea Directa


EDÉN POLÍTICO

 

PRIMER DEBATE PRESIDENCIAL

Por Pedro Lara Hernández (LD  23-04-18) 

 

Como era de esperar los mexicanos observamos ayer domingo, en la Ciudad de México, un pésimo debate entre los candidatos presidenciales con un esquema deplorable para la exposición y desarrollo de sus ideas, lo que impidió conocer sus puntos de vista acerca de los más importantes problemas nacionales.

Fue un debate acartonado, entrecortado, con poco tiempo para los participantes, con mala distribución del tiempo. Los tres conductores: Azucena Uresti, de Milenio Televisión; Denise Maerker, de Televisa y Radio Fórmula, y Sergio Sarmiento, columnista del diario Reforma y conductor de Grupo Radio Centro, hicieron buen esfuerzo, pero por la forma en que cortaban las ideas de los expositores,  –por el formato-, no lograron que estos hicieran planteamientos serios en  la solución de los graves problemas nacionales.

Todos los candidatos dedicaron su tiempo a cuestionar a Andrés Manuel López Obrador, y éste solo tuvo tiempo suficiente para responder a alguno de los ataques, no a todos, por falta de tiempo, por el mal formato.

Fue un debate muy pobre, con los mismos ataques que vemos todos los días entre los candidatos, con reiterados señalamientos de corrupción de unos a otros, utilizando  fotografías y estadísticas para sustentar sus pronunciamientos, lo que sigue demostrando que la clase política de nuestro país todavía tiene una cultura política de muy bajo nivel. Con candidatos de muy baja ralea. Hay que ver cómo llegó cada uno a la candidatura para saber que trae realmente bajo el brazo y a quién  representan realmente cada uno.

Los rellenos independientes Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón y del salinista, Jaime Rodríguez, solo siguieron sirviendo de comparsa en este carnaval político.

Ricardo Anaya y José Antonio Meade siguieron una estrategia de desgaste. Dedicaron parte importante de su corto tiempo a atacar al puntero Andrés Manuel López Obrador. Se fueron sobre él, para intentar bajarlo de los altos niveles de popularidad que tiene en el país, según indican todas las encuestas conocidas.

Y los votantes nos seguimos preguntando ¿Cuál es la visión que tiene cada uno de los candidatos acerca de la inseguridad, desempleo, crecimiento económico, corrupción, impunidad, justicia y estado de derecho, cultura, educación, salud, migración, turismo, indigenismo, pobreza, política internacional, Tratado de libre comercio con los países del norte.

Este intento de debate político dejó mucho que desear, mostró más sombras que luces, y demostró que todavía no aprendemos a hacer bien las cosas en México. O quizás que los intereses políticos y económicos todavía intervienen para que los problemas sigan soterrados, escondidos, para que el gran público siga ignorando las causas importantes que generan tanta intranquilidad y violencia en el país.

Ojala por el bien de todos y tratándose del proceso electoral más grande y más costoso de la historia del país, en el segundo y tercer debate presidencial se corrijan los errores, para que nuestra democracia eleve su nivel y aspiremos a ser un país distinto con un mejor desarrollo en todos aspectos.

 


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