Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

EL MENSAJE

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 09-04-18)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

 

Mientras en Washington anunciaban la intención de enviar unos 4 mil elementos de la Guardia Nacional hacia la frontera con México, disque para frenar el flujo de drogas e inmigrantes indocumentados, y señalar que la frontera sur de Estados Unidos es un desgobierno. Enrique Peña Nieto sin aludir directamente a esos temas, formuló un mensaje dirigido a la sociedad mexicana y al desquiciado presidente estadunidense. Por primera vez hizo referencia a las actitudes amenazantes y las faltas de respeto hacia nuestro país, por parte del gobierno vecino. Fuera de lugar y a destiempo, exhortó al disparatado millonario a dialogar con seriedad, de buena fe y con espíritu constructivo y refrendó la disposición de México para alcanzar acuerdos y emprender acciones conjuntas con las autoridades de Washington en un marco de respeto mutuo y beneficio para ambas naciones.

Aunque el texto pareciera insuficiente y solamente retórico, el titular del Ejecutivo Federal hizo suya la condena del Senado de la República a las expresiones ofensivas que sobre los mexicanos, Trump ha venido externando desde que era precandidato presidencial y hasta la fecha, y respaldó explícitamente, con nombres y citas textuales, los posicionamientos de los candidatos presidenciales (Anaya, López Obrador, Meade y Zavala) ante la creciente, injustificada y prepotente hostilidad de la Casa Blanca en contra de México.

El párrafo final de la alocución peñista concitó la atención de muchos medios mexicanos de comunicación: “Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones”.  “Hay algo que a todos, absolutamente a todos los mexicanos nos une y nos convoca: la certeza de que nada ni nadie está por encima de la dignidad de México”.

Palabras huecas sin sentido mientras al mismo tiempo, el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Rafael Adrián Avante Juárez, informaba que en el país hay unos 35 mil cadáveres sin identificar, y unas 30 mil denuncias de personas desaparecidas, y ocurría un nuevo linchamiento múltiple que tuvo lugar en el municipio poblano de San Simón Yehualtepec, que acabó con la vida de cinco presuntos delincuentes a los que pobladores del lugar arrebataron a policías que los habían detenido. Si esto acaso se puede llamar la dignidad de México, entonces el discurso salpicado de demagogia peñista y su exhorto a la unidad nacional merecen nuestro respaldo.

Hay, desde luego, una frustración doméstica del frustrado e iracundo Trump, con coletazos hacia México. Su proyecto expansivo, más allá de sus zigzagueos emocionales busca mediante la renegociación del tratado subcontinental de comercio, convertir a nuestro país en policía de la puerta trasera en materia de migración mexicana y centroamericana, seguir manejando el mercado de las drogas con México como brazo instrumental, e influir para que se mantenga el esquema político y económico hasta ahora tan beneficioso para las élites y la región que dominan.

En tal sentido, la unidad nacional convocada por Peña Nieto, busca poner sordina a la crítica del mal gobierno, que ha llevado al país a la trágica situación actual, tanto en el plano interno como en su relación con el vecino país. Sus palabras refugiadas en la prudencia diplomática no responden al tamaño de los agravios recibidos pero si resultan de gran utilidad táctica ya que incluyen una serie de referencias complacientes al ejercicio gubernamental realizado durante este sexenio y, podrían quedar nada más en el terreno de los desahogos verbales y, a final de cuentas, una aceptación, en espera de favores o apoyos electorales a corto plazo.

El México digno y simbólico, contrasta marcadamente con la corrupción política y empresarial: el nuevo aeropuerto internacional, el tren a Toluca y la caída del techo de un lienzo charro en Atlacomulco, estado de México, lleva a reflexiones sobre el sistema político mexicano y el grupo hoy dominante, asentado en Los Pinos. Cayó ese techo el mismo día en que la obra fue formalmente entregada (bajo el entendimiento de que el proceso de construcción había sido satisfactoriamente cumplido), y un día antes de que se inaugurara una competencia charra que esperaba un cupo lleno en el lugar. Sin duda, la corrupción, la ineficacia y el peligro que acechan a nuestras fronteras, también alcanzan al emblemático Atlacomulco “Lugar entre pozos de agua”.

 


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