Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

EL CIRCO DE LA CASA BLANCA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 05-03-18)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

 

Al concluir esta semana, las tres pistas del circo político de la Casa Blanca de Donald Trump asombraron con sus actos malabares a los espectadores de todo el mundo, cuerdas flojas, trapecistas, payasos y hasta animales, hicieron su mejor esfuerzo, generaron múltiples debates sobre si el maestro de ceremonias está perdiendo el control del espectáculo y apuestan tras bambalinas sobre quiénes serán los próximos en huir de esa carpa. Hoy, las apuestas favorecen al asesor de seguridad nacional H. R. McMaster por declarar que la intromisión rusa en la elección estadounidense es incontrovertible.

En la pista central, el irascible Trump insiste que Estados Unidos es tratado de manera injusta por sus socios comerciales de todo el mundo, sorprendió a casi todo su gabinete y equipo, ya que sin consultar a casi nadie ni preparar la base legal ni un comunicado, anunció el inicio de una guerra comercial imponiendo pesados aranceles a las importaciones de acero y aluminio de 25 y 10 por ciento, respectivamente. Los trapecistas y el inesperado anuncio provocaron una caída en los principales indicadores bursátiles estadounidenses, amenazas de represalias por socios comerciales y advertencias de daños económicos en casa. En suma, con su amenaza liberó los temores de una guerra comercial generalizada por las medidas de reciprocidad que podrían tomar las naciones afectadas.

Los payasos Gary Cohn, principal asesor económico de la Casa Blanca, quien junto con el domador de fieras y secretario de Comercio, Steve Mnuchin, y otros integrantes del gabinete se habían opuesto a esas medidas, mientras Trump, dueño del circo, continuaba argumentando que esa iniciativa sería fácil y exitosa. La arremetida arancelaria no es la primera medida adoptada por el magnate que de manera explícita contraría el dogma neoliberal de la globalización, entendida como libre flujo de bienes y servicios a través las fronteras.

Otros tantos ejemplos de la convicción del actual gobierno republicano, de avanzar en el mercado interno más que en el comercio global son: La salida del ambicioso Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, las amenazas constantes de imposición de tarifas a las empresas que localicen su producción fuera de territorio estadounidense, el brutal recorte impositivo diseñado para incentivar la relocalización de empleos ubicados en el extranjero, así como la renegociación forzada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Esta convicción se refleja en la confianza del mandatario de que “las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”, con la cual respondió a los señalamientos vertidos por las partes afectadas. En este sentido, no sólo los contradictorios arranques de Trump, sino también decisiones tomadas de manera democrática como lo ejemplifica la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, aprobada mediante un plebiscito, demuestran la falsedad de uno de los dogmas repetidos con mayor insistencia por las cúpulas empresariales y políticas de México durante más de tres décadas.

En nuestro país, la noción que del libre comercio tienen nuestros malabaristas responde a un designio inexorable, donde los actores políticos se encuentran en todo punto impedidos para tomar cualquier medida de ajuste o contención de sus devastadoras consecuencias sociales, lo consideran un proceso irreversible e insostenible y resulta lamentable que desde finales del siglo pasado México renunciara de manera dogmática al uso de estos instrumentos para proteger a los sectores más sensibles que por sus características no pueden integrarse a la lógica neoliberal sin enormes costos humanos, e incluso sin efectos contraproducentes en el crecimiento económico.

En suma, de la pista central deducimos que México debe abandonar el supuesto carácter intocable del libre mercado como pretexto para sostener un modelo económico probadamente lesivo para las condiciones de vida de las grandes mayorías. Sólo así podrán articularse formas de organización que, al margen de este u otros dogmas, restañen las enormes brechas sociales y favorezcan un desarrollo armónico, sustentable y equitativo.

En la pista número dos, el columnista Eugene Robinson, del Washington Post, resume los acontecimientos de esta semana en el gobierno de Trump con las siguientes palabras: “Nunca hemos visto tal caos y evidente corrupción”. Pero tal vez el dato más alarmante es que NBC News reportó que, según dos funcionarios, la decisión de lanzar la guerra comercial nació de su mal humor, de la ira del presidente por asuntos no relacionados, incluyendo el testimonio ante el Congreso de su asesora más cercana, Hope Hicks (quien poco después renunció); la conducta de su procurador general, Jeff Sessions, con quien continúa una confrontación abierta, y la manera en que se estaban manejando públicamente los problemas de su yerno, Jared Kushner –o sea, fue otra muestra más del comportamiento volátil y casi infantil de este presidente. Ahora, con este anuncio, se espera que su principal asesor económico, el payaso Gary Cohn, sea el próximo en dimitir o desea huir de la casa Big Brother.

En la polémica pista tres, el yerno del payaso Trump y el más notable malabarista es Jared Kushner, quien recientemente fue considerado intocable, junto con su esposa Ivanka Trump, pero de repente es cada vez más vulnerable, según fuentes del gobierno. De hecho, en tiempos recientes Trump ha repetido un mensaje esquizofrénico de, por un lado, confianza absoluta en Javanka (apodo de la pareja), entregándoles un portafolio amplísimo dentro de su gobierno –forjar la paz en Medio Oriente y el manejo de la relación con México, entre otras tareas– y en otros momentos expresando que nunca deberían de haberse instalado en la Casa Blanca. A diferencia de su esquizofrénico suegro, Kushner está sujeto a las leyes federales de conflicto de interés por su relación con las empresas de bienes raíces de su familia, que han buscado financiamiento urgente dentro y fuera de Estados Unidos para enfrentar problemas con varias propiedades, podría generar un nuevo escándalo que puede marcar su fin en la Casa Blanca. Con el fiscal especial Robert Mueller guiando parte de su investigación con la regla follow the money, podría estar ya atrapado en esa red de pesca.  

Hablando de Mueller, Jeff Sessions, que se encuentra en la lista de espera para ser expulsado después de meses de estar bajo un ataque sin precedente entre un presidente y un procurador general, tendría que agradecer al fiscal especial seguir en su puesto ya que éste, supuestamente ha incluido en su investigación el esfuerzo abierto de Trump para sacar a Sessions de su gobierno el año pasado, como parte de una posible obstrucción de la justicia por este presidente –lo cual dificulta cualquier intento de Trump por despedir a Sessions­. Sea cual sea su destino, la farándula del circo debe continuar.

 

 


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