Linea Directa


EDÉN POLÍTICO

 

2018: UN CAMINO INCIERTO

Por Pedro Lara Hernández (LD  08-01-18) 

 

Que difícil contexto tiene nuestro país. La situación que viven millones de mexicanos raya en la desesperación. Estamos iniciando un año nuevo y todos los amigos y familiares nos deseamos que tengamos un feliz año, pero el reto de lo que tenemos enfrente no es poca cosa: economía deplorable, seguridad mínima, educación escasa, política no creíble y un país que sigue creciendo en número de habitantes y en número de pobres.

Este año los mexicanos votaremos por las personas que ocuparan los más importantes cargos de elección popular y por ende los de designación. Desde presidente de la república hasta el más modesto regidor de un ayuntamiento. En total son 3,226 cargos.

1 presidente de la república, 128 senadores, 500 diputados federales, 9 gobernadores, a excepción de Coahuila, Quintana Roo y Tamaulipas, el resto de las entidades renovaran sus congresos, 983 diputados locales, más de 2 mil ayuntamientos, 16 alcaldías en la CDMX que suplirán a delegaciones políticas. Esta elección será la más grande en la historia democrática del país.

87 millones 159 mil 497 mexicanos tendrán posibilidad de asistir a las urnas el próximo domingo 1 de julio. Pero lo más importante que debemos preguntarnos los mexicanos es para que quieren el cargo estas personas: para servir a sus semejantes o para servirse de ellos.

Por muchos años, pero más claramente desde 1982 se instrumentó una política federal de entrega de nuestras riquezas nacionales a manos extranjeras. Una política de apoyo a las oligarquías nacionales y extranjeras. Inicio la venta de las principales empresas de gobierno a manos empresariales. Esto creo una escalada de desempleo que llega hasta nuestros días y que ha incrementado el nivel de pobreza y de inseguridad en el país.

Los gobiernos federales que han dirigido al país desde 1982 hicieron quebrar las principales empresas energéticas del país, PEMEX y CFE haciendo que los mexicanos paguemos más por los servicios que estas empresas públicas brindan. Al quebrar las refinerías de PEMEX empresas privadas iniciaron la importación masiva de combustibles a precios muy altos en donde se les suma el alto impuesto del gobierno federal teniendo los mexicanos que pagar por necesidad por estos productos.

Casi toda la banca nacional está en manos extranjeras. Es decir, las enormes ganancias que los banqueros obtienen año tras año, emigran a los países de origen. Así mismo sucede con la explotación de nuestras minas de oro, plata y otros minerales. La industria del turismo está en manos de los grandes consorcios hoteleros internacionales quienes son dueños de las principales playas y los principales centros turísticos del país.

Es muy poco el margen de maniobra económica que les queda a los mexicanos, por eso su endeble situación. Si a esto se le suma el enorme nivel que ha alcanzado la corrupción en nuestro país en todos los rubros de la administración pública y los niveles de impunidad que existe, todo esto da una realidad muy difícil de superar.

En la próxima contienda presidencial se dará una lucha entre dos formas de hacer política, la que ha venido aplicándose desde varias décadas y que representan los candidatos del Partido Revolucionario Institucional PRI), José Antonio Meade y el del Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya; y otra diferente que plantea aplicar el candidato del partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), Andrés Manuel López Obrador.

Falta poco menos de 6 meses para saber el desenlace de esta importante contienda política, pero sin duda ahí está en juego el destino de 120 millones de mexicanos. Y no estoy hablando de que sea fácil salir del profundo hoyo en el que nos encontramos. Pero quizás el matiz político le dé un poco de respiro a muchos que ya les llego el agua al cuello. Veremos, dijo un ciego de mi pueblo.

 

 


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