Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

DIARIO DE UN LOCO

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 13-11-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

La narrativa nada tiene que ver con las magníficas obras escritas por Nikolai Gogol y Xun Lu, que llevan el mismo título de la nota. Con el debido respeto para estos autores, inicia así:

Todos recordamos como algo increíble lo sucedido aquella noche del 8 de noviembre de 2016: la proclamación de la derrota de una amplia gama de la cúpula política tradicional de Estados Unidos y el triunfo del multimillonario populista de derecha Donald Trump. Su triunfo a casi todos nos tomó por sorpresa, empezando por la candidata demócrata, Hillary Clinton, seguido por analistas políticos, encuestadores, académicos, ex políticos y periodistas. También parece haber sorprendido a la cúpula tradicional del Partido Republicano, ya que muchos de sus integrantes habían hecho todo lo posible para evitar que asumiera ese día.

Esa noche, un delegado republicano en la Convención de ese partido comentó “que aunque él y otros no estaban de acuerdo con las tonterías que decía Trump, ese no era el punto. Él es nuestra bomba, queremos que haga estallar Washington, ya nos cansamos”. Entonces reapareció la palabra fascismo constatada esa noche con festejos de su triunfo por grupos supremacistas e incluso neonazis en este país.

Trump triunfó, y llegó a la Casa Blanca. Tan sorprendente fue su llegada que el equipo de campaña no había organizado cómo proceder, avanzando con un grupo de gente leal sin experiencia política, incluyendo su familia, sembrando el caos que aún caracteriza –un año después– una Casa Blanca que no se coordina ni adentro ni afuera, esperando el último tuit del presidente para saber cuáles son las órdenes, las locuras, el desastre o el escándalo del día.

Las disputas internas y el caos parcialmente controlado que han caracterizado a esta Casa Blanca han culminado con más de una docena de altos funcionarios cesados u obligados a renunciar, incluido un secretario y un jefe de gabinete, su estratega en jefe, un par de jefes de comunicación social, un jefe de prensa, un asesor de seguridad nacional, una procuradora general en funciones, y un jefe de la FBI (Comey). Hace unos días un ex aliado de Trump, el senador republicano Bob Corker, declaró que la Casa Blanca se ha convertido en una guardería para adultos y ahora ese término lo utilizan muchos para referirse a esta presidencia. Trump, en lo que ha sido su constante, sigue inundando el mundo político con provocaciones y ataques, haciendo que la alteración sea la condición normal en Washington.

Su ofensiva contra los inmigrantes y los musulmanes, tal como lo prometió desde su primer día de campaña, cuando acusó que los mexicanos eran violadores y delincuentes y que tendría que construir un muro en la frontera, ha logrado generar un clima de terror entre estas comunidades, atacando con tácticas de persecución y castigo que han sido denunciadas como violaciones a los derechos humanos y civiles de cientos de miles de personas. A un año de su elección, casi ninguna de sus grandiosas promesas han prosperado en el Congreso controlado por su propio partido, desde la contrarreforma de salud hasta proyectos masivos de infraestructura, pero sí ha logrado promover una serie de iniciativas mediante su autoridad ejecutiva. Aunque aún no logra anular o modificar la reforma de salud de Barack Obama, el Obamacare, sí ha logrado derogar normas ambientales y laborales, así como suavizar y cancelar regulaciones sobre Wall Street.

En sus locuras y neurosis, Trump retiró al país del Acuerdo de París sobre Cambio Climático y a partir del anuncio de que Siria se suma al pacto mundial, Estados Unidos es el único país que está fuera, también ha declarado una guerra contra los medios en general (a excepción de algunos leales), a quienes incesantemente ataca y califica de emplear fake news, alimentando la desconfianza general hacia el periodismo, argumento clave de la estrategia populista de derecha. Amenazó incluso con retirar la licencia a la NBC, una de las principales cadenas nacionales, por reportar que él había sugerido multiplicar el arsenal nuclear estadunidense, algo que su comisionado de comunicaciones tuvo que descartar. Según el New York Times, no hay precedente de un presidente tan mentiroso y que haya generado un clima en el cual la realidad es irrelevante, inclusive el procurador general, Jeff Sessions, rehusó garantizar la plena libertad de prensa.

Su elección como presidente, detonó contra sus iniciativas, algunas de las expresiones masivas de resistencia que se recuerden en tiempos recientes, desde las megamarchas convocadas por mujeres 24 horas después de que entró a la Casa Blanca, a manifestaciones masivas de ambientalistas, científicos, inmigrantes latinoamericanos y musulmanes y defensores de derechos civiles en varias partes del país. Su torbellino de ataques y descalificaciones contra percibidos enemigos y aliados, incluso contra su propio equipo, sus exabruptos y ocurrencias que toman por sorpresa no sólo a extraños, sino a sus más íntimos asesores, y que a veces sacuden a la cúpula política, económica y militar de este y otros países, provocan un debate constante sobre si existe un método detrás, o si es, sencillamente, un delirio de locura que más tarde puede demandar una camisa de fuerza.

Trump asombró a casi todos cuando se calificó con un 10 por su respuesta a la crisis en Puerto Rico después de los huracanes, al afirmar ante reporteros, con el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, a su lado: “creo que hemos hecho realmente una gran labor… me daría un 10”. Después del huracán María, aproximadamente 80 por ciento de la isla no tiene electricidad y la mayoría de su población sigue sin acceso a agua potable ni a medicinas.

Uno más de los desvaríos que se le señalan, fue proclamarse juez y jurado en torno al atentado en Nueva York, su locura posiblemente ayudó a la defensa de Sayfullo Saipov, el hombre acusado de atropellar a por lo menos 20 personas dejando ocho muertos y 12 heridos graves en Nueva York el 31 de octubre, al pedir que fuera trasladado a la prisión militar de Guantánamo y de inmediato su ejecución, las cosas deben proceder rápido dijo iracundo. ¡Pena de Muerte! Expertos en leyes señalaron que declarar culpable a un individuo antes de que un juez haya evaluado cualquier evidencia o prueba, mina la premisa esencial de que un acusado es considerado inocente hasta que los fiscales comprueban su culpabilidad.

Pedir cualquier tipo de condena contamina aún más el proceso porque los abogados defensores podrían argumentar que un juicio imparcial ya es imposible, y que no podrían conformar un jurado que no esté indebidamente influido por las declaraciones del presidente. Por eso, a los presidentes se les aconseja evitar intervenir de cualquier manera, y eso incluye declaraciones públicas, en casos criminales pendientes.

Mientras la investigación federal sobre él y su círculo continúa con anuncios de que más integrantes de su entorno serán entrevistados por el equipo encabezado por el ex director de la FBI Robert Mueller. Por primera vez se empezará a interrogar a miembros activos del equipo del presidente, incluyendo una entrevista con su actual directora de comunicaciones, Hope Hicks, al concluir la gira de Trump por Asia, sin embargo, las olas de preocupación entre el equipo de Trump siguen creciendo ya que el mandatario desde el inicio de su presidencia, ha descalificado, se ha burlado y hasta atacado a varios integrantes de su propio gabinete.

El caso más reciente es el del secretario de Estado, Rex Tillerson, quien mientras anunciaba que estaba estableciendo vías de interlocución con el régimen norcoreano para calmar tensiones,  Trump publicó en un tuit que su canciller “estaba perdiendo el tiempo. Trump había amenazado con destruir totalmente a Corea del Norte, país con 25 millones de habitantes. Tillerson, procediendo como si nada, afirmó que los esfuerzos diplomáticos continuarán hasta que caiga la primera bomba. Por otro lado, al mismo tiempo que Trump amenazaba con anular el acuerdo nuclear con Irán, el secretario de Defensa, James Mattis, declaraba ante el Congreso que el pacto debería permanecer intacto.

Sobre el Tratado de Libre Comercio, o el caso de los inmigrantes jóvenes conocidos como dreamers, entre tantos temas más, las señales de Trump han sido tan incoherentes que nadie puede adivinar su objetivo real, si es que existe. Y mientras amenaza con una guerra nuclear, deportar a jóvenes migrantes, y auto elogia su respuesta a los desastres naturales, Trump se ha obsesionado con ordenar a los jugadores de futbol americano profesional a que permanezcan de pie durante el himno nacional, en respuesta a que algunos se han arrodillado durante las ceremonias patrióticas antes de cada partido en protesta por la violencia policiaca contra los afro estadounidenses.

Lo más reciente fue que ante los representantes del Foro de Cooperación Económica Asia Pacifico (APEC), Trump anuncio un cambio de rumbo radical en la política comercial de Washington, al rechazar acuerdos multilaterales y afirmar que su gobierno ya no tolerara abusos comerciales crónicos e insistirá en políticas justas y equitativas. Advirtió a los demás países a buscar por si mismos su propio bienestar. Entre tanta distracción generada por Trump, los medios reportan que fuentes dentro del gobierno advierten que el comportamiento del magnate es cada vez más preocupante para su propio equipo y figuras influyentes de su propio partido ya expresan su alarma públicamente, algunos legisladores se quejan de que no han podido impulsar varias iniciativas que supuestamente son prioridades del presidente.

De hecho, las dos cámaras del Congreso, controladas por su partido, no tienen un solo triunfo legislativo mayor hasta la fecha. A la vez, no hay semana en la que no haya un reportaje que, citando fuentes internas del gobierno, insinúe algo como inestabilidad mental del presidente, su creciente molestia y su frustración con todos a su alrededor, y los esfuerzos de su equipo por tratar de controlar su comportamiento.

Todo ello alimenta algo inusual en Estados Unidos: la constante especulación publica sobre si el demente acabará o no su cuatrienio. Por ahora, está por verse si habrá segundo aniversario de su elección. Pero en caso afirmativo, el mundo podría no perdonarse nunca por no ver a tiempo la amenaza que se le venía encima. 

 


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