Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

TRAGEDIAS A LA MEXICANA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 18-09-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Durante los últimos días, una terrible e inusual conjugación de fenómenos naturales azotó sin clemencia una amplia porción del continente en la que se encuentra nuestro país, pero también muchos otros países hermanos. El huracán Irma dejó a su paso desastre, desolación y miseria en varias naciones antillanas (San Martín, Barbuda, Puerto Rico, República Dominicana, Cuba) y la península de Florida, que a pesar del arrogante Trump y su irrelevancia ante el cambio climático, no se salvó de la fuerza de la naturaleza. En forma simultánea, el meteoro Katia se abatió sobre buena parte del litoral mexicano del Golfo, su furia azotó especialmente a Veracruz y Puebla; Para entonces, la caótica capital de la República y algunos municipios conurbados del estado de México ya habían sufrido graves inundaciones y múltiples conflictos viales y de transporte.  

Lo que faltaba, la noche del jueves 7 de septiembre, un terremoto de magnitud 8.2 Richter, destruyó buena parte de Juchitán, en el Istmo de Tehuantepec, provocó severos daños en otras localidades de Oaxaca y Chiapas y afectó varios núcleos de población del occidente de Guatemala. Nos queda claro que ese encadenamiento de fenómenos naturales dejaron diversos y distintos escenarios de angustia e impotencia en muy diferentes puntos diferentes del país y un panorama desolador, particularmente complicado y difícil de gestionar, no solamente por los daños materiales causados sino también por las dimensiones de la población afectada y por la probabilidad incierta de nuevas precipitaciones pluviales y réplicas sísmicas. 

Las tragedias naturales y de otro orden que golpean a muchos mexicanos, generalmente los más jodidos y vulnerables, sirven para fortalecer el sano y valioso espíritu de solidaridad que provocan. Muchos compatriotas dieron inmediatamente muestras de empatía y agilidad organizativa para acudir en ayuda de los connacionales en desgracia. Pero cuidado, también se topan con la delictiva distorsión del interés público por parte de funcionarios y políticos ya que suelen ser extraordinarias oportunidades para el incremento de su capital personal : aprovechan las urgencias del momento para disponer de partidas presupuestales especiales, hacen compras presurosas sin respetar los mínimos (e igualmente violados) requisitos de las licitaciones públicas y juegan malabares contables en su estructura financiera, con cargo a la supuesta perturbación del orden administrativo para enfrentar los momentos socialmente críticos.

No es que la mula sea arisca, pero la indignante utilización política del sismo, revela el nivel de cinismo y desesperación del régimen. Sólo en un contexto de total devastación pueden políticos tan impresentables como Enrique Peña Nieto, Rosario Robles y Alejandro Murat pasear entre la gente sin recibir una lluvia de expresiones de repudio e indignación popular. Las promesas gubernamentales de ayuda a los damnificados se nutren de manejos urgentes y posteriores programas de reconstrucción, esas promesas sólo duran algunas semanas para caer luego en el más descarado incumplimiento ligándose invariablemente al uso de los recursos públicos para el control político, la operación electoral y el enriquecimiento de los principales personajes.

El abanico de criminalidad institucional va desde la apropiación lisa y llana de los bienes enviados a las víctimas de las tragedias, hasta el almacenamiento faccioso de mercancías para utilizarlas en posteriores promociones partidistas y electorales (con frecuencia, esos almacenamientos terminan en la putrefacción de alimentos y el deterioro grave de mercancías) o, como ha sucedido en Veracruz, para el clientelismo electoral directo. En esta heroica y mártir entidad, un funcionario, Rafael Abreu Ponce, jefe de la oficina operadora de la Comisión de Agua del Estado de Veracruz, en Coatzacoalcos, organizó la entrega de ayuda a damnificados mediante bolsas de plástico con distintivos gráficos de una presunta asociación civil, Yúnete.

El sentido de aprovechamiento electoral de las circunstancias trágicas es evidente: además de usar el blanco y azul que distingue al partido en el que en esta ocasión milita el actual gobernador, Miguel Ángel Yunes Linares, se juega con el primer apellido y la convocatoria a unírsele: Yúnete. Esa combinación beneficia al desvergonzado mandatario estatal y, además, a sus hijos, Fernando Yunes Márquez, senador con licencia que actualmente preside el municipio del puerto de Veracruz, y a Miguel Ángel Yunes Márquez, ex presidente de la conurbada Boca del Río, quien ahora está en espera de ser candidato panista a la gubernatura de seis años cuando, en 2018, su padre deje la mini gubernatura en curso.

En Chiapas, para dar otro ejemplo, el verde gobernador, Manuel Velasco Coello, se organizó una expedición propagandística en compañía de su esposa, la actriz y cantante conocida como Anahí. Escenas dramáticas, llanto femenino y diálogos susceptibles de videograbación con algunos de los dañados por el mencionado sismo. En Tabasco, donde la afectación también es cuantiosa, aún se recuerdan las maniobras del ex gobernador Andrés Granier, quien junto con algunos de sus familiares y funcionarios allegados, supo aprovechar las terribles inundaciones, que fueron calificadas como las peores de la historia estatal y el inicio de las grandes catástrofes en México.

Afortunadamente, existen fuentes de financiamiento como los recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) y por si acaso, se proponen las siguientes alternativas: En primer lugar, Peña Nieto debería vender inmediatamente su lujoso avión presidencial, que costó 3 mil millones de pesos del erario, en segundo lugar, habría que frenar todos los pagos en materia de publicidad oficial. El informe de la asociación civil Fundar, demuestra que Peña Nieto ha gastado más de 37 mil millones de pesos desde el primero de diciembre de 2012 hasta la fecha. En tercer lugar, dicen las malas lenguas que si fueran expropiadas las fortunas mal habidas de la inmensa mayoría de los ex gobernadores de Oaxaca, y de algunos de quienes han ocupado cargos importantes en esa entidad, se tendría dinero suficiente para reconstruir los pueblos afectados.

No olvidemos que los recursos del Fonden son públicos y el artículo 134 de la Constitución prohíbe de manera tajante que la propaganda gubernamental utilice nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público. En lugar de sacarse fotografías y lanzar palabras huecas desde los escombros, el presidente Peña Nieto y sus allegados funcionarios públicos tendrían que dar muestras de humildad y respeto coordinando silenciosa y transparentemente las labores de rescate y reconstrucción. Carece de sentido tener un gobierno de lujos cuando el pueblo sufre entre los escombros. ¿No lo cree usted?

 


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com