Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

EL QUINTO INFORME

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 04-09-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Hacia el fin de su mandato y aun cuando formalmente habrá de entregar el poder hasta el primero de diciembre de 2018, Enrique Peña Nieto acelera su declive político a partir de la entrega oficial del quinto Informe de gobierno y, en el horizonte priísta, con la cuenta regresiva para la designación de un aspirante grupal a la sucesión presidencial. Ante su grupo de paleros: gobernadores que en sus estados son virreyes, empresarios que mandan en sus áreas, políticos colmilludos que saben el valor del besamanos, aseguró que hace muchos años que el país no se encontraba ante una encrucijada tan decisiva y determinante como la actual. “La disyuntiva es muy clara: seguir construyendo para hacer de México una de las potencias mundiales del siglo XXI o ceder a un modelo del pasado que ya ha fracasado’’. Las bases y fundamentos de tal amenaza no han sido explicadas.

Determinada su administración por los jinetes galopantes de la corrupción, la ineficacia, la impunidad, la injusticia y el crimen organizado, Peña Nieto, calificado socialmente en términos muy negativos, atiborra pantallas, bocinas y planas de prensa con una abundante propaganda en la que pinta de tres colores los supuestos éxitos que ha tenido como gobernante. Insiste en mostrar su administración triunfal (reformas constitucionales y menos pobreza, entre otros logros), y el ímpetu con cargo al erario, coincide con los simulacros de recomposición priísta  de cara a las cruciales elecciones de 2018.

En estas fechas de alegoría mediática, se observa una tendencia a que la evolución de la pobreza desplace al crecimiento del PIB como el principal indicador de la gestión gubernamental. Por eso, al acercarse las elecciones presidenciales, los miembros del Ejecutivo federal y del partido en el poder suelen tratar de reducir la pobreza en el papel cuando no han podido reducirla en los hechos. Esta necesidad de falsear la realidad se agrava ahora porque todas las encuestas muestran que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) va arriba en las preferencias electorales. Además, para crear pánico, la calificadora Moody’s declaró que si López Obrador gana la Presidencia va a haber un choque brutal de corto plazo en los mercados financieros, que dispararía cotizaciones del peso y alteraría los flujos de inversión.  

Como pretexto, el quinto Informe ha servido para ir más allá de lo gubernamental y adentrarse en los vericuetos partidistas y electorales: así, Peña Nieto ha hecho saber que el candidato presidencial del PRI debe tener claridad en el proyecto a cumplir el próximo sexenio y contar con una reputación intachable. Con esos requisitos, pareciera quedar fuera del radar futurista el actual secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, una de las cuatro cartas que marcó como viables el senador Emilio Gamboa Patrón en días pasados.

La cuarteta de tres quedaría integrada, entonces, por José Antonio Meade Kuribreña (la carta de Luis Videgaray, virtual vicepresidente ejecutivo del país), Aurelio Nuño (a quien Peña Nieto siente más cercano, incluso relativamente distante del poder expansivo de Videgaray) y José Narro Robles (el ex rector de la UNAM), que podría tener viabilidad solamente si los pleitos en las cúpulas cierran el paso a los dos aspirantes enunciados aquí en primer término.

En el marco engañoso de este quinto Informe, Peña Nieto tocó el tema de Venezuela, bajo el enfoque de que tal forma de gobierno podría extenderse a México si ganara el candidato de Morena. Voces con un dejo de preocupación le han dicho a EPN, respecto a Andrés Manuel López Obrador, que su fórmula es muy parecida y que les preocupa que el discurso del líder de Morena prospere; que el día de mañana, México, en vez de avanzar, como ha ocurrido en los pasados 25 años, se parezca a lo que hoy es Venezuela.

Uno de los principales ejes de la campaña priísta por la Presidencia de la República consiste justamente en asociar al chavismo-madurismo con López Obrador, tratando de revivir episodios electorales en los que el voto del miedo, como sucedió en 2006, lleven al electorado a preferir al malo por conocido. Luis Videgaray, como secretario de Relaciones Exteriores, ha sido el principal ejecutor de esas maniobras que buscan equiparar la actual Venezuela con lo que dicen que sería México con López Obrador en la silla presidencial.

Perder o ganar votaciones en la Organización de Estados Americanos, por ejemplo, en el intento de sancionar a Venezuela, ha sido irrelevante para el citado Videgaray, pues lo importante para el grupo que está en Los Pinos era insertar en la agenda internacional y nacional ese punto de la forzada identificación, para fines propagandísticos, de Venezuela con el supuesto México de Morena. El sonoro grito de Independencia nos mostrará lo contrario.

El quinto informe no pecó de modestia, a juzgar por sus cifras y el recuento de sus logros, el milagroso Peña Nieto desde su perspectiva óptica consiguió cambiar al País. Si no veremos materializados los grandes avances de la reforma educativa, si los cientos de miles de empleos de la reforma energética son hoy desempleo en Tabasco o Campeche, si la pobreza disminuye a fuerza de maquillarla, si los socavones y las desgracias nacionales tienen como causa la resistencia de algunos grupos o un adverso escenario global nos amenaza, todo eso es asunto menor. ¡Viva México!

 


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