Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

FILTRACIONES Y EMPLEADO MALTRATADO

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 07-08-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Poco antes de partir de vacaciones, mientras su gobierno trata de contener la imparable filtración de información reservada o confidencial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volcó su ira contra el avance de las investigaciones sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016. La furia del mandatario volvió a estallar en medio de versiones de prensa sobre la formación de un jurado popular como parte de las investigaciones que el fiscal especial Robert Mueller lleva a cabo sobre el papel que jugó Rusia en los comicios del año pasado.

Las acusaciones de la presencia soviética en Estados Unidos, figuraron entre las principales motivaciones de las nuevas sanciones promulgadas por Trump en contra de Moscú y adoptadas por una aplastante mayoría de legisladores estadunidenses. Las sanciones inmediatamente suscitaron la cólera de Moscú y ambos mandatarios Putin y Trump, coincidieron en que las relaciones entre los dos países están en un nivel peligroso.

Mientras tanto, ante la incontenible filtración de información comprometedora y reservada que deja constantemente al gobierno en problemas o en ridículo, el fiscal general y secretario de justicia estadunidense, Jeff Sessions, comunicó que el gobierno endurecerá la política en materia de comunicación ya que, “ningún gobierno puede ser efectivo cuando sus líderes no pueden discutir asuntos sensibles en confianza o hablar libremente con líderes extranjeros”.

A pesar del revuelo y de la caótica agitación en la administración del magnate gringo, el fiscal declaró que tomando en cuenta que ha habido un incremento de revelaciones no autorizadas a los medios e incluso a adversarios extranjeros, los responsables serán investigados y procesados, luego de filtraciones de información que han puesto en apuros a Washington, y agregó que “Valoramos el importante rol que juega la prensa y lo respetamos, pero nadie tiene derecho a pelear subrepticiamente sus batallas en los medios revelando información sensible del gobierno.

Sus declaraciones fueron inmediatamente después de que el diario The Washington Post, difundiera transcripciones completas basadas en los apuntes de personal de la Casa Blanca que monitoreó las llamadas de Trump para producir lo que se llama un ‘‘memorando de conversación’’, y que son circuladas entre los altos niveles de la casa presidencial y otros funcionarios.

Las transcripciones fueron de conversaciones telefónicas entre Trump y el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto ocurridas el 27 de enero pasado, apenas una semana después de ocupar la presidencia estadunidense. De acuerdo con éstas, Trump insistió a Peña que evite seguir diciendo que su país no pagaría por el muro que el mandatario estadunidense propone construir en la frontera. Usted no puede decir más que Estados Unidos va a pagar por el muro, dijo Trump al indefenso Peña Nieto: 

No puede decir eso a la prensa. Tengo que hacer que México pague por el muro, tengo que hacerlo. He estado dos años hablando de eso, y hasta amenazó con romper su relación con su par mexicano sobre el tema y ofreció tropas estadunidenses para el combate contra la droga en el país vecino, según una transcripción clasificada de la Casa Blanca del diálogo telefónico entre los dos mandatarios.

Trump le dijo que el muro ‘‘es la cosa menos importante de lo que estamos hablando, pero políticamente podría ser la más importante’’. Agregó: ‘‘Si vas a decir que México no va pagar por el muro, entonces yo no quiero reunirme más con ustedes, porque no puedo vivir con eso’’. Indicando que reconocía que ese país no lo pagaría, pero necesitaba que Peña Nieto dejara de declararlo públicamente.

En otra parte de la conversación, Trump comentó sobre el ‘‘masivo problema de drogas’’ en ‘‘su país’’, acusando que esas drogas provienen o cruzan por México. Pasó a caracterizar a los capos de los cárteles mexicanos como ‘‘pretty touch hombres’’, y señaló que ‘‘estamos dispuestos a ayudarte con eso… pero tienen que ser noqueados y ustedes no han hecho un buen trabajo para noquearlos’’. Agregó que se tiene que trabajar sobre eso de manera conjunta, y señaló que ‘‘tal vez tus militares les tienen miedo, pero nuestros militares no, y te ayudaremos con eso al 100 por ciento porque está completamente fuera de control’’. Aquí Peña Nieto señaló que el narcotráfico en México está ‘‘en gran medida apoyado por los montos de dinero y armas ilícitos que provienen de Estados Unidos’’.

En la conversación telefónica, Trump amenazó con imponer aranceles hasta de 35 por ciento sobre importaciones mexicanas, ya que no podía aceptar el déficit comercial que su país tiene con México. ‘‘Yo fui votado sobre la base de que estamos perdiendo tanto dinero a México en torno a empleos, fábricas y plantas mudándose a México. No podemos hacer eso más y te tengo que decir que no es sostenible’’.

Pero entre amenazas y exigencias, Trump también intentó ser ameno, afirmando a su contraparte mexicana: ‘‘Tú y yo siempre seremos amigos, no te preocupes’’. Y bromeó: ‘‘Yo quiero que seas tan popular que tu pueblo llamará por una enmienda constitucional en México para que puedas concursar de nuevo por otros seis años’’. ¡Qué poca madre de Trump!

Paralelamente y en otro escenario internacional, las pretensiones de Washington de desestabilizar a Venezuela, que es uno de los principales productores petroleros del mundo y que desde hace casi 20 años ha buscado establecer un modelo político, diplomático y económico independiente de Estados Unidos, cuentan con el abierto apoyo de diversas naciones de la región, especialmente, del gobierno mexicano, que en el empeño por participar en el acoso internacional en contra de Maduro ha dado la espalda a los principios esenciales que guiaron la política exterior nacional durante décadas y que colocaron a nuestro país como referente de las relaciones internacionales.

Con razón, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, criticó a su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, al que calificó de ‘‘empleado maltratado del emperador’’ estadunidense, por sus críticas a la revolución bolivariana. Bien ganado por meterse donde no lo llaman y mal abanderado por su aprendiz de canciller. 

Maduro dijo que Peña Nieto forma parte de una ‘‘coalición de gobiernos de derecha que lo que da es vergüenza’’, por la forma en que sus miembros ‘‘se arrastran y arrodillan a los intereses del imperialismo norteamericano. ‘‘Escúchame desde Venezuela: da vergüenza que te dejes tratar así, como un empleado maltratado, porque yo veo a Peña Nieto como un empleado maltratado, abusado por su jefe, Donald Trump’’. Cuestionó cómo Peña Nieto frecuentemente critica a su gobierno por supuestamente violar los derechos humanos y por haber convocado a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Agregó: ‘‘Si yo fuera presidente de México, me iría con el pueblo mexicano y no permitiría la construcción de ese muro, pero de frente, con valentía, como lo haría Emiliano Zapata, como lo haría Pancho Villa, como lo haría Lázaro Cárdenas y no este cobarde que es presidente de México, Peña Nieto’’.  

Ya por la noche, con su diplomacia bananera, su falsa modestia y su camuflaje de aprendiz de canciller, Luis Videgaray achichincle (sustantivo que define a una persona que cumple órdenes de un superior de manera incondicional) de la administración Trump, escribió en su cuenta de Twitter un salivazo: ‘‘Presidente Maduro: cobarde es quien usa el poder del Estado para desmantelar la democracia y arremeter contra su propio pueblo’’.

Recuerden Peña Nieto y canciller Videgaray que: “entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, y lo único cierto es que en la agenda del prepotente Donald Trump, nada de esto existe y ha decidido hacer todo lo que esté a su alcance para imponer en Venezuela un nuevo gobierno tan servil y entreguista a Washington como el que hoy tenemos en México.

 

 


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