Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

ME HACE TU MALDAD FELÍZ

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 17-06-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Entre las cosas absurdas de la vida, el verbo mentir, recupera su fuerza y vitalidad. Si los presidentes de Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania, México y de otros tantos países del orbe, pueden mentir, tú puedes mentir, yo puedo mentir, alcaldes, cancilleres y gobernadores pueden mentir. A eso nos debemos acostumbrar, ¿a decir qué importa? O como dice la canción del compositor Armando Domínguez Borras, miénteme una eternidad, que me hace tu maldad feliz.

Mientras en México, seguimos mintiendo en torno a la sucesión presidencial y los fraudulentos procesos electorales y seguimos con el circo de la aplicación de justicia en el asesinato y espionaje de periodistas, en Estados Unidos, continua la gran mentira y ofensiva absurda de la Casa Blanca, para anular la reforma de salud implementada por Barack Obama y para desmantelar todo tipo de regulaciones y normas ambientales, libertades civiles, derechos laborales y controles sobre el capital financiero, todo lo cual sigue llenando de satisfacción el ego de los fanáticos y aliados del magnate Trump.

Si la contrarreforma de salud –promesa electoral de Trump– prospera, reduciría el programa de Medicaid y cancelaría el mandato actual por medio del cual casi todo estadunidense tiene, entre otras cosas, seguro de salud. Consecuentemente, sería uno de los recortes más severos en la red de asistencia pública en las décadas recientes, con consecuencias particularmente alarmantes para los más necesitados. En su retiro, un Obama cauteloso en incidir en el debate político coyuntural, denuncia que el proyecto de ley republicano no se trata de salud, sino que más bien es “un traslado masivo de riqueza de familias de clase media y pobres que otorga enormes recortes de impuestos para los más ricos del país y para las industrias farmacéuticas y de seguros, pagados al cortar la asistencia de salud para todos los demás”.

Pero la mentira y la intriga dentro del palacio de Trump siguen captando la mayor atención. Señala que no desea tener pobres en el gabinete económico, porque sencillamente es el tipo de pensamiento que quieren los norteamericanos, al elogiar su decisión de tener al ex presidente de Goldman Sachs, Gary Cohn, de asesor económico, y al multimillonario Wilbur Ross, como secretario de Comercio. Pero en Washington no goza de tanta adulación. Por lo menos 49 legisladores afro estadounidenses del Congreso, rechazaron reunirse con presidente gringo al afirmar que los millones que ellos representan tienen mucho que perder en su administración y que sus políticas devastarán comunidades negras.

Refiriéndose a sus reuniones privadas con el despedido exdirector de la FBI, James Comey, Trump pareció confesar que todo fue una mentira, que no tiene grabaciones de sus reuniones privadas, y que no existen las grabaciones que insinuó tener al atacarlo; reiteró que toda la investigación sobre su presidencia es un complot de los demócratas y una excusa por perder la elección, ya que, la supuesta intervención rusa en los comicios se realizó durante el gobierno de Obama, y preguntó por qué no habían hecho más para frenarlo. Sobre las razones del despido, Trump intentó intimidar a su ex subordinado con un tuit en el que le advertía que “debería esperar que no existan ‘cintas’ de nuestras conversaciones antes de que empiece a filtrar a los medios”. El mensaje provocó ecos de Watergate al recordarse las famosas grabaciones de Nixon en la Casa Blanca, lo cual fue factor para el fin de su presidencia. Como resultado de ese escándalo, toda grabación y registro de reuniones en la Casa Blanca se consideran archivos pertenecientes al pueblo (aunque pueden mantenerse secretos por algún tiempo), y destruir u ocultar su existencia es un delito.

Para sentirse mejor, decidió enfocarse en su tema favorito: el muro fronterizo, entusiasmó a sus bases al proclamar nuevas medidas antinmigrantes, asegurando una vez más que ante la violencia en México país que acaba de ser clasificado como el segundo más mortífero en el mundo, sólo después de Siria, Trump escribió: El narcotráfico es en gran medida la causa. ¡Sí construiremos el muro! Y reveló su plan para instalar paneles solares sobre el muro, una idea que se atribuyó a sí mismo, al resaltar que eso generará energía y es autofinanciable.

Trump les sigue mintiendo a sus fanáticos, les asegura que todo lo que hace su administración es ganar, ganar, ganar, y evita en gran parte mencionar la investigación que lo obsesiona y que sigue poniendo en duda su presidencia. Provoca ovaciones cuando afirma que está elaborando un proyecto de ley para prohibir que todo nuevo inmigrante reciba fondos de bienestar social (welfare) por lo menos durante cinco años. Aparentemente, ni el presidente ni sus bases están enterados de que ya existe esa ley; fue promulgada por el presidente Bill Clinton hace más de 20 años.

El senador demócrata Bernie Sanders, ex candidato presidencial, y aun el político más popular del país, advirtió que con Trump la naturaleza de la democracia estadounidense está bajo ataque. El ataque contra los medios, las nuevas restricciones sobre derechos al voto y los intentos para poner en duda el proceso electoral son parte de esta tendencia antidemocrática. Hasta cuando señor Trump, actuara y hablara con la verdad y no con la mentira, el bluf y engaño.

 


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com