Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

MIEDO Y ESPERANZA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 10-06-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

A pesar del discurso oficial de tranquilidad, en muchas regiones de México, hay miedos que debemos combatir: balaceras urbanas, asesinatos de aguacateros, periodistas, robos de gasolina con presencia de policías, secuestros, salir a la calle de noche y ser asaltado, perder el vuelo de Aeroméxico y que le cobren el doble, miedo de las mujeres a padecer discriminaciones y agresiones, miedo a no tener trabajo y a ser rechazado por las instituciones públicas de educación superior son ejemplos sensatos que infortunadamente no cambian para nada las condiciones que los provocan. 

Dicen las malas lenguas que Trump sustentó su llegada a la Casa Blanca, en la tradición del partido republicano que utiliza tres argumentos para ganar votos: el miedo, la esperanza y la amenaza, esta última que siempre ha sido real, hoy, para los afectados migrantes se ha intensificado y les exige prevenirse ante el riesgo de deportación. Maquiavelo decía: “no hay nada mejor que utilizar al extranjero como excusa para generar miedo, ganar adeptos y distraer al pueblo de sus problemas de siempre”.  

Para infundir el miedo, Trump, hace despliegues ilegales de fuerza ante el mundo bajo la convicción de que nadie lo resistirá y no tendrá consecuencias negativas para él ni para la Casa Blanca, ejemplos: su renuncia al acuerdo de Paris sobre el cambio climático, la amenaza de abandonar el libre comercio y los ataques a Siria. Conceptualmente, el miedo, no deja de ser una alteración del ánimo que produce angustia ante un peligro evidente o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad, pero como mecanismo de defensa nos obliga a tomar con responsabilidad, precauciones adecuadas o hacer los preparativos necesarios para enfrentarlo. La esperanza, contrariamente, es el estado de ánimo en el cual creemos que aquello que uno desea o pretende será posible alcanzarlo a partir de un sustento lógico o en base a la fe, quien tiene esperanza considera que puede conseguir algo o alcanzar un determinado logro.  

En el mundillo de la política, miedo y esperanza, son emociones y sentimientos de ánimo de las personas y de los pueblos, que viven en la incertidumbre de las relaciones que pueden existir entre ellas y que como ejemplo, han estado cundiendo desde que Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos. De hecho, en la cumbre del G 20 celebrada en Hamburgo, Alemania, los gobernantes de todo el mundo, no hicieron otra cosa que inducir en los pueblos y en cada persona una forma de resignación, un miedo sin esperanza: hacerle sentir a los individuos que no hay opciones, que el destino que tiene ante si es cada vez más miserable y además es ineludible, nada puede hacer para cambiarlo.  

El mandatario estadunidense volvió a amenazar con imponer tarifas a los automóviles armados en el país para el mercado estadunidense, y, dejar para siempre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Mencionó que dejará los acuerdos que perjudiquen su economía, ya que entre sus prioridades se encuentra restablecer el dinamismo de la manufactura estadunidense. Vladimir Putin y Donald Trump se pudieron ver las caras como estaba previsto en Hamburgo, al margen de la cumbre del G20, y como era de suponer, los presidentes de Rusia y Estados Unidos no llegaron a ningún acuerdo. 

Más allá de tomarse la foto, sin faltar las sonrisas y el apretón de manos de rigor, no hubo el más mínimo gesto político de Putin hacia Trump, ni viceversa. Esto, traducido a un lenguaje menos refinado, quiere decir que –por ahora– ni Putin está dispuesto a hacer concesiones ni Trump, maniatado por el establishment (juicio político) estadunidense, puede hacer lo que prometió como candidato en campaña, en el supuesto de que ahora realmente quisiera.

Donald Trump; el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y el mandatario de Corea del Sur, Moon Jae-in, coincidieron en la necesidad de aumentar la presión internacional sobre Corea del Norte a raíz del programa nuclear del gobierno de Pyongyang, por lo que el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas debería aprobar medidas más duras contra Norcorea. El secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, destacó la importancia de los esfuerzos diplomáticos en curso y dijo que la prueba exitosa de un misil intercontinental efectuada por Corea del Norte no implica la inminencia de una guerra.

Líderes mundiales aumentaron la presión sobre el presidente de Estados Unidos, para que se comprometa con el clima. La anfitriona alemana, Ángela Merkel, reconoció que los debates en la jornada del cónclave no sirvieron para limar diferencias y acercar posturas en relación con la política climática. El afán proteccionista del presidente de Estados Unidos y el anuncio de la salida de ese país del histórico Acuerdo del Clima de París, firmado en la capital francesa en 2015, que lucha contra el cambio climático, han sido el principal escollo del encuentro multilateral. 

Con Trump enfrascado en sus promesas electorales, el resto de líderes del foro buscó avanzar, pero Merkel auguró noches largas para los negociadores del comunicado final. Las cinco mayores economías emergentes, conocidas como BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) aumentaron la presión sobre el G20 para que el resto de países mantenga su determinación en la lucha contra el calentamiento global.

Bajo el título “Formar un mundo interconectado”, los líderes mundiales abogan por el libre comercio en la cita del grupo de las mayores 20 economías del mundo (G20). Sin embargo, no se lograron avances sustanciales, en medio de la amenaza proteccionista de Donald Trump y de violentos disturbios en torno a la sede del encuentro. Otras declaraciones que infunden miedo pero también esperanza son: Estamos contra el proteccionismo que se expande en el mundo, dijo el mandatario ruso Vladimir Putin, mientras el presidente chino, Xi Jinping, llamó a los miembros del G20 a que defiendan una economía global abierta, en medio de las preocupaciones por crecientes presiones proteccionistas.

En nombre de viejas o nuevas ilusiones o como despliegue cínico de fuerza, nuestros gobernantes buscan imponer la voluntad de arriba mediante la sumisión resignada de los de abajo. Hoy sería enormemente irresponsable cerrar los ojos ante los peligros que nos acechan y ante la incertidumbre radical que se ha instalado en el mundo. Nos toca vivir un momento de peligro y esto exige alimentar cuidadosamente miedos sensatos y responsables y cultivar remedios a la incertidumbre. Tenemos que estar conscientes de los riesgos enormes y crecientes que caracterizan la circunstancia internacional y la situación ambiental, la incertidumbre climática. Al mismo tiempo, necesitamos reconocer el valor de la esperanza. Nada peor que perderla. Nuestra supervivencia depende ya de la posibilidad de recuperar la esperanza como fuerza social. La esperanza que hoy hemos de abrigar y nutrir no es la expectativa arrogante de unos cuantos que se creen capaz de apoderarse arbitrariamente del mundo, aún al precio de destruirlo.

El Holandés Baruch de Spinoza (1632-1677), se refería así al ser humano: "Los hombres se conducen más por el deseo ciego que por la razón, el ignorante, aparte de ser zarandeado de muchos modos por las causas exteriores y de no poseer jamás el verdadero contento del ánimo, vive, además, casi inconsciente de sí mismo, de Dios y de las cosas, y, tan pronto como deja de padecer, deja también de ser".  

Y Usted después de lo sucedido en la cumbre G20, ¿Tiene miedo o esperanza?

 


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com