Linea Directa


 

¿ESTÁN SATISFECHOS NUESTROS LECTORES?

Por Gerardo Reyes Gómez (LD  10-07-2017)  

         

El objetivo de este escrito es preguntarnos si estamos logrando llegar a quienes son los principales personajes de todos nuestros esfuerzos periodísticos: los lectores asiduos de Línea Directa.  

Por principio de cuentas nos gustaría conocer su opinión sobre los temas que tratamos. Hoy por ejemplo, abordaremos el tema de la reciente visita presidencial mexicana al foro internacional del G20, a la que presuroso acudió el licenciado Peña Nieto, con bombo y platillo. 

En su sentir y a calzón quitado ¿alguien cree que se cumplió con el objetivo primario de esa reunión, por parte de la delegación mexicana? 

El objetivo de tal reunión para el Gobierno Mexicano, fue no perder la oportunidad de hacer las paces con el presidente Trump, el mandatario que más parece emergido del sector populista de la aristocracia estadounidense, que un verdadero líder del pueblo norteamericano. 

Toda la estrategia diplomática de nuestro país se enfocó para crear un clima de acercamiento e intentar modificar la respuesta diplomática que nos ofrece el jefe de estado del vecino del Norte, misma que está incrustada fuertemente en la mente del presidente estadounidense, y con la cual menosprecia a nuestro país. 

¿De veras alguno de nuestros lectores piensa que se logró el objetivo de nuestros estrategas diplomáticos? Nosotros en Línea Directa, creemos que para los mexicanos, la última reunión el G20 fue un rotundo fracaso para la aspiraciones del señor Peña. 

El viaje del presidente mexicano fue un dispendio innecesario, porque se puso en evidencia, en ese foro internacional, el interés de la delegación mexicana para lograr su objetivo político. En ese terreno le faltaron al señor Peña Nieto inteligencia, sensibilidad política, dignidad y conocimientos; con solo politiquería no se obtienen buenos resultados.  

Para muchos de los más "eficientes" estrategas diplomáticos nacionales, el objetivo era lograr que se sellara con un amigable y sincero apretón de manos, un cambio de actitud del presidente Trump, hacia el jefe del Ejecutivo mexicano, y eso no se logró. 

La falta de conocimientos históricos de Peña Nieto es proverbial, no tienen nada que ver con la cultura que contaba el héroe de Guelatao, Benito Juárez García; si el señor Peña Nieto hubiera contado con ellos, o al menos recordara los principales, sabría que: "El respeto al derecho ajeno, entre los hombres como entre las naciones, es la paz". Si él mandatario mexicano pasó por alto la premisa fundamental heredada de Juárez, durante su encuentro con el presidente Trump, a Peña Nieto lo vieron como a una persona a quien le falta dignidad. Y eso en diplomacia como, en otras muchas disciplinas, lo hizo objeto del escarnio por parte de su homólogo estadounidense. 

No nos resta sino deplorar la conducta del mandatario mexiquense, que no mexicano, iluso, incauto y predispuesto a cualquier pillería política de alto nivel. Ya que fueron ellos, los estadounidenses, quienes le vendieron al Gobierno mexicano el software del programa Pegasus, para espiar a toda la comunidad nacional. 

¿Acaso creen en el Poder central que las tropelías de nuestros políticos las desconocen en Washington? Entonces al jefe del Ejecutivo mexicano lo dejaron chiflando en la loma.

 


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