Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

AGRAVIOS AL MUNDO

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 12-06-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Sin inmutarse por los múltiples problemas internos que enfrenta su incierta presidencia, el arrogante Donald Trump cumplió con una de las más graves amenazas que formuló como candidato presidencial: Retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático. La decisión se explica como una jugada clara al servicio de los intereses corporativos más devastadores en términos ambientales, especialmente, los de extracción de combustibles fósiles, pero también como un intento de manipulación extrema del fanatismo que permea en ciertos sectores de la sociedad estadounidense, que fueron determinantes para el triunfo electoral del propio Trump en noviembre pasado, y ante los cuales el mandatario republicano describe a su país como la victima supeditada a acuerdos internacionales injustos y perniciosos para su economía. 

Sumada a otras tantas medidas que han implicado el desmantelamiento de la política ambiental seguida por la administración de Barack Obama, la postura de la Casa Blanca, es lisa y llanamente desastrosa para el ambiente global porque llevará al segundo país más contaminante del mundo, después de China, a lanzar a la atmósfera una cantidad de gases de efecto invernadero –miles de millones de toneladas de dióxido de carbono– que hará imposible el cumplimiento de las metas trazadas en el Acuerdo de París: limitar el calentamiento global a menos de 2 grados centígrados para finales del siglo XXI.

Igualmente grave, la decisión estadounidense podría debilitar el compromiso de los otros gobiernos con lo acordado en París en 2015, ya que sienta un insólito precedente de egoísmo y pragmatismo económico de muy corto plazo en detrimento de una mínima preservación del entorno. Los alegatos del millonario Trump sobre las pesadas cargas financieras y económicas impuestas a su país por el convenio internacional referido, podrían alentar a otros a incumplir con sus responsabilidades en materia de contención de impactos ambientales porque, al fin de las cuentas, el Acuerdo de París carece de mecanismos de vigilancia y control para obligar a sus firmantes a hacerse cargo de los deberes a los que se comprometieron.

En lo inmediato, la reacción europea, que encabezan los gobernantes de Alemania, Francia e Italia, ha sido de un contundente rechazo a la determinación de la Casa Blanca, y organismos como la Cámara Internacional de Comercio (ICC, por sus siglas en inglés) repudian la decisión de Trump. En territorio estadounidense no tardaron en producirse manifestaciones ciudadanas de rechazo a la salida del Acuerdo de París, y seguramente las declaraciones de repudio y condena lloverán tormentosamente sobre la Casa Blanca en los días por venir. Sin embargo, es poco probable que el simple descrédito, interno y externo, sea capaz de llevar al obstinado presidente republicano a dar marcha atrás a sus descabelladas decisiones.

Cabe esperar, en cambio, que la apuesta de Trump de estimular el fanatismo estadounidense con esta acción fracase y que los consejos de administración de los principales consorcios del país vecino caigan en la cuenta de que acelerar el cambio climático no puede ser un buen negocio ni a largo ni a mediano plazo, y que tal postura es, en cambio, nefasta y suicida hasta en la perspectiva de sus intereses de corto plazo.

En suma, es deseable que esta insólita muestra de torpeza y egoísmo se sume a los numerosos factores que erosionan la presidencia del magnate republicano y que acelere el crecimiento del descontento interno hasta el punto de hacerle imposible la comisión de nuevos y mayores agravios al mundo.

 

 


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com