Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

ATROPELLOS AL MUNDO Y AL PLANETA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 05-06-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

 

Aunque uno se lo proponga, es imposible dejar de observar los bandazos y los sobresaltos del comportamiento irracional del presidente de Estados Unidos y sus consecuencias para el mundo. Luego de sembrar vientos bélicos en el Gran Medio Oriente y después de haber sido recibido en forma triunfal en Israel por haber adoptado la Iranofobia de su amigo el primer ministro Netanyahu, Trump llegó al Vaticano a perorar sobre la religiosa concordia ecuménica, el papa Francisco, se mostró demasiado incómodo con su apabullante huésped, sin embargo, le entregó en señal de paz un simbólico árbol de olivo que tal vez el fastidioso norteamericano olvido entre su equipaje.

 

Con los árabes, descolgó un suculento contrato de venta de armas por 110 mil millones de dólares–que puede alcanzar 450 mil millones de dólares en los próximos 10 años–, según él generó empleo para sus compatriotas y solo vendió material de defensa y de servicios para garantizar la seguridad a largo plazo de Arabia Saudí y reforzar "la capacidad" del reino en sus operaciones en la Región del Golfo, así como en su posible confrontación ante las amenazas de Irán.

 

Antes, en Sicilia, en la desangelada cumbre del G-7, Trump se dio el lujo de difamar a los alemanes catalogados de “muy malos” –debido a su hegemonía geoeconómica en Europa y su déficit comercial con EU y a la masiva exportación de los vehículos germanos–, lo cual ha tensado las relaciones con Ángela Merkel y, de paso, con su flamante aliado galo Emmanuel Macron, quien reanudó el eje de París con Berlín.  

Mientras Obama era ovacionado en Berlín, en los pasillos de la cumbre se filtraba que el choque de Ángela Merkel con Trump, fue constante en tres temas cruciales: Rusia, cambio climático y comercio. El editorial de Le Monde, cercano a la cancillería gala, censuró que Trump en medio de divergencias transatlánticas persistentes y del caos político en Washington, puso el acento en lo que divide en lugar de lo que une y calificó la reprimenda a los alemanes de desplazada, torpe y contraproducente. En lo poco que coincidieron los mandatarios, fue en el contraterrorismo y las medidas inespecíficas para purgar a las redes sociales de los mensajes antioccidentales. 

La reunión de Trump con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Unión Europea no varió mucho, abundaron los atropellos y empujones. El presidente norteamericano refrendó la política de su antecesor Obama para que la OTAN aporte el 2 por ciento de su PIB al gasto militar. Su variante fue la forma brusca en la que profirió su exigencia que dejó atónitos a los mandatarios de la OTAN haciendo caso omiso el famoso artículo 5 de la Carta de la OTAN, que obliga a la solidaridad de los 28 miembros ante cualquier agresión exógena.  

Trump que asfixia al mundo con su actitud y su política que sólo él entiende, argumenta que el valor de la Organización para EU ha declinado y se ha vuelto más un instrumento para mantener el orden europeo, la catalogó de obsoleta. Es muy ilustrativo el editorial del rotativo chino Global Times: El discurso de Trump en la OTAN rompe el corazón europeo, y deduce que ahora desea convertir a la OTAN en una corporación con una perspectiva de empresario cuando “la situación política y militar en Europa hoy son diferentes del periodo de la guerra fría” y la amenaza de Moscú es menos real y Rusia no es más un rival global de EU. Viene una frase relevante: “Ahora que la ventaja económica de EU se ha vuelto menos prominente, lo que Trump desea es ‘vender’ algunos de sus activos geopolíticos a cambio de dólares” y, de paso, diluye la participación financiera de EU en la OTAN, por lo que muestra un interés limitado en la geopolítica tradicional, cuando comprende probablemente que mezclar la política con las reglas de los negocios requiere habilidades. Así, Trump ha incrementado en forma significativa el presupuesto de defensa de EU y ha bombardeado las fuerzas gubernamentales sirias, teniendo una calculadora en una mano y un misil en la otra. Global Times concluye que otra cosa es que Trump gane la partida, ya que muchas fuerzas no reconocen su juego de cartas y en su conjunto poseen el capital y la posibilidad de aplacarlo.

Desde su enajenación mental Trump se ha vuelto para el mundo civilizado una máquina succionadora del dinero ajeno, en especial con los aliados: Sobre Rusia, el israelí-estadounidense Gary Cohn, consejero económico de la Casa Blanca, confesó que Trump estaba sopesando la opción de levantar las sanciones a Rusia, lo cual choca frontalmente con la postura europea más radical. Sobre las injurias contra Alemania, el mismo consejero intentó diluir sus alcances al indicar que el padre de Trump era alemán.

En referencia al polémico cambio climático y el acuerdo de París firmado por Obama, mientras el magnate estadounidense alardeaba en sus tuits que muchos países de la OTAN se han puesto de acuerdo en incrementar sus pagos, ni tardo ni perezoso, cumplió su promesa de campaña y tras semanas de debate interno y con la presión de 22 senadores republicanos que le exigían desregular la industria extractiva petrolera y olvidarse del acuerdo climático de París, tomó la decisión de salirse del pacto, asegurando que el calentamiento global es una farsa.

Sin dar importancia al punto de vista científico y a las miles de protestas por la descabellada decisión, lo que está haciendo Trump es favorecer intereses a corto plazo de su economía, que están muy ligados a la industria de la extracción y al consumo de combustibles fósiles, pero que en su desenfreno amenazan a la humanidad e incrementan la carga económica de los países más vulnerables.

Días después del fin de la atropellada gira de Trump, en una visita no programada, el zar Vladimir Putin se reunió en forma muy significativa y simbólica con su homólogo galo Emmanuel Macron, para inaugurar una exposición del Museo de L’Hermitage en Versalles con motivo del año 300 de la visita del zar Pedro el Grande. El mensaje de esta visita, es que en Europa a pesar del incontrolable terrorismo, todavía hay vida después de Trump. La pregunta es: Como consecuencia de la torpeza y la estupidez que significa el aniquilamiento sistémico del planeta ¿Habrá vida en la Tierra después de Trump?

 


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