Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

MEXIQUENSES EN PUGNA.

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 29-05-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

 

Mientras Enrique Peña Nieto, el señor de Atlacomulco, presume con errores que la inversión extranjera creció en nuestro país y que logros como este son el mejor ejemplo de que nuestra economía es fuerte, que a México le está yendo bien, y de que el mundo confía cada día más en México. Los focos de alerta se prenden en el estado de México, la entidad más poblada del país, y una de las pocas que no ha sido tocada por la alternancia política ya que desde que se fundó el Partido Nacional Revolucionario, antecesor del PRI, este partido político nunca ha perdido una elección de gobernador, de ahí que para las y los mexiquenses resulte poco creíble que un priista más pueda cambiar la terrible realidad de inseguridad, violencia, corrupción, desigualdad, carencias, pobreza extrema y falta de oportunidades en el estado.

Se estima que no van a votar por lo menos el 50 por ciento de los mexiquenses inscritos en el padrón electoral (11.6 millones), ellos conocen bien que el principal interés de los sucesivos gobiernos priistas en la entidad, es hacer de toda actividad pública un negocio personal y de grupo. Desde privilegiar empresas como OHL y Grupo Higa, en turbias licitaciones para obtener dinero a cambio de contratos millonarios, multas de tránsito, cobro de peaje en el Circuito Exterior Mexiquense, lucrar con las necesidades populares, pagar sobrecostos por materiales y obras a costa del presupuesto público, seguridad, corrupción y combate a la pobreza han sido las marcadas características. Fracaso en productividad y creación de empleo, Inseguridad y corrupción, alza de asaltos en transporte público, no salga de noche y cambie de ruta, son el legado de Eruviel Ávila Villegas, Algo así como copia al carbón de lo que ocurre en el gobierno federal.

Según los candidatos, con excepción de Alfredo del Mazo (obvias razones), el referente legado de Ávila Villegas les fue muy útil para que prevalecieran las imputaciones de corrupción. Desde amigos que hacen negocios con el gobierno estatal en turno, hasta la acusación de Josefina Vázquez Mota a Delfina Gómez, de Morena, de haber robado 10 por ciento del salario de los trabajadores de Texcoco cuando fue presidenta municipal para financiar a su partido. Esperamos tu explicación, pero la explicación nunca llegó. Delfina Gómez aconsejada por López Obrador no cayó en la provocación.

Nadie se salvó, ataques, acusaciones y lamentos por la inseguridad y pobreza que padece la entidad. Seis candidatos a la gubernatura ofrecieron lo de siempre, recetas para curar los males, salarios rosas, refinerías, salario para abuelitas, resolver el problema de la delincuencia con firmeza y todos aseguran que ninguno de sus contendientes tiene la capacidad ni la experiencia para resolver los problemas del estado. Sólo la candidata independiente Teresa Castell, aprovechó su inexistente carrera política y demandó acabar con el asistencialismo para dar paso a una verdadera política social, cosa por demás imposible.

Juan Zepeda, del Partido de la Revolución Democrática (PRD): Lo que la gente en las calles y en los municipios está diciendo es que Juan Zepeda sí puede ser el gobernador que termine con la camarilla de corruptos enquistados en el poder y devuelva la seguridad a las y los mexiquenses. Dicen sus seguidores que tiene la experiencia de gobernar bien, eficaz y eficientemente en el municipio de Nezahualcóyotl, un lugar de gente trabajadora y sencilla, donde los niveles de inseguridad fueron abatidos y de ello hay constancia nacional e internacional. El candidato dice que “Un ganador no declina ni abandona”, mencionó Zepeda, descartando una declinación a favor de otro partido político. Tal como se lo pidió Andrés Manuel López Obrador.

Óscar González, del PT: se dijo el más honesto de los candidatos y ofreció meter a la cárcel a Eruviel Ávila, por lo que se ha robado y a Enrique Peña Nieto, por la situación en que dejó al estado de México. Insistió en su propuesta de construir una refinería en el Estado de México, pero finalmente declinó aceptando la invitación del peje tabasqueño.

Josefina Vázquez Mota: De más a menos, consideró que la inseguridad se resolverá generando empleos, prometió acabar con la economía del compadrazgo que ha propiciado grandes negocios entre empresas y políticos. La panista llamó a decir fuera el PRI de la entidad para acabar con “los Duarte, los Peña, los Del Mazo”. “Hiciste de Huixquilucan un narco paraíso”, le dijo al candidato priista. Del Mazo respondió que el combate al crimen organizado cuando él era alcalde de Huixquilucan correspondía al gobierno federal, encabezado en aquel entonces por el panista Felipe Calderón, compañero de partido de la ahora candidata panista.

Delfina Gómez: apuesta por reconstruir el tejido social y dar a los jóvenes espacios culturales, deportivos y de esparcimiento. Planteó duplicar la pensión para adultos mayores y hacerla universal. Delfina Gómez dijo que su rival Del Mazo, piensa que “una maestrita” no puede gobernar, cuando sí tiene capacidad. “¿Más experiencia para qué, para robar, para mentir? Gracias a Dios no tengo esa experiencia”, mencionó la candidata de Morena. Después la exalcaldesa dijo que “Tenemos dos sopas: una que ofrece la corrupción, la desatención y, el desinterés al ciudadano, y por otro lado la sopa de la esperanza”. La duda que nos queda es si esa sopa es de fideos o jodeos o tal vez de puro chile que no le va a embonar a nadie.

 

Alfredo del Mazo Maza: primo de Enrique Peña Nieto y Heredero de una poderosa e influyente camarilla enquistada en el poder del Estado de México, conocida como Grupo Atlacomulco. Don Isidro Fabela, fundador del grupo, definió un estilo particular de gobernar que combina el poder político con el poder empresarial. El emblema impulsor de este grupo fue Carlos Hank González, quien utilizó los distintos cargos públicos y espacios de poder, combinando negocios empresariales favorecidos desde esos para amasar una fortuna millonaria.

 

Peña Nieto, desde la Presidencia del país, pretende utilizar todos los recursos a su alcance para obtener la victoria electoral el próximo 4 de junio. Eso incluye sus conexiones empresariales con grupos como HIGA y OHL, este último implicado en una red de corrupción y transferencia de recursos de México a España, una práctica reiterada utilizada por ese grupo empresarial en favor de los candidatos del PRI en el Estado de México.

En el tema de la corrupción, todos apuntaron sus armas hacia el PRI. Del Mazo ofreció transparentar todas las licitaciones y contratos de obra que realice su gestión, y de paso atacó a Delfina Gómez y la incongruencia de Morena, pues mientras habla de austeridad, gastaron siete veces más que el resto en precampaña, y mientras habla de honestidad se descubre a una diputada de ese partido, Eva Cadena, recibiendo dinero en efectivo de procedencia desconocida.

En materia de desarrollo social. La panista y la candidata de Morena aseguraron que los gobiernos estatal y federal amenazan con quitar diversos subsidios si pierde el PRI. Del Mazo reviró que la oposición pretende desaparecer programas sociales y que él pugnará por ampliarlos. El priísta centró sus ataques en la candidata de Morena, Delfina Gómez. “No está preparada para ser gobernadora”. Del Mazo insistió en que una victoria de Morena significaría una pérdida de empleos e inversiones en la entidad, amenazando proyectos como el de la construcción del nuevo aeropuerto.

Pero eso no es todo, en el proceso electoral mexiquense, la Iglesia católica despliega una estrategia de pinzas. En corto y en lo oscurito, la jerarquía católica sabe jugar los tiempos electorales, como pocos actores, los obispos conocen al dedillo la vulnerabilidad de la clase política cuando compite electoralmente por el poder e insertan su agenda entre los candidatos. Además de atraer a Dios a sus campañas, los políticos esperan que los altos prelados orienten bajo la mesa, el voto de su feligresía, lo cual ha sido uno de los mayores reproches que el papa Francisco ha imputado a la jerarquía católica mexicana, durante su visita en febrero de 2016. 

En el caso de los obispos mexiquenses, son consentidos tanto por el gobierno estatal como por los poderes municipales. Casas, autos, choferes, viajes, apoyo a causas y caprichos episcopales son atendidos por los gobernadores. Incluso el Ejecutivo estatal designa a un funcionario especial para atender los requerimientos y ocurrencias no sólo de obispos, sino de una parte del alto clero en la entidad. El primer obispo de Toluca, Arturo Vélez Martínez, (estuvo casi 30 años al frente de la diócesis) fue primo de Alfredo del Mazo Vélez, gobernador y abuelo del actual candidato priista. Fue varias veces señalado por actos de corrupción en negocios inmobiliarios y manejos poco furtivos de recursos conducidos en caritativas rifas de casas. Dicho de otra forma, es la versión religiosa del grupo Atlacomulco.

Si la jerarquía católica ha sido sujeta de tantos privilegios, ¿entonces, por qué cambiar? La zona de confort y pragmatismo de los obispos los convierte en actores que apuntalan el statu quo construido por el grupo Atlacomulco. A tan solo una semana para acudir a las urnas, la voluntad política para la aplicación de la ley en casos de corrupción e impunidad no se ve por parte de ningún candidato y mientras sigan así los efectos de medidas a medias tintas no van a hacer que le embone el chile a nadie, como se jacta el señor de Los Pinos.

La situación es muy seria, podemos adelantar que pese al alto grado de abstención al voto, el Estado de México, se sigue considerando como el laboratorio de elecciones del gobierno federal y que los resultados para la elección de gobernador, se replicarán en las elecciones federales de tal manera que el resultado de los comicios a celebrarse en el mes de junio próximo, puede marcar una pauta de cara a la elección presidencial de 2018.

 


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