Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

LOS COSTOS DE LA CONTAMINACIÓN

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 22-05-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Mientras Miguel Ángel Mancera se concentra en la sucesión presidencial del año próximo, como aspirante a una candidatura sin probabilidades de ganar, pero sí de dividir el voto opositor, el jefe del Gobierno capitalino, no hace nada sustancial y ya no hará nada más para impedir que la Ciudad de México este cíclicamente en condiciones ambientales negativas, tan peligrosas para la salud pública. Cuando mucho, la aplicación de medidas restrictivas de la circulación vial, con la doble prohibición a vehículos automotores para transitar, conforme a la numeración de sus placas.

El lenguaje técnico y las condiciones de calidad del aire son confusas: Hoy dejarán de circular, entre las 5 y las 22 horas, todos los vehículos particulares con holograma de verificación 2, incluidos los que tienen placas formadas sólo por letras y sin holograma de verificación; los que tengan engomado color verde con holograma 1, terminación 1 y 2 (programa Hoy no circula). Se recuerda que los hologramas 0 y 00 están exentos de estas medidas.

Si usted olvidó alguno de estos indicadores, no se preocupe, retenes policíacos aparecen por todas partes, de tal manera que 231 automovilistas fueron sancionados por no respetar la contingencia ambiental y circular aun cuando el número de placa y color no se los permitía, por lo que los carros fueron enviados al depósito vehicular luego de vulnerar el programa Hoy no circula. Asimismo, la policía lleva a cabo un dispositivo de liberación de vialidades en el Centro Histórico, desde luego, se aceptan mochadas y sobornos.

Por lo pronto, con mediciones que no generan confianza plena (pues con frecuencia los números oficiales se detienen justo en el límite que, de ser rebasado, obligaría a que el gobierno capitalino tomara la decisión de restringir el tráfico automovilístico, con el enojo de comercios e industrias) y con la desatención creciente de la alta burocracia ahora sumergida en la grilla sucesoria, en la Ciudad de México a pesar de la fase 1, se sigue respirando suciedad.

Cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), señalan que el esfuerzo económico que el Estado mexicano hace para abatir el daño ecológico que genera la producción, distribución y consumo de bienes y servicios es 5.3 veces menor que el daño ocasionado por dichas actividades. Datos recientes de las Cuentas Económicas y Ecológicas de México que genera el organismo, señalan que los costos totales por agotamiento y degradación ambiental ascendieron a 907 mil 473 millones de pesos en 2015 (el dato más reciente disponible), mientras que los gastos en protección ambiental apenas llegaron a 141 mil 933 millones de pesos.

Más de la mitad de dichos costos (577 mil 698 millones de pesos) están relacionados con la contaminación del aire. De acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, cerca de 80 por ciento de los contaminantes atmosféricos que se generan en el territorio provienen de los vehículos automotores y en el país 72.2 millones de personas viven expuestas a mala calidad del aire.

En lo que respecta al Valle de México, el Centro Mario Molina sostuvo el año pasado, que la fuente que más contribuye a la contaminación es el transporte, pues los vehículos particulares generan la mayor parte de los precursores de ozono y son la segunda fuente de emisión de partículas, sólo después del transporte pesado a diésel. Además, detalló en su estudio que la flota de vehículos ha crecido en la pasada década a una tasa promedio anual de 3.8 por ciento y la creciente congestión vehicular es un factor que cada vez pesa más en la mala calidad del aire

El análisis del INEGI define como agotamiento a la disminución cuantitativa de los recursos naturales ocasionada en gran medida por la extracción, desgaste o pérdida de la calidad de los mismos (recursos hídricos, del agua subterránea, de los recursos forestales, y las existencias de hidrocarburos). El organismo define a la degradación como el deterioro cualitativo del medio ambiente como consecuencia de la presencia de un sinnúmero de agentes contaminantes originados por las actividades económicas y dentro de dicho rubro agrupa el cálculo de la contaminación por descargas de agua residual no tratada, la degradación del suelo y la contaminación del aire.

Según el organismo, en los pasados 12 años (de 2003 a 2015) los costos totales por agotamiento y degradación ambiental se han incrementado en 40 por ciento, al pasar de 648 mil 58 a 907 mil 473 millones de pesos, mientras que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) en el mismo periodo fue de 136.4 por ciento por ciento; es decir, que el crecimiento económico del país ha sido casi dos veces y media mayor a los gastos que la sociedad en conjunto tendría que efectuar para prevenir o remediar el daño ambiental ocasionado por la producción, distribución y consumo de bienes y servicios.

Los costos para disminuir las emisiones atmosféricas son los que históricamente tienen mayor peso en los costos totales y en 2015 representaron 63.6 por ciento del total, mientras que el agotamiento de hidrocarburos (79 mil 175 millones de pesos), recursos forestales (15 mil 658 millones) y agua subterránea (27 mil 883) representaron 8.7, 1.7 y 3 por ciento, respectivamente. La degradación por contaminación del agua implicó costos por 57 mil 403 millones de pesos en el año de referencia (6.3 por ciento del total), mientras que la de residuos sólidos fue de 61 mil 253 millones (6.7 por ciento del total) y la del suelo nacional implicó costos de 88 mil 402 millones de pesos (9.7 por ciento del total).

Con estos números que nos contaminan, ¿no vale la pena Señor Mancera ponerle poquita atención a la suciedad que respiramos?

 


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