Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

LAS CLOACAS DE PEMEX Y OTRAS MÁS

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 17-04-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Todos los malos aires soplan para suponer que solamente Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto pensarían que el escándalo de la constructora Odebrecht no les alcanzaría. El primero, quizá cree que ya cayeron en el olvido las múltiples irregularidades corruptas sucedidas durante su trágico sexenio. El segundo, cree que puede mantener en secreto oficial los detalles de las operaciones realizadas por sus subalternos sabidamente adictos a la extracción del dinero público para cuentas particulares, como ahora se acusa desde Brasil a Emilio Lozoya Austin, el primer director de Pemex durante su mandato. 

Del equipo de Calderón ya se ha hecho saber que ciertos ex funcionarios de Pemex están inscritos en la larga nómina latinoamericana de receptores de sobornos, que en otros países se ha demostrado que alcanzó niveles presidenciales. Los indicios documentales llegan hasta subordinados de Calderón, aunque el tamaño de los negocios autorizados hace muy difícil que en un país de mando tan centralizado, como es México, una hoja contractual de ese árbol de la corrupción institucionalizada se moviera sin la autorización expresa del ocupante en turno de la silla presidencial. 

En Camisas azules, manos negras, documentado libro de la periodista Ana Lilia Pérez Mendoza sobre el saqueo de Pemex desde Los Pinos, publicado en 2010, la autora asegura que “entre diciembre de 2000 y 2009, de manera directa o a través de sus emisarios, Vicente Fox Quesada, Marta Sahagún y sus hijos Manuel y Jorge Bribiesca, Felipe Calderón Hinojosa, Juan Camilo Mouriño, Diego Fernández de Cevallos, Francisco Barrio Terrazas, Jesús Reyes Heroles, entre otros tantos personajes, cruzaron el umbral del edificio corporativo en Marina Nacional en busca de jugosos negocios.  

En el caso de Lozoya Austin, la extendida sospecha sobre su participación en el escándalo Odebrecht se ha fortalecido ante el conocimiento de partes del expediente judicial, en el que un alto directivo de la firma brasileña afirma haber recibido instrucciones de entregar 5 millones de dólares a quien entonces era director de Pemex. El debido conocimiento de lo que realmente sucedió no se conoce, pues las autoridades mexicanas consideran que tal información debe mantenerse en secreto durante varios años más.  

Lozoya Austin hijo del salinista Emilio Lozoya Thalman, tres meses antes de ocupar la dirección general de Pemex, había sido ni más ni menos que miembro del consejo de administración de la vertiente mexicana de OHL, la empresa tan constante y fundadamente señalada como paradigma de corrupción entre particulares, españoles y mexicanos, y funcionarios y políticos del estado de México, y del gobierno federal. 

Pero no todo para allí, ya que aprovechando que en esta corta temporada vacacional la atención pública es omisa y de notoria hipocresía religiosa, la justicia mexicana ha puesto en libertad a otro personaje emblemático: Amado Yáñez Osuna, quien fue el principal accionista de Oceanografía, joya de corrupción protegida principalmente por el foxismo-sahagunista y aprovechada en especial por los prósperos retoños Bribiesca.  

El empresario abandonó el Reclusorio Preventivo Sur luego de dos años seis meses de prisión por el delito de violación grave a la Ley de Instituciones de Crédito. Lo anterior, según las acusaciones en su contra, por haber presentado 166 estimaciones falsas a Banamex para obtener créditos por 5 mil 312 millones 329 mil 400 pesos. 

Quedó libre merced al nuevo sistema de justicia en materia penal, que sustituye la prisión preventiva por otro medio de vigilancia, esto luego de que el juzgado décimo cuarto de distrito de procesos penales federales de la Ciudad de México le fijó una fianza de 7.5 millones de pesos para continuar con su proceso en libertad, bajo la condición del uso de un brazalete electrónico.  

A Yáñez Osuna también se le acusó del presunto desvío de un préstamo de Banamex por 55 millones de pesos a AMRH International Soccer, empresa que administraba al equipo de futbol Gallos Blancos de Querétaro, del cual fue dueño, caso por el cual la Procuraduría General de la República (PGR) lo consignó en octubre de 2014. 

Al igual que Oceanografía, la empresa Evya, involucrada en un segundo presunto fraude a la filial mexicana Banamex –del global Citi–, y vinculada a Felipe Calderón, prestó servicios a Petróleos Mexicanos. Ambas tuvieron su mayor crecimiento durante las administraciones panistas encabezadas por Vicente Fox y Calderón, con adjudicaciones de diversas obras. 

La Jornada publicó que, desde 2008, Banamex tenía problemas con la empresa Oceanografía, ya que una línea de factoraje por 900 millones de pesos estaba vencida. Además, 80 por ciento de las facturas entregadas por la compañía propiedad de Amado Yáñez Osuna tenía alguna irregularidad o incluso varias eran falsas, por lo que la institución bancaria decidió cerrar esa línea de crédito. 

Sin embargo, el 21 de septiembre de 2012, Banamex celebró un contrato maestro, denominado regulador, que establecía la aplicación de descuentos acordados entre las partes y la cesión de derechos de cobro que derivaran de dichas operaciones. Según un informe del dictamen emitido por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Banamex había sufrido un quebranto por 455 millones 281 mil 789 pesos provocado por el director de Oceanografía, con el contubernio de empleados de la institución crediticia. 

El 24 de marzo de este año, la titular del tercer tribunal unitario en materia penal, Isabel Porras Odriozola, dictaminó que el ex dueño de Oceanografía debería permanecer en prisión, luego de que un juez federal se negó a absolverlo por las acusaciones de haber obtenido dichos créditos de manera fraudulenta. La decisión de no absolverlo tuvo lugar después de que días antes el séptimo tribunal colegiado en materia penal le otorgó un amparo mediante el cual se obligaba a la juez federal Porras a determinar otra vez si el juicio debía proseguir o si se ponía en libertad al acusado. 

De acuerdo con el séptimo tribunal colegiado en materia penal, el proceso tenía deficiencias e imprecisiones, ya que en el auto de formal prisión no se aclara cuándo ni de qué forma Oceanografía le entregó a Banamex los documentos de cesión de derechos de crédito. Tampoco hubo claridad sobre cómo se entregaron al mencionado banco las estimaciones para que cobrara, junto con Petróleos Mexicanos, los préstamos a la compañía de Yáñez. 

En otros escenarios, como sabemos, además de Vieyra el corrupto fiscal de Nayarit, fueron capturados dos ejemplares de gran calado:

El primero, Tomás Yarrington ex gobernador priista de Tamaulipas, capturado por autoridades del gobierno de Italia, en colaboración con la Procuraduría General de la República (PGR), es acusado de lavado de dinero y de colaboración con el crimen organizado, a través de un prestanombres que operó en el sector inmobiliario. También es buscado por la justicia de Estados Unidos por aceptar sobornos de diversos grupos delictivos, incluidos el cártel del Golfo y Los zetas. “La detención se logró con motivo de la ficha roja solicitada a la Interpol por contar con una orden de Aprehensión librada por el Juzgado Segundo de Distrito de Procesos Penales Federales en Tamaulipas, por los delitos de delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita, entre otros”. Se espera la repatriación de Yarrington en los próximos días, mediante la coordinación con autoridades italianas. 

El segundo, en Guatemala cayó Javier Duarte de Ochoa, el exmandatario veracruzano resucito entre los fugados a los 6 meses de su graciosa e inexplicable huida. Duarte deberá ser presentado en audiencia ante la autoridad judicial guatemalteca competente, la que le informará que se encuentra retenido con fines de extradición a petición del gobierno de México.  

Era de esperarse que el gobierno federal anunciara con bombo y platillo estas detenciones, particularmente las de los ex mandatarios Yarrington y Duarte. La pestilencia dejada por estas sorprendentes detenciones a muchos nos lleva a pensar que la detención del ex gobernador veracruzano, no deja de ser una estrategia electoral en momentos que está decaída la campaña del PRI en el estado de México y para las alcaldías en Veracruz.  

Por lo pronto, el circo electoral debe seguir. Enhorabuena.

 


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