Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

VERACRUZ

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 20-03-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Es muy triste e indigna lo que te ocurre hermoso estado veracruzano. Flavino Ríos Alvarado doctor en derecho por la UNAM, llegó a la secretaría general del gobierno veracruzano el 20 de julio de 2015, proveniente de la secretaría de Educación del gabinete del prófugo Javier Duarte de Ochoa. Su investidura como el segundo hombre en importancia en el organigrama gubernamental veracruzano se debió a la salida de Gerardo Buganza Salmerón, un ex panista que fue diputado federal y senador y que había sido derrotado (por una reducida diferencia, con visos de fraude electoral: 26 mil votos, 1.3 por ciento del total) por el truculento priísta Fidel Herrera Beltrán en la búsqueda de la gubernatura del estado en 2004. Buganza, en 2015, dejó la secretaría de Gobierno para tratar de lanzarse como candidato independiente en 2016, bajo señalamientos de que su impulso provenía de una marrullería del propio Duarte de Ochoa. Finalmente, Buganza declinó en su intento.

 

Ríos Alvarado había sido diputado local y presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Veracruz, además de subsecretario de gobierno e, irónicamente, secretario de gobierno al final de otra administración criticada por los veracruzanos en cuanto a inseguridad pública, corrupción y frivolidad, la de Miguel Alemán Velasco. El 12 de octubre de 2016, Flavino llegó a lo que consideró el mayor honor de su vida, la gubernatura de su estado natal, aunque sólo fuera por la vía interina y nada más por 48 días, a causa de la virtual renuncia del titular, Duarte de Ochoa, a quien Ríos Alvarado permitió indebidamente el uso de un helicóptero propiedad del estado que lo llevaría a la aventura de una larga huida que hasta el momento sostiene ignorándose su paradero.

 

A reserva de que se precisen las responsabilidades de Ríos Alvarado en los ilícitos que se le atribuyen (no sólo el haber facilitado el vehículo aéreo a Duarte, y si lo hizo cuando ya había orden de aprehensión contra él o aún no se expedía a la hora del viaje impugnado), salta a la vista que la operación en su contra es menor, expiatoria, respecto de lo sucedido durante la administración criminal de Duarte de Ochoa, corrupto individuo que pudo sostenerse en el cargo casi todo su sexenio, cometer un saqueo escandaloso del erario y sumir al estado en una situación de violencia extrema gracias al apoyo del mismo poder federal que le permitió fugarse y que hoy con todo cinismo hace esfuerzos solamente retóricos en su búsqueda, bajo la sospecha de que Peña Nieto y su partido político el PRI, se guardan esa carta bajo la manga para hacerla aparecer en los momentos electorales que le sean favorables, con la vista puesta en 2018.

 

La misma sospecha de manipuleo electoral acompaña a la detención y encarcelamiento de Ríos Alvarado: en junio serán elegidos los alcaldes de 202 ayuntamientos en Veracruz y el PRI está muy rezagado, pues la contienda parece centrarse en el Partido Acción Nacional, representado por la familia Yunes, y el partido Morena, encabezado por Andrés Manuel López Obrador. Dos gallos de cuidado que ya iniciaron su pelea fuera del palenque.

 

Con Duarte de Ochoa prófugo y el antecesor, Herrera Beltrán que sigue sin aparecerse por Veracruz para enfrentar acusaciones judiciales, el Revolucionario Institucional, tratará de recomponer figura alegando que ya está en prisión preventiva uno de los ex gobernadores, aunque sea el de menor talla política y de menor responsabilidad. Herrera renunció a los placeres del consulado de México en Barcelona, España, acusado por la compra de medicamentos falsos para el tratamiento de cáncer.

El actual Gobernador, Miguel Ángel Yunes, afirma en su acusación que "una quimioterapia que se administraba a niños no era realmente un medicamento, sino que era un compuesto inerte, era prácticamente agua destilada".

 

La aprehensión de Ríos Alvarado contrasta notablemente con la impunidad persistente en cuanto al resto del equipo que acompañó a Duarte de Ochoa en el tejido mafioso veracruzano. Preso está también quien fue secretario de seguridad pública, pero continúan deambulando por la vía pública como si nada hubiera pasado, todos los demás secretarios y directores que permitieron y participaron en el sistemático saqueo de la riqueza veracruzana. Diputados federales y ex diputados locales también siguen en sus curules, intocados, maquinando nuevos negocios y aceitando los engranajes de la corrupción e impunidad totalmente institucionalizadas.

 

Mientras Veracruz se llena de fosas clandestinas y voces que sin ser escuchadas reclaman justicia por familiares desaparecidos, el golpe farolero contra Flavino parece que fuera un acuerdo con Los Pinos que además de contrastar con la nula indagación judicial respecto de los diversos señalamientos a causa del enorme enriquecimiento de los miembros de la familia Yunes que acaparan los cargos públicos en la entidad, ayuda a distraer sobre la violación a los derechos humanos y la violencia criminal que no tiene freno en esa entidad y deja en lo más oscuro de las tinieblas la restructuración en tiempo y monto del endeudamiento por 46 mil millones de pesos que dejaron Duarte de Ochoa y Herrera Beltrán para darle viabilidad a la administración estatal de Don Carleone Yunes Linares. Esperamos que así sea y soplen vientos mejores, los veracruzanos a pesar de sus gobernantes se lo merecen.

 

 


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