Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

SEGUNDA VUELTA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  27-02-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

     

Muy lejos de los vómitos de odio y racismo del republicano Trump, en la pista del circo de la política interna, el michoacano Marko Cortés, coordinador de los diputados federales panistas, presentó a sus compañeros de curul que viven ostentosamente del hueso, un conjunto de iniciativas en materia electoral que merecieron más atención que otros temas que se discuten sin ningún interés para ellos, como son: la reducción del número de diputados y senadores, más restricciones presupuestales a los partidos y la eliminación del fuero. 

Lo que les llamó la atención fue la mañosa y disfrazada propuesta de que en la elección presidencial de 2018, se lleve a cabo una segunda vuelta electoral argumentando que, sin duda, esa vuelta fortalecería con el voto de la mayoría de los mexicanos la legitimidad presidencial de la que hoy tanto carecemos y daría márgenes de gobernabilidad al próximo presidente de la República para gobernar con fuerza y respaldo social aprovechando la figura que ya se tiene aprobada por los gobiernos de coalición.  

La iniciativa del panista michoacano, no deja de ser un claro mensaje de las élites de poder adversas a la posibilidad creciente de que Andrés Manuel López Obrador gane por mayoría relativa la silla presidencial en 2018, la segunda vuelta constituiría una especie de infranqueable muro legal, ya que el peje tabasqueño, con las reglas actuales, podría alcanzar el máximo poder nacional sin contar con más de 50 por ciento de los votos a su favor. Lo amañado de la iniciativa en cuestión, es que si se aprueba, el tabasqueño tendría que conseguir más de esa mitad de sufragios para no pasar a una segunda vuelta donde las alianzas entre los partidos PRI, PAN, PRD y los partiditos parásitos que navegan junto a ellos podrían unirse para determinar el resultado final e impedir que triunfe en su tercer intento el candidato de Morena.

Todo un plan con dedicatoria evidente, aunque los estrategas, desde luego, lo niegan. Las alianzas a las que me refiero, se encargarían fácilmente de nominar a varios candidatos presidenciales partidistas y alguno que otro independiente para incentivar la dispersión del voto y así tratar de impedir que un aspirante tuviera la mitad más uno del total de votos. Luego de los reclamos y alegatos vendrían las negociaciones para rediseñar la ingeniería de la segunda vuelta y dar forma a los cambios pertinentes.

A propósito de cambios y con respecto al apoyo que recibe de ciertos empresarios, el tabasqueño dice que los empresarios están preocupados por la realidad del país y quieren alternativas. “Creo que todos hemos cambiado, y el tiempo pasa y es otro el país; se requiere una renovación y un cambio, lo que se ha ido asimilando por todos. Creo que son las circunstancias las que han llevado a esta aceptación”. “Hay quienes sostienen que he cambiado y también me equivoqué, pero también hay empresarios que dicen que fueron parte de esa guerra sucia; hay quienes me lo han dicho y otros mencionan que he cambiado mi discurso. Porque yo creo en el perdón, yo soy creyente de eso, tenemos que aprender a perdonar”.

Mientras aprendemos su doctrina, dos señoras panistas definen sus circunstancias electorales de maneras opuestas: Margarita Zavala Gómez del Campo y Josefina Vázquez Mota; la primera, con su catálogo discursivo lleno de simplezas y lugares comunes no funciona ante crisis profundas como la actual y sigue a la baja, su figura asociada a la de Hillary Clinton, quedó marcada y totalmente deshilachada después de la escandalosa derrota de Hillary ante el huracán Trump. Su más reciente intento de volver a posicionarse fue mediante un tuit contra López Obrador que, en el fondo, reiteró su adhesión a las políticas funerarias de su esposo, el nefasto Felipe Calderón Hinojoza.

Otro gesto de desesperación de Margarita fue visible al reunirse con un puñado de ex gobernadores panistas, algunos de ellos, señalados por acusaciones que los convierten en pasivos más que en activos (el potosino Marcelo de los Santos y el jalisciense Emilio González Márquez). Ahora, según dicen, Zavala Gómez del Campo se minimiza como Alicia en el país de las maravillas y busca negociar una candidatura a senadora, claro de primera minoría o en listas de representación proporcional, una fase que es coincidente con Vázquez Mota, quien también buscará ser candidata a senadora por vía segura, en caso de que el sufragio electoral del estado de México le niegue la gubernatura.

Vázquez Mota además de ser la amistosa beneficiaria de más de 900 millones de pesos del presupuesto federal para ayudar a paisanos en Estados Unidos (asunto del cual no ha sido exonerada por la Auditoría Superior de la Federación), es la candidata del Partido Acción Nacional, su nominación cuenta con el beneplácito del equipo de Los Pinos, que así pretende centrar la ríspida contienda mexiquense en Alfredo del Mazo Maza el primo de Peña Nieto, que se sube al ring con un fuerte olor pestilente a derrota cantada, y cerrar el paso a la maestra Delfina Gómez como aspirante del grupo texcocano de Morena.

En la segunda vuelta de las relaciones con Estados Unidos, los secretarios mexicanos  de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray; Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y Hacienda, José Antonio Meade, pidieron mantener los esquemas de repatriación ordenada y garantizar el respeto a los derechos humanos de los migrantes y externaron su preocupación por un incremento de las deportaciones y la posibilidad de que ciudadanos de otros países pudieran ser retornados a territorio nacional, en espera de resolver su situación jurídica.

En respuesta a la petición, los secretarios de Estado y de Seguridad Interior del país vecino, Rex Tillerson y John Kelly, respectivamente, señalaron que Estados Unidos no hará deportaciones masivas y las repatriaciones que se hagan serán conforme a los derechos humanos y el sistema jurídico vigente, al destacar que no se utilizarán fuerzas militares en operaciones migratorias. Los pronunciamientos se cruzaron de canal y se registraron en el mismo momento en que Trump afirmaba que los inmigrantes indocumentados son la fuente de mucha de la violencia de pandillas’’, y advirtió que son ‘‘duros y fuertes, pero no tan fuertes como nuestra gente; entonces los estamos sacando mediante operación militar’’.

Ya basta señores, ¿Acaso ante la insistente soberbia del aprendiz de presidente estadunidense los secretarios de estado de ambos países y el propio presidente Peña Nieto, esperan una tercera vuelta de negociaciones?

Acaso cuando persisten tantas ofensas, amenazas y atropellos que nos siguen llegando de la potencia imperial del norte, debemos señalar que el gesto amistoso se terminó y que ya no hay espacio para las supuestas “amistades entrañables” que señala el canciller Videgaray, el ejemplo lo ponen orgullosamente miles de paisanos que en distintas ciudades de Estados Unidos nos muestran contrariamente su camino de lucha. Sin liderazgo claro, salieron a las calles para manifestarse ante el mundo, contra las redadas y las deportaciones que mantienen en vilo a miles de familias.

Entre marchas, llamados a la resistencia y el cierre de negocios o escuelas en Nueva York, Chicago, Filadelfia, Washington, Houston y Los Ángeles, entre otras ciudades, el día sin inmigrantes se materializó. Miles se sumaron a la huelga de brazos caídos convencidos de que ya no es posible quedarse de brazos cruzados ante la amenaza de redadas y deportaciones que afectan a toda la comunidad migrante en Estados Unidos.

Con consignas contra la separación de familias y la cultura de odio y racismo que se ha descarado aún más bajo la incierta y atípica presidencia del arrogante millonario Donald Trump, miles de voces consiguieron su objetivo de hacerse escuchar y decenas de organizaciones multiplicaron sus marchas, paros de actividades y huelgas en distintos puntos del país.

Tan sólo en Washington el impacto de este paro de actividades en restaurantes y comercios llegó hasta el Senado y el Pentágono, donde tiendas de comida y cafeterías cesaron sus servicios ante la notoria ausencia de trabajadores y mano de obra migrante. Bob Menéndez, el senador demócrata por Nueva Jersey, señaló que “es una pena que tengamos que vivir una jornada sin inmigrantes para que algunos podamos entender el valor y la importancia de su contribución a nuestra economía, a nuestro bienestar y a nuestra seguridad”.

Como podemos ver, los hechos muestran un digno ejemplo de las relaciones bilaterales entre países y no de las relaciones viscerales de una persona.

 


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