Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

ATROPELLOS

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  23-01-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

     

Las penurias y los enojos ciudadanos provocados por el gasolinazo se agudizan con el frío de las mañanas, En esta invernal temporada tenemos que soportar además, la crudeza de la investidura como presidente de Estados Unidos del arrogante millonario Donald Trump, quien a pesar de las protestas, no ha dejado de calumniar a México y a los mexicanos a base de dos vocablos muy usuales en su discurso presidencial, opresión y discriminación racial, que traerán sin remedio variados y graves presagios para nuestro país.  

Ante una titubeante administración federal mexicana que sin estrategias aparentes, no atina a introducir los ánimos indispensables para sortear con calma y seguridad la adversidad que ya está presente y que internamente se recrudece ante el reparto de agua destilada como medicina intravenosa en Veracruz y balaceras y muertes sucedidas en Monterrey y Cancún, se ve muy difícil que la misión mexicana pueda enfrentar los primeros trazos de algo que se dibuja con forma de crisis de gran magnitud. Goya decía “La fantasía, aislada de la razón, sólo produce monstruos imposibles”. 

Hasta ahora, los movimientos en el gabinete y la demagógica narrativa oficial ensayada por Peña Nieto con el sector empresarial y con los niveles de decisión de su gabinete, no convencen a nadie y, menos aún, impulsan o estimulan la movilización de las energías colectivas. Por el contrario, cunde el enojo inconciliable de la ciudadanía con muchos de sus liderazgos, en especial los de corte partidista y oficial cuyo epicentro se localiza en la residencia oficial de los Pinos. 

Con su retórica discursiva, los niveles de gobierno federal, estatal y en muchos casos el municipal, no cumplen la verificación y normatividad vigente, no son aptos, su imagen y aceptación popular están muy desgastados, enturbian y contaminan al país y para colmo no portan el embalaje y la potencia requerida para una batalla de gran calado con Estados Unidos, donde estarán en juego soberanía, bienestar, futuro e independencia y también cambios concretos en la relación binacional: migración, derechos humanos, aranceles e intercambio comercial, negociaciones fiscales, seguridad fronteriza y la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), un modelo productivo vigente, donde por ahora, la postura autoritaria de Trump, ha dejado al descubierto, muchas carencias y debilidades que plagan el sistema entero de convivencia entre las naciones.  

Las negociaciones por venir exigen poner sobre la mesa todos los aspectos, objetivos y razones que verán acción en estos azarosos tiempos. Concentrar con premura y sin seriedad la totalidad de los operativos, decisiones y el mismo diseño de la negociación en la persona, ya muy golpeada, del nuevo e inexperto canciller Luis Videgaray que según él “llegó para aprender”, parece que no ha sido ni la mejor ni la más legítima ruta que se pudo adoptar para fortalecer a México en sus relaciones con Estados Unidos y el mundo exterior. El descontento ciudadano crece y se niega a otorgar su respaldo al aprendiz de canciller, prevalece la duda de que junto a su jefe y amigo Peña Nieto y con el secretario de economía Guajardo, puedan salir airosos ante una confrontación donde el resultado de la ecuación parece ser muy cercano al cero absoluto.

Seguramente en las negociaciones, el gobierno mexicano mostrará sin fingimientos que lo oculten, el deterioro y las carencias que ha venido sufriendo en las habilidades presumidas de que hicieron gala hace ya varios años con la firma del TLCAN. El cinismo y la ligereza de su honestidad así como la limitada fortaleza de su entrega y apoyo hacia las causas nacionales complementarán el cuadro de faltantes. De manera coincidente, el radical sentimiento del arrogante millonario contra los mexicanos se verá quebrantado por las heridas que ya ha provocado en nuestro país y en naciones cruciales para el mundo.

A Japón lo quiere dejar a la suerte de sus propios medios de defensa. Parecida suerte pronostica para Corea del Sur, que intenta establecer con Estados Unidos una base de misiles de largo alcance. Europa tendrá que vérselas sin la participación estadounidense en una OTAN a la que de entrada, Trump califica de obsoleta. Alemania no es vista ya como la aliada predilecta. Ese lugar lo ocuparán, por un lado, Gran Bretaña con su pronosticado éxito en el Brexit y, de manera privilegiada, la Rusia de Putin. En el centro de gravedad de la visión miope de Trump queda apresada China, potencia asiática que para retornar al apego a reglas claras, lanzó un libro blanco donde dice cosas útiles para sujetar las imposiciones pretendidas por el magnate y expone sus posturas y principios ante la cambiante realidad del Asia-Pacífico que plantea. China dice que ningún país puede dictar las reglas internacionales y regionales; así como tampoco alguien debe infringir los legítimos intereses de otros, en nombre de sostener la fuerza de la ley. Toda una lección del juego internacional que bien sirve también para México y para el diplomado intensivo del canciller Luis de Videgaray.

Ante el río revuelto, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión aprobó con el voto de todas las fracciones parlamentarias, un punto de acuerdo en el que rechazan las múltiples declaraciones y amenazas de Donald Trump y exigen al próximo gobierno de Estados Unidos que respete los derechos humanos de los mexicanos que viven en ese país; que se abstenga de medidas confiscatorias de las remesas que los connacionales envían al nuestro; demandó el estricto cumplimiento de las reglas del comercio internacional y exhortó al Ejecutivo federal a que emita un posicionamiento sobre las medidas contra México que ha venido anunciando el repudiado republicano.  

El punto de acuerdo es sin duda muy saludable ante el inminente estreno de Trump como jefe de Estado, quien antes de serlo, logró cancelar importantes inversiones que industrias estadounidenses y de otras naciones tenían previsto realizar en nuestro país. Es muy positivo porque cuando el conjunto de la institucionalidad mexicana no parece dispuesta a hacer frente a los múltiples atropellos protagonizados por el nefasto millonario, uno de los poderes de la unión se expresa con claridad al respecto. Pero hay un pelo en la sopa; el acuerdo carece de acciones concretas que lo validen, y es mucho lo que puede hacerse a este respecto, por ejemplo:

Los legisladores mexicanos pueden aprobar sanciones fiscales severas a los productos de las empresas que cancelen o retiren sus inversiones del país a consecuencia de las amenazas de Trump, pueden diversificar los vínculos comerciales con otros países y formular medidas de fortalecimiento del mercado interno, pueden apoyar al agro y el respaldo a migrantes, cobrar un impuesto especial por la extradición del “Chapo” Guzmán, la captura de Javier Duarte y la llegada de Villanueva. En suma, ante un escenario que parece quedar demasiado grande a las otras instancias del Estado y particularmente al presidente Peña Nieto, los legisladores pueden ir más allá de las palabras y colocarse a la altura de su responsabilidad constitucional. Para ello, no habrá que esperar al ¿Ustedes que hubieran hecho? Es preciso que en la cacareada unidad a la que nos invitan, se defienda a México con dignidad y se adopte una perspectiva de nación para revertir en el campo de las leyes y las reformas constitucionales, la demolición de la soberanía que se ha venido marchitando desde hace tres décadas y que agoniza con los atropellos de Trump.

 


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