Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

CINISMO E HIPOCRESIA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  16-01-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

    

Todo hace suponer que al presidente Peña Nieto no le gustó ninguna de las respuestas a su pregunta ¿Ustedes qué hubieran hecho? Quizá en su costumbre de no saber qué hacer y fingir demencia ante la indignación social por el alza al precio de las gasolinas y por otros tantos motivos, tomó la decisión de impulsar un pacto que carece de acciones concretas y vinculatorias. Su nombre “Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar” es tan largo e incomprensible que aburre y empalaga, se dice que es una expresión de intenciones buenas pero totalmente insuficientes para hacer frente a la debacle actual, en consecuencia constituye una burla más que no fortalece y menos protege la economía de los mexicanos particularmente la de los grupos vulnerables y mayoritarios de la población.

El pacto fue firmado por el gobierno federal y algunos otros paleros que se prestaron a la artimaña, los empresarios, sin Coparmex, fueron representados por Juan Pablo Castañón presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), los asalariados los representó el corrupto Carlos Aceves del Olmo líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), una central sindical obrera burocrática y jurásica que ha perdido su influencia y representatividad, y que es hoy una sombra de lo que fue, pero oh sorpresa, los sectores de la población que expresan su descontento por el gasolinazo no estuvieron representados de manera alguna, no fueron invitados.

Ante la magnitud de tres eventos próximos: la incierta situación económica derivada de la pérdida de la renta petrolera y la devaluación del peso ante el dólar, el arribo de Donald Trump a la presidencia estadunidense y su animadversión a México, así como el insatisfactorio crecimiento que exhibe la economía nacional desde hace años, el acuerdo con su tejido incierto es una más de las puertas falsas que conducen al callejón sin salida y no deja de ser una interpretación errónea de los pactos intersectoriales que las presidencias del siglo pasado impulsaban ante situaciones económicas críticas, por ejemplo:

Salinas de Gortari que hacía antesala por la Presidencia, inspiró en 1988 el Pacto de Estabilidad y Crecimiento Económico (PECE), diseñado para contener la crisis que había llevado al país a la suspensión y costosa renegociación del pago de su deuda, Salinas se lo vendió a su jefe Miguel de la Madrid que lo hizo propio. Zedillo también hizo su pacto: el Acuerdo de Unidad para Superar la Emergencia Económica, que generó un incremento al IVA de 10 a 15 por ciento. Su más recordado engendro fue el Fobaproa, que seguimos pagando. Peña Nieto no se queda atrás, va por su segundo pacto: el primero fue el Pacto por México, que firmaron PRD, PAN y PRI, y secundaron los principales organismos empresariales. Le costó al país su petróleo y la debacle de las gasolinas.  

Este segundo acuerdo de Peña, ha generado el desagrado de los dueños del dinero hacia el gobierno y ha provocado la fractura en las cúpulas empresariales, por lo tanto, el saldo no sólo resulta insatisfactorio, sino hasta negativo, debido a la enorme fisura que deja entrever. Al no ver beneficios, los empresarios como es su costumbre y razón de ser, sólo se comprometieron a coadyuvar para evitar aumentos en los precios de los productos de la canasta básica, a proteger el empleo y a impulsar inversiones, pero sin metas precisas y cuantificables, no están obligados a cumplir nada. De su lado, el gobierno federal en simulada austeridad, no se fijó objetivo concreto alguno, salvo el de reducir 10 por ciento los salarios de sus altos funcionarios y a exhortar cínicamente a los otros poderes de la unión, gobiernos locales y organismos autónomos a adoptar una medida semejante, tampoco se espera que cumplan algo.  

Sabemos que en la política y en los gobernantes mexicanos, el cinismo ha sido siempre un componente visible, pero el cinismo y la hipocresía con que actúan hoy en día han llegado probablemente al límite de su posibilidad. Podemos oír mentiras evidentes que nos dejan asombrados por el grado de desvergüenza de cómo y quién las dice; en la mayoría de los casos no pasa nada, el emisor se queda de una pieza y fresco como una lechuga. Por tanto, las mentiras y engaños del presidente Peña Nieto, que se aleja cada vez más de la sociedad, ya no asombran, nos acostumbró tanto que solamente vemos a alguien que se expresa con entera normalidad y su actitud cínica se vincula al sarcasmo, la ironía y la burla expresada en ¿Cómo joder a México? ¿Ustedes que hubieran hecho? Y “se nos acabó la gallina de los huevos de oro”.

Recordemos que el concepto de cinismo hace referencia a la impudencia, la obscenidad descarada y la falta de vergüenza a la hora de mentir o defender acciones que son condenables. En ocasiones el término se utiliza como sinónimo de hipocresía, hoy la actitud cínica de los gobernantes, se asocia a la tendencia de no creer en la bondad y la sinceridad del ser humano y nada de valor nos queda a los mexicanos si asociamos que el Estado mexicano, tiene un sólido saber: comprar voluntades populares paupérrimas y contar cuentos chinos con el asunto de los dineros, la fuga de capitales, la corrupción, la inseguridad y otros tantos temas.

Envueltos en el síndrome del cinismo, los políticos de hoy hacen todo lo que les da su regalada gana y en una enorme proporción, roban cuanto pueden quedando en la impunidad. ¿Acaso hay alguien que no sabe que es así como ocurren las cosas en el México de hoy, o alguien cree que Peña Nieto no sabe dónde está Duarte el de Veracruz o Yarringtón el de Tamaulipas, o Moreira el de Coahuila?

Enmarcados en ese cinismo o hipocresía que les caracteriza, Peña Nieto y el secretario Meade, tratan de explicar que el gasolinazo no obedece a la reforma energética, sino al aumento internacional del combustible, pero contrariamente, en todos los medios y redes sociales se difunde que en días recientes, Pemex abrió una sucursal en Houston, Texas (EU), donde vende la gasolina a 1.54 dólares por galón, unos 6.90 pesos por litro, prácticamente a mitad del precio mexicano, un hecho muy comentado porque a buena parte de quienes se enteraron les indignó la noticia que se traduce en burla.

No nos hagamos pendejos, noticias como esta, alientan la protesta social que concentra una gran cantidad de agravios cometidos por el gobierno contra la sociedad, los atracos a grandes almacenes solo expresan un descontento social genuino y acumulado. Se dice que la rapiña fue organizada por funcionarios públicos, para desalentar las protestas al gasolinazo y justificar la intervención de la fuerza pública, mediante la estrategia del miedo combinada con la presencia de agentes gubernamentales y policíacos que ofrecen dinero e impunidad por cometer los asaltos. Las redes sociales han difundido abundantes testimonios y evidencias que parecen corroborar esta hipótesis, sobre todo en el estado de México, Baja California Norte y en Puebla.

En los hechos no hay cinismo, las expresiones de solidaridad abundan y el bloque en el poder presenta fracturas expuestas muy serias. Los partidos de oposición advierten que el Acuerdo no va al fondo del problema; La Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) reprochó la exclusión de los mandatarios estatales en la presentación de la estrategia y advirtieron que con el gasolinazo está en juego la gobernabilidad y la estabilidad social del país; los gobernadores de Sonora, Chihuahua y Tamaulipas pidieron reconsiderar el aumento a la gasolina en sus entidades. Y por si faltara algo, el pastel de esta ruptura quedó completo cuando la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) rechazó el pacto económico propuesto por Peña Nieto. Coparmex, en voz de su presidente, el norteño Gustavo de Hoyos Walther, puntualizó sin pelos en la lengua que urge un acuerdo, pero que sea resultado de un consenso social y no sólo una estrategia de comunicación o imagen pública.

De hecho, José Antonio Meade informó lo que no es cierto, que los gobernadores se comprometieron a diferentes acciones, desde austeridad hasta contención en las dinámicas de precios, pasando también por el tema de la seguridad y los cuestionó diciéndoles que parte del aumento se debe precisamente a la falta de inversión en el sector y en el mercado de las gasolinas, lo cual depende de una desregulación local que comprende los temas de liberación de derechos de vía, construcción de ductos y almacenaje y con ello construir un mercado de combustibles más eficiente y competitivo.

Varias interrogantes quedaron incompletas o pendientes, “nadie sabe cómo se determinan los precios máximos’’ de los combustibles, dijo el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, quien además señaló que la irritación popular que se vive no es producto sólo del gasolinazo, sino de un acumulado de agravios sociales de un régimen totalmente agotado, incapaz de combatir la corrupción, la inseguridad y la impunidad y de dar respuestas a los problemas sociales de la gente. El que se voló la barda fue el cínico e hipócrita de Graco Ramírez presidente en turno de la Conago y gobernador de Morelos, que dijo: “Todos estamos preocupados por la situación de gobernabilidad’’ que desvergüenza y que poca madre.

No te aturdo más estimado lector, finalizo el álgido tema con las siguientes conclusiones: El nuevo pacto no soluciona la crisis política, económica y social que aquejan al país; no bastan buenos propósitos, se requiere rectificar y estabilizar el rumbo económico general y colocar las necesidades de la sociedad por encima de los intereses corporativos nacionales y trasnacionales.

El presidente Peña Nieto y la Federación deben enviar un verdadero mensaje de austeridad a la sociedad mexicana, nada de gallinas y huevos de oro y menos joder a México, tampoco se valen preguntas inútiles y estúpidas ¿ustedes que hubieran hecho? a quien no toma decisiones. Los políticos ya ni la amuelan, se nota que una vez más, el gobierno y el propio Presidente son insensibles a los daños causados por el gasolinazo, la impunidad y la inseguridad, su actitud cínica, no quiere, no ha querido y no va a responder a los más jodidos sobre cómo evitar el incremento a los productos de la canasta básica y de los servicios. Cínicamente, nos dicen que los huevos de oro no existen, que la gallina se murió y que se joda México.

 

 


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com