Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

USTEDES QUE HUBIERAN HECHO...

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  09-01-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

    

Perplejos ante la pregunta del inquilino de los Pinos, le comentamos que mucho se ha discutido en torno a los aumentos de precios de la gasolina, otros combustibles y derivados del petróleo, como los petroquímicos, sin embargo, los funcionarios de Pemex, la Secretaria de Hacienda y el mismo presidente Peña Nieto que son los que están directamente cercanos a los incrementos dicen, de manera indirecta, yo no fui, mucho menos la reforma energética, culpable es el precio internacional del petróleo. También resulta increíble que la dirigencia de Pemex declare que no tiene ni idea de quiénes son las cabecillas de la ordeña de los ductos, porque dentro de la empresa todo mundo sabe que quien encabeza dicha mafia es el corrupto Carlos Romero Deschamps; así como las cabecillas del Sindicato de Pemex que lidera. ¿Ustedes que hubieran hecho? 

Desde el momento en que los incrementos a los precios de las gasolinas entraron en vigor, las expresiones de repudio a la medida y descontento social, saqueos, marchas, bloqueos carreteros, cierres de gasolineras y ataques vandálicos se han multiplicado y los episodios de violencia no han dejado de crecer, han sacudido al país y han empezado a exhibir el calado de la indignación social por una decisión que afecta al conjunto de la ciudadanía, en un momento de estancamiento económico por sí crítico, que impulsa una inflación generalizada, amenaza la viabilidad de muchas pequeñas y medianas empresas y representa una afectación tan concreta como tangible a los niveles de vida de las clases medias y de los sectores mayoritarios de la población. 

Ante la inconformidad del pueblo, el gobierno de Peña Nieto, sin la cordura necesaria y sin rumbo parece apostar por la militarización y el cierre de las libertades, manda a elementos de la Marina y del Ejército a tomar las calles y detener las manifestaciones de descontento que se desbordan frente a la crisis a lo largo y ancho del país. Se sospecha que detrás del origen de estos actos hay una suerte de orquestación, dirigida a desvirtuar y desalentar protestas legítimas y pacíficas. Tal sospecha, se ve reforzada por la evidente campaña de desinformación y siembra de pánico que persiste en las redes sociales un valioso instrumento de información y difusión, pero también un espacio propicio para propalar rumores sin fundamento y en los que incluso algunos medios formales han participado, ya sea de manera consciente o involuntaria. ¿Ustedes que hubieran hecho?

 

El hecho es que el ambiente social se deteriora con rapidez y resulta improbable que el gobierno federal que se encuentra en una coyuntura crítica, pueda conjurar la tensión y el desarreglo presentes con meras explicaciones económicas sobre lo inevitable del gasolinazo, con llamados a la calma, mensajes de unidad o con despliegues policiales y militares. Carente de sensibilidad, el demagogo de Peña Nieto en su mensaje de año nuevo, con la frase de “Ustedes que hubieran hecho” se dedicó a defender la reforma energética y el gasolinazo y con engaños comparativos informó que, de no haber implementado la medida, se impactarían programas sociales (servicios del IMSS; el Seguro Popular, y Prospera). Habría pérdidas de empleos, carestía y otros efectos en la economía nacional particularmente en aquellos que menos tienen.

 

Dijo entender el enojo de los ciudadanos, pero él sabe bien que la gente está enojada y con toda razón. Su gobierno ajeno al dialogo, optó por el aumento directo a los combustibles, apostó en plenas fiestas decembrinas por el garrote sin zanahoria y acabó con aguinaldos y ahorros para la cuesta de enero, por lo que mucha gente se sintió, además, engañada. Hay razones más que suficientes para el enojo, desde luego que los saqueos a tiendas y plazas comerciales no guardan relación con las expresiones de protesta, pero cabe la posibilidad, también, de que los ilícitos perpetrados en el contexto de las movilizaciones sociales y populares tengan como propósito desvirtuarlas ante la opinión pública. Resulta obligado que el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, explique qué instancias se ocupan en sembrar pánico, y quiénes podrían ser los beneficiarios de un eventual desbordamiento de la ira social generada por los gasolinazos. De otra manera, salvo por lo que hace a la justificada animadversión contra Donald Trump, es difícil encontrar un motivo de consenso tan marcado como el rechazo al incremento en los precios de las gasolinas dispuesto por el gobierno federal.

En respuesta, el gobierno de Peña en lugar de hacer lo que debería, sigue desmantelando Pemex, importando gasolinas no incentiva el empleo y afecta a la industria nacional y al transporte. Su cálculo, tan pragmático como mezquino, es que para 2018 cuando el ya no esté, buena parte de los mexicanos habrán olvidado las ofensas que están (estamos) sufriendo en estos momentos y en los meses por venir. Agréguese a lo anterior la inseguridad que vivimos, y que aumentará, sin duda, en la medida en que crezcan el desempleo y la pobreza. Y aun así pregunta ¿Ustedes que hubieran hecho?

A propósito de la animadversión contra Trump, el terrible sujeto ya está haciendo de las suyas y a 15 días de que tome posesión, se perciben los temores que provoca. El primer efecto se observa en las remesas que los mexicanos que trabajan en Estados Unidos envían a sus compatriotas de acá. En noviembre de 2016, las remesas alcanzaron 2,362.9 millones de dólares, lo que representa un incremento de 24.7 por ciento en comparación con el mismo mes del año previo (BBVA). El importante crecimiento, se debe a envíos con miedo y se explica principalmente por el temor a las posibles restricciones que para darle en la madre a millones de mexicanos pudiera imponer la futura administración del presidente Trump.

Sin los billetes verdes que mandan nuestros compatriotas la población en pobreza extrema crecerá como nunca en los últimos años de capitalismo salvaje aunque el gobierno de Peña diga todo lo contrario. Si al problema de las remesas se agregan los incrementos de precios en hidrocarburos y electricidad millones de mexicanos verán como la espiral inflacionaria encarece la satisfacción de sus necesidades básicas y todos aquellos que dependen de insumos importados para sus negocios se las verán negras para subsistir.

El segundo efecto visible ya es una realidad, se cumplen las amenazas de Trump a las dos grandes automotrices estadounidenses. Primero, a la Ford que cuando sintió que el presidente electo iba en serio, reculó para aceptar la cancelación de su plan de inversiones de mil 600 millones de dólares en México y, a cambio, destinará 700 millones para fortalecer la producción en Michigan. Luego la General Motors y, finalmente, amenazó a Toyota con la aplicación de un fuerte impuesto fronterizo si continúa con sus planes de construir una planta en México para exportar autos a su país, Toyota le explicó al millonario, con números tangibles que no dejaría de invertir en México. 

El gobierno mexicano, por su lado, no parece haber entendido lo que viene. En lugar de iniciar una política de desarrollo interno, de fortalecimiento del mercado nacional, de subsidios a quienes menos tienen y más necesitan y otras medidas para salvar al país de un mayor hundimiento, ha reaccionado peor que algunos de los estados de USAmérica que incluso han dicho, aunque no lo harán, que no necesitan de su país para sobrevivir. Con este frágil escenario, el ex responsable de Hacienda, Luis Videgaray, regresó al gabinete, ahora como secretario de Relaciones Exteriores. Videgaray sin la experiencia necesaria, deberá acelerar el diálogo y los contactos con el gobierno estadounidense que encabezará Donald Trump, con la premisa de fortalecer vínculos bilaterales en materia de seguridad, migración, comercio e inversión, sin menoscabo de la soberanía nacional y la dignidad, atención y protección de los connacionales en particular los que residen en Estados Unidos.

Peña Nieto no cambia de discurso, según él, su administración ya trabaja en las medidas que puedan contribuir a ayudar a la población más vulnerable. Según él, su gobierno vigilará que no ocurran abusos en los precios de productos y servicios con el pretexto del alza en las gasolinas, según él, la relación con el próximo gobierno de Estados Unidos, proclamará la amistad con el pueblo norteamericano y refrendará los lazos económicos con esa nación, nada de eso es verdad.

 

Según nosotros, como dijo el Dr. Narro Robles en el día de la enfermera y enfermero, se debe aceptar que no es correcto gobernar a partir de ficciones o mentiras. El ejercicio del servicio público debe hacerse con apego a la verdad, por dura de aceptar que esta sea.

 


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